La flacidez facial se ha convertido en una de las consultas más frecuentes en medicina estética. Cada vez son más las personas que, antes incluso de cumplir los 45 años, comienzan a percibir una pérdida de definición del óvalo facial, un aspecto de cansancio o una piel que ya no responde igual a los cuidados habituales.
Aunque tradicionalmente este proceso se ha asociado al paso del tiempo, hoy se sabe que en él intervienen múltiples factores biológicos y ambientales. Según explica Nélida Campillo, enfermera especializada en dermoestética y directora de Clínica Nell, centro de medicina estética regenerativa en Orihuela, el abordaje de la flacidez ha evolucionado hacia estrategias cada vez más individualizadas.
Factores que influyen en la pérdida de colágeno
La literatura científica describe una disminución progresiva del contenido de colágeno cutáneo asociada al envejecimiento en torno al 1% anual durante la edad adulta. Sin embargo, este proceso no ocurre de la misma manera ni a la misma velocidad en todas las personas y puede verse condicionado por factores como la exposición solar, el tabaquismo, el estrés oxidativo o los cambios hormonales.
Además, el envejecimiento facial no afecta exclusivamente al colágeno. Con el tiempo se producen modificaciones en la elastina, los compartimentos grasos y las estructuras de soporte del rostro. En la menopausia, la disminución de estrógenos se asocia también con cambios relevantes en la piel, entre ellos una reducción del colágeno, menor elasticidad y un aumento de la sequedad cutánea.
Cómo frenar el proceso
Este conocimiento ha impulsado un cambio en la manera de abordar la pérdida de firmeza. Frente a la aplicación de un procedimiento estándar, la medicina estética actual parte de una valoración individualizada para identificar los principales componentes implicados y establecer una estrategia adaptada a las características de cada rostro.
Sobre este enfoque se articula el Método Nell Lift 360, desarrollado en Clínica Nell como una metodología clínica para el abordaje integral de la flacidez facial. El método comienza con una valoración personalizada de la calidad de la piel, el grado de flacidez y las características faciales. A partir de este diagnóstico puede combinar, cuando existe indicación, ultrasonidos microfocalizados, radiofrecuencia fraccionada con microagujas, técnicas de bioestimulación y dermocosmética médica, dentro de una planificación progresiva y adaptada a las necesidades específicas de cada paciente.
«La medicina estética actual no consiste en aplicar la misma tecnología a todos los pacientes, sino en comprender cómo envejece cada rostro para seleccionar la estrategia terapéutica más adecuada», señala Nélida Campillo.
Tratamientos personalizados
La creciente demanda de resultados naturales está consolidando este cambio de paradigma. El objetivo ya no es transformar los rasgos o modificar la expresión facial, sino actuar de forma individualizada sobre la calidad de la piel y la pérdida de firmeza, respetando la anatomía y las características propias de cada persona.
En este contexto, metodologías clínicas como el Método Nell Lift 360 reflejan la evolución hacia una medicina estética más personalizada, progresiva y orientada a preservar la naturalidad del rostro.
Firma:
- Nélida Campillo
- Enfermera especializada en dermoestética.
- Directora de Clínica Nell · Medicina Estética Regenerativa, Orihuela.
- Miembro del Comité de Expertos en Cuidados de la Piel de Alicante.
- Instagram: @nell_saludybelleza
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