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Media Europa reclama una estrategia política contra el calor

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No sólo España y Portugal, no sólo el Sur. Hyde Park muestra en vez de sus preciosos verdes tradicionales el color amarillo-sequía de la aridez, y en las coquetas casas de Londres parece que la tradicional, siempre sospechosa, moqueta esté a punto de arder por autocombustión.

En el Continente, el Danubio Azul ya muestra el cauce parduzco. A su paso por Austria afloran a la superficie cadáveres del pasado lejano. En su llegada a Rumanía, donde desemboca en el Mar Negro, la central nuclear de Cernavodă ha tenido que suspender su producción debido a los bajos niveles de agua del gran río. Otra consecuencia de las sucesivas olas de calor que este verano se han repetido son restricciones en el consumo de agua en algunos países y se prevén cosechas de miseria.

Ante las temperaturas récord que está experimentando Europa, ante la sequía y los incendios forestales, se multiplican las voces que reclaman medidas políticas para hacer frente a los efectos cada vez más tangibles del cambio climático.

En la República Checa se ha convocado una Coalición Nacional para Combatir la Sequía y el primer ministro Andrej Babiš ha anunciado planes para construir 20 nuevos embalses. Berlín también está debatiendo un plan de acción. La prensa europea analiza estas y otras propuestas.

En Eslovaquia, el pasado día 7 de agosto, se decretaron severas restricciones en el consumo de agua en dos municipios —Nizni Caj y Visni Caj— situados al sur de la ciudad de Kosice, en el Este del país, cerca de la frontera con Hungría, debido a la ola de calor, la sequía y la escasez de agua potable. Es algo inimaginable en Centroeuropa hace sólo cinco años.

Sostiene Új Szó (su nombre quiere decir “Nueva palabra” y es el diario de la minoría húngara en Eslovaquia) que las grandes empresas no deberían quedar exentas de las restricciones de agua:

"En Europa, las restricciones afectan principalmente a la vida cotidiana de los ciudadanos de a pie. Esto se debe a que las autoridades suelen proteger deliberadamente a la industria, lo que significa que las fábricas y empresas con un elevado consumo de agua disfrutan con frecuencia de exenciones. Es indignante. Es como si quisieran hacer creer a la gente que todo esto redunda en su beneficio, porque proteger la producción ayuda a salvaguardar los puestos de trabajo. Es ridículo. Las empresas que utilizan grandes cantidades de agua generan beneficios tan enormes que no les perjudicaría en absoluto que las autoridades las obligaran a cerrar durante los periodos de sequía, en una o dos olas de calor al año".

Un campo seco por el calor

Un campo seco por el calor EP

No solo los elevados precios de la energía, sino también el aumento del coste de los alimentos provocado por el cambio climático están impulsando la inflación, señala Avvenire (“Porvenir”). Esta publicación milanesa de inspiración católica reclama “Una política climática contra la inflación”:

"La respuesta debe abordar ambos frentes. En el sector energético, el objetivo es reducir estructuralmente la dependencia de los combustibles fósiles y de los cuellos de botella geopolíticos. En la agricultura, son necesarias medidas de adaptación, una gestión más eficaz del agua, innovaciones en tecnología de semillas, seguros frente a fenómenos meteorológicos extremos y una diversificación de las cadenas de suministro. [...] La transición ecológica y la adaptación al cambio climático no son solo herramientas para reducir las emisiones y los daños medioambientales. Se han convertido en componentes fundamentales de una estrategia europea para la estabilidad de los precios".

Český rozhlas (la radio nacional checa, o sea, gubernamental) acoge favorablemente las medidas anunciadas por el primer ministro checo. Para poner en contexto lo que dice en el párrafo a continuación de éste, señalemos que en el gobierno de Praga participa un influyente partido de derechas llamado “Partido de los automovilistas”, escéptico sobre el cambio climático y que se opone al Pacto Verde Europeo y a la regulación energética:

"El primer ministro se ha dado cuenta finalmente de que la República Checa está sufriendo una sequía sin precedentes. Y afirma que quiere resolver la crisis. Quiere hacer algo al respecto. Es una buena noticia. [...] El vídeo de Babiš fue claramente una respuesta a las cartas de personas que temen las sequías y el calor. Se han dado cuenta de que estamos en plena crisis climática. Al mismo tiempo, ven que el Partido de los Automovilistas, integrante de la coalición, ha estado restando importancia al cambio climático y negando que exista una crisis. Cuando el pozo se seca y los arroyos dejan de llevar agua, de repente queda claro que este no es momento para ideologías ni para bromas. Hay que hacer algo".

