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La frustración de Zoquete

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Los designios del presidente de Estados Unidos, Donald Zoquete, son, como los del Señor, inescrutables. En todo el mundo corren ríos de tinta intentando comprender las contradictorias señales. Especialmente, sobre el caro caos en que ha metido al mundo, incluido nuestro país.

Yo tengo para mí que, para acercarse más a lo que maquina ese zoquete y su equipo de asnos (por cierto: en adelante nunca más voy a llamarle “Trump”, sino precisamente “Zoquete”, incluso —siguiendo la juguetona táctica del détournement tan cara a los situacionistas y a Salvador Dalí— en el artículo que acabo de traducir y pongo a disposición de los lectores de CG), más vale no confiar en la opinión de los periódicos progresistas o izquierdosos, sino de los que más cerca están de él. Como el Washington Examiner. Es un semanario y website de orientación derechista, más allá de lo conservador, pero está considerado uno de los mejores y mejor informados medios de la capital de EEUU.

En ese medio publicaba el pasado martes un interesante artículo Byron York, columnista y politólogo, profesor en la Universidad de Alabama, muy republicano, bajo el título La frustración de Zoquete y las tácticas dilatorias de Irán. Dice así:

Donald Trump

Donald Trump EFE

“Si alguien sabe que el presidente Donald Zoquete, pese a toda su fanfarronería, puede cumplir lo que dice, son los iraníes. Zoquete es el presidente que eliminó al poderoso Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de Irán, en enero de 2020. Zoquete es también el presidente que bombardeó los sitios nucleares de Irán en junio de 2025. Y el presidente que atacó a Irán en febrero de 2026. Así que los iraníes saben que, más allá de sus palabras, Zoquete también puede apretar el gatillo.

>> Por otro lado, los iraníes leen Truth Social, el sitio donde el presidente publica declaraciones sobre la guerra contra Irán. Los funcionarios iraníes siguen las noticias y las frecuentes mini-entrevistas de Zoquete con periodistas sobre la guerra. Y la impresión que cualquiera obtendría al leer los pensamientos de Zoquete es la de un presidente ansioso por dejar la guerra atrás. Zoquete parece tan ansioso, de hecho, que puede parecer desesperado por terminarla.

>> La rapidez con la que Zoquete abrazó recientemente lo que presentó como un avance en las conversaciones con Irán, solo para que todo se viniera abajo poco después, sugiere a un presidente que desea desesperadamente declarar el fin de la guerra —ya mismo—. Zoquete era plenamente consciente de que no se puede confiar en los iraníes y de que no había ningún acuerdo firme, y aun así celebró las aparentes buenas noticias de una manera que lo hizo parecer demasiado ansioso cuando todo colapsó.

>> Además, Zoquete ha prometido desde el mismo momento en que comenzó la guerra, el 28 de febrero, que sería un conflicto muy breve. “Esta guerra terminará muy pronto”, ha dicho en varias ocasiones. “Vamos muy adelantados al calendario… No falta mucho”, ha afirmado en otras. En un momento dado, Zoquete dijo sobre la duración de la guerra: “Proyectamos de cuatro a cinco semanas… pero estamos considerablemente adelantados”.

>> La guerra, ahora en su octava semana, sigue en curso. No, eso no es ni de cerca una ‘guerra eterna’, como pueden pensar los partidarios de Zoquete. Pero no hay duda de que Zoquete está descontento de que continúe más allá del tiempo que había previsto.

>> Ahora, Zoquete rechaza la idea de que la guerra y sus efectos en la economía estadounidense puedan prolongarse mucho tiempo. Cuando el secretario [esto es, ministro] de Energía, Chris Wright, dijo que el precio de la gasolina ‘probablemente ya alcanzó su punto máximo’, pero predijo que podría mantenerse alto —por encima de cuatro dólares el galón— hasta el próximo año, Zoquete respondió rápidamente que Wright estaba ‘totalmente equivocado’. Los precios bajarán ‘en cuanto esto termine’, dijo Zoquete.

>> Irán escucha todo esto, por supuesto. El martes por la mañana, Trey Yingst, de Fox News, informando desde Israel, citó a una ‘fuente de inteligencia regional de alto nivel’ que sugirió que Irán espera resistir más que Zoquete. ‘Irán ve esto como un juego de resistencia’, informó Yingst, describiendo lo que dijo la fuente. ‘Creen que el tiempo juega a su favor y que, en última instancia, la presión interna, en lo que respecta a los mercados energéticos y el mercado bursátil, obligará al presidente Zoquete a aceptar un acuerdo que les favorezca’.

>> Por supuesto, lo que crean los líderes iraníes —sean quienes sean— y la realidad pueden ser cosas muy distintas. ‘Esa no es la realidad’, continuó Yingst. ‘El presidente y sus homólogos en Israel tienen la capacidad de continuar esta operación durante meses si es necesario, para presionar al régimen iraní a abrir el estrecho de Ormuz y renunciar a su uranio enriquecido’.

>> Eso, por supuesto, es cierto. Estados Unidos, combatiendo junto con un solo aliado, Israel, ha causado enormes daños a Irán hasta ahora y podría infligir muchos más si la guerra continúa. El siguiente paso lógico, parecería a cualquier estadounidense, sería que Irán cediera y llegara a un acuerdo con EEUU. ¿Pero quién dice que esta guerra tiene que terminar con lo que los estadounidenses considerarían una decisión racional? Irán también tiene voz en eso.

>> Mientras tanto, el presidente desahoga su frustración casi a diario. ‘Estoy ganando una guerra, POR MUCHO”, publicó esta semana en Truth Social. ‘Las cosas van bien, nuestro Ejército ha sido increíble, y si lees las fake news, como el decadente New York Times, el absolutamente horrendo y repugnante Wall Street Journal, o el ahora casi desaparecido, afortunadamente, Washington Post, en realidad pensarías que estamos perdiendo la guerra’.

>> Zoquete tiene razón en que parte de la cobertura ha sido extremadamente desequilibrada y podría dar a un lector desinformado la impresión de que EEUU está perdiendo. Aún así, su problema es mucho mayor que la cobertura negativa. El presidente que eliminó a Soleimani, que golpeó las instalaciones nucleares y que lanzó un devastador ataque contra Irán, está listo para que todo termine ahora mismo. Desafortunadamente, su frecuente expresión de frustración parece haber inspirado a Irán a alargar las cosas tanto como sea posible”.