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Primeras planas

La ley de Lynch, el embajador de Catar e Iglesias

El diputado Corominas presentó el texto desconector de la república estrechamente vigilado por Salellas y Gabriela Serra. El líder de Podemos, correa de transmisión de Roures

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Interesante artefacto la "ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república" amparado en la extensa jurisprudencia del quítate tú pa'ponerme yo. Se nota la mano de Benet Salellas y el celo literario de Gabriela Serra. Había que ver la cara del convergente Lluís Corominas, ese semblante de empleado de funeraria en el trance de presentar el cadáver maqueado. Se ha hecho lo que se ha podido, señores, vino a decir con la mirada avergonzada y mientras se ceñía a las consideraciones que le habían subrayado en la CUP.

Además de diez votos imprescindibles para la mayoría parlamentaria, los antisistema deben tener material muy sustancioso sobre el PDeCAT porque de otro modo no se entiende que los señores de Convergència, gente de corbata y no de samarretes, acepte con tan cristiana resignación el chantaje de los antitodo.

El mondongo "legal" deja para otro rato los detalles y se explaya en la plena sustitución del Estado español por un Estado catalán que ya ha roto la cáscara. La "idea" es un mero cambio de banderas tras incruento, rápido, pacífico y cívico saqueo. Se espera que España, en su retirada incondicional, no rompa nada. Lynch estaría orgulloso.

Por un rato pareció que en Cataluña no había pasado gran cosa. Vuelta a la tranquila normalidad del incendio político diario, jornada de reafirmación del referéndum a poco más de un mes del 1 de octubre. Nada del otro lunes, uno de Convergència leyendo un comunicado de la CUP.

portada vanguardiaAl otro lado del campo de batalla, los batallones jurídicos afilan las espadas y ceban los cañones con pólvora del rey. José María Brunet avanza en La Vanguardia el ruido de togas: "El Tribunal Constitucional (TC) reanudó sus vacaciones tras el pleno del pasado 16 de agosto en que decidió mantener en suspenso la vía exprés hacia el referéndum del 1-O, pero ya ha aprobado una agenda de previsiones con el fin de dar respuesta a cualquier nueva iniciativa de la Generalitat en esta materia. De entrada, el presidente del TC, Juan José González Rivas, ha convocado el próximo pleno ordinario para los días 5, 6 y 7 de septiembre. Es decir, la semana anterior a la Diada, en previsión de que el Govern o los grupos soberanistas del Parlament tomen nuevas iniciativas para permitir la celebración del referéndum en la fecha pre­vista".

Sigue Brunet: "La decisión de que el nuevo pleno jurisdiccional ordinario del TC –es decir, habilitado para la adopción de resoluciones– se inicie el primer martes de septiembre tiene cierto carácter cautelar. Ciertamente, el TC desconoce qué iniciativas puede tomar la Generalitat en relación con el referéndum del 1-O y cuándo las pondrá en marcha. Pero quiere que nada de lo que pueda suceder le coja por sorpresa. Y pretende, en paralelo, evitar la imagen de que cada vez que debe tomar alguna decisión relacionada con propuestas de las fuerzas soberanistas lo hace a marchas forzadas y en respuesta a peticiones urgentes del Gobierno".

Poco disimulo cabe a estas alturas. Al respecto apunta Victoria Priego en El Independiente: "Se hace urgente que el Gobierno entre ya en acción. Quiere esto decir que en el momento en que la Mesa del Parlament admita la tramitación de ese texto, el presidente Mariano Rajoy debe empezar a actuar. Y no me refiero que recurra ante el Tribunal Constitucional la suspensión de esa ley, que eso está descontado, me refiero a que tome la iniciativa y ponga inmediatamente en marcha las medidas necesarias que impidan que la Generalitat y el independentismo den un solo paso más adelante. Las alternativas, según confirman una y otra vez fuentes próximas al Gobierno, son varias, están estudiadas y listas para ser lanzadas. Pues hágase, no se espere ni un minuto más del que llevará tener noticia de que la Mesa de la cámara catalana da el primer paso legislativo para que ese proyecto siga su curso parlamentario".

Secuelas de la tenida entre Iglesias y Junqueras en la casa de Roures, gran émulo de Willi Münzenberg. Marcos Lamelas suscribe la información en El Confidencial sobre las derivas de la galáctica velada: "Pablo Iglesias aprovechó la cena en casa del dueño de Mediapro, Jaume Roures, para solicitar a Oriol Junqueras el apoyo de ERC a una nueva moción de censura que quiere impulsar Podemos para echar a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno. Junqueras, por su parte, condicionó este apoyo a que los 'comuns' se movilicen el 1-O, ya que tanto ERC como el presidente catalán, Carles Puigdemont, temen que para la consulta independentista haya una participación baja, por debajo de los 2,3 millones de personas que en su día acudieron a votar el 9-N. (...) Ni Iglesias ni su acompañante, el secretario general de Catalunya En Comú, Xavier Domènech, se comprometieron en este punto. Aseguraron que Colau actúa con independencia. Respecto al apoyo para la consulta soberanista del 1-O, Junqueras tampoco consiguió arrancar nada concreto, excepto una leve alusión a lo que decidan las bases en las próximas semanas".

Ecos de la manifestación del sábado. Pablo Iglesias es una de las correas empleadas para sistematizar la versión de que los culpables de los atentados en calidad de beneficiarios materiales son el Rey, el Gobierno y la escopeta eibarresa (en Cataluña también hay fabricantes de peligrosos trastos de uso militar), que se lucran por todo lo alto en el trato con jeques, emires y califas wahabitas. Un escándalo, oigan. Las cloacas del Estado Islámico.

Ni Iglesias ni su patrocinador Roures han entrado en detalles sobre el nexo entre las relaciones con las monarquías del golfo Pérsico y el alquiler de furgonetas o la fabricación casera de triperóxido de triacetona. No ha sido necesario. La independencia compra la bacalada y cuanto peor, mejor. El caso es que Iglesias se hizo una extraña foto con el embajador de Catar, Mohammed Al Kuwari, un señor que mantiene la higiénica costumbre de portar camiseta imperio bajo camisa y chaqueta.

La historia viene en eldiario.es firmada por Aitor Riveiro: "Pablo Iglesias se encontraba en la zona de la manifestación reservada para las autoridades. Un lugar inaccesible no sólo para el público general, también a veces para los colaboradores de los líderes políticos. La seguridad en los actos a los que asiste el jefe del Estado es siempre muy numerosa y contundente. Según esta versión de Podemos, el embajador se acercó a Iglesias dentro del cordón de seguridad. Le pidió que se hiciera una foto con él. El líder de Podemos accedió y, sólo después, el representante catarí le reveló quién era. Después se marchó sin intercambiar más palabras con Iglesias. Mohammed Al Kuwari fue uno más de los muchos que pidieron al secretario general de Podemos una fotografía. Hubo otras con asistentes anónimos a la manifestación".

Menuda trampa. El embajador troleando con un selfie a Iglesias, "cruzado" de linaje viejo. A la izquierda, el que denuncia el salafismo catarí. A la derecha, el representante de Catar en España. Magnífica estampa del hastag todos somos Barcelona. Se echó en falta al hijo de la Tomasa, que podría haber sido homenajeado con multiculturales abrazos antislamófobos.

29 de agosto, santoral: Martirio de san Juan Bautista, Cándida y Sabina.