Para WOZ, el medio de comunicación suizo más respetado por la calidad de sus informaciones, está claro dónde recae la principal responsabilidad: "Alrededor de 180 empresas estatales y privadas son responsables de aproximadamente el 70 % de las emisiones procedentes de los combustibles fósiles y de la producción de cemento desde el comienzo de la industrialización, hacia 1750. [...] No hace falta decir que estas empresas deben responder finalmente por los daños que han causado. [...] Además, deberían estar obligadas a pagar una compensación adecuada por sus continuas emisiones de gases de efecto invernadero, de modo que los daños futuros queden cubiertos. Esto cambiaría de inmediato y radicalmente sus prácticas empresariales, ya que se verían obligadas a asumir íntegramente los costes que generan, en plena consonancia con el principio de que quien contamina, paga. [...] Sin embargo, aunque esto parece completamente lógico, políticamente resulta prácticamente imposible de aplicar; casi una utopía".

Incendio en Huesca

Incendio en Huesca

En Rumanía, tras el cierre de la mencionada central nuclear, el Partido Socialdemócrata (PSD) y el partido populista de derechas AUR han aprobado medidas que podrían retrasar el desmantelamiento de determinadas centrales eléctricas de carbón. El servicio rumano de Deutsche Welle (que viene a ser la BBC alemana) advierte:

"Volver al carbón no proporcionará la independencia que reivindican el PSD y AUR. Al contrario, contaminará el medio ambiente y supondrá riesgos para la salud. [...] Por tanto, la energía producida con carbón no es ni barata ni patriótica, como afirman los soberanistas de ambos partidos. La ley del PSD y AUR para volver al carbón no menciona en absoluto los 2.140 millones de euros que Rumanía está recibiendo de la UE para eliminar gradualmente el carbón, la tercera mayor asignación de la UE".

En cuanto a los incendios, el científico forestal y experto medioambiental Nikitas Mazis escribe en el diario griego The Opinion:

"Grecia no puede controlar el clima, pero sí puede controlar cómo se prepara para él. La prevención no es un coste, sino una inversión; de hecho, es la opción más rentable disponible para proteger el capital natural del país. Las experiencias que hemos acumulado hasta ahora muestran un patrón recurrente: los incidentes que desembocan en grandes catástrofes rara vez pueden atribuirse a un único error cometido en el momento en que se inicia el incendio. Son el resultado de una cadena de decisiones —o de decisiones aplazadas— que comenzó mucho antes. La verdadera batalla para proteger los bosques de Grecia se decide antes de que se encienda la primera chispa".

Un ciudadano se refresca frente al calor extremo

Un ciudadano se refresca frente al calor extremo Ricardo Rubio Europa Press

Para acabar esta gaceta de la prensa europea, recordamos que los organismos vivos pueden adaptarse, pero no si los cambios se producen con demasiada rapidez, como nos recuerda, en tono sombrío, el geólogo y periodista científico Mario Tozzi en La Stampa:

"¿A qué escenario queremos adaptarnos? En 2015 se acordó en París que un aumento de 1,5 grados centígrados en la temperatura media mundial de la atmósfera constituía el límite absoluto: el umbral que, según recomendaban los científicos, no debíamos superar porque llevaría a los ecosistemas más allá de sus límites biológicos. [...] Pero, sobre todo, estamos superando estos límites físicos y biológicos para el Homo sapiens y para otros seres vivos con tanta rapidez que nadie podrá adaptarse, ni siquiera quienes tengan acceso a tecnologías extraordinarias".