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En la política catalana se espera con cierta impaciencia el regreso de Carles Puigdemont. Hay prisa por cerrar ese capítulo, que bien podría considerarse el epílogo del Procés. Nueve años después de la proclamación de la república de los ocho segundos, el líder de la asonada prepara las maletas.

Todo depende del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, órganos cuyos magistrados parecen dispuestos a activar definitivamente la palanca de una amnistía completa, sin cargos por la malversación y el lucro personal de haber gastado fondos públicos en un proyecto político muy personal.

En Junts hay nervios y también un cierto malestar porque Puigdemont, que no se fía ni de su sombra, se niega a revelar sus planes y sus objetivos.

Cuentan que lo tiene todo por escrito en un ordenador que jamás ha sido conectado a Internet y que funciona a pedales con un sistema operativo del siglo pasado. Muy de Puigdemont, quien hace nueve años especulaba con dirigir un país de manera telemática.

También se cuenta que la burguesía organizada, esa Cataluña de los círculos equinos y el fomento de las herencias, espera en candeletas a uno de los personajes que provocó la histórica fuga de empresas del 17. Creen que el futuro de Cataluña pasa por el líder de Junts, cosa de la que en Junts tienen sus dudas.

"Cuenta atrás para el regreso de Puigdemont: un plan guardado en un ordenador protegido", titula El País una de sus historias dominicales.

Portada de 'El País' del 27 de septiembre de 2026

El texto es de Marc Rovira, quien tras fijar el 6 de octubre como fecha en la que el Tribunal Constitucional debatirá una nueva ponencia sobre la malversación escribe: "Quedan diez días para poder dar respuesta a una pregunta que se ha hecho viral: ¿Cuándo volverá Carles Puigdemont a Cataluña?"

"“Cuando él lo decida”, responden los dirigentes de Junts per Catalunya cada vez que se les traslada el dilema. El último en zanjar con contundencia el asunto fue, esta misma semana, Jordi Turull, el secretario general del partido. En un corrillo con la prensa incluso hizo mofa de aquellos que dicen tener información privilegiada de las intenciones de Puigdemont".

"La reserva con la que se aborda la posible vuelta del líder de la formación es una extensión del secretismo con el que ha diseñado el retorno el propio expresident. Todo lo referido a su plan de regreso lo guarda en un ordenador protegido que custodia en su casa de Waterloo".

"Se trata de un ordenador que opera con sistema Linux y que, para dificultar pirateos y ataques informáticos, nunca ha sido conectado a internet. El entorno del expresidente de la Generalitat explica que las precauciones que habitualmente toma para tratar asuntos que considera de especial relevancia sube de grado hasta la confidencialidad absoluta cuando se refiere a su futuro personal y político".

"En su residencia belga, Carles Puigdemont recibe de manera periódica visitas de colaboradores de Junts, emisarios políticos, entidades, empresas o personas conocidas suyas que se interesan por la situación que vive y sus planes a corto y medio plazo. Quienes le conocen bien cuentan que, tras nueve años de “exilio”, mide sus palabras en función de la confianza que le merece la visita y que raramente se le escapa algo que él no quiera revelar".

"La cercanía de la resolución del Constitucional no ha aflojado ni la tensión ni la cautela con la que se afronta el plan retorno. En Junts explican que si el expresidente catalán y su núcleo de más confianza —esto es: Turull, los diputados Toni Castellà y Josep Rius, su abogado Gonzalo Boye y su viejo amigo de Girona, el empresario Jami Matamala— fueron capaces organizar un retorno clandestino durante el mes de agosto de 2024 para terminar apareciendo en un mitin en el centro de Barcelona, ahora todo parece más fácil".

Líneas después y a modo de conclusión Rovira escribe que "la misma reserva se impone sobre el formato que debe tener el acto de recibimiento que se prepare en Cataluña. Solo se destaca que se trata “del retorno de un presidente de la Generalitat, no de Carles Puigdemont”. Cómo van a ser los detalles del viaje de vuelta es materia reservada que solo conoce el ordenador que custodia Puigdemont en Waterloo".

Pues precisamente ese entrecomillado es el que utilizan en El Nacional para titular la entrevista con el secretario general de Junts. "Jordi Turull: 'Puigdemont volverá más como presidente de país que de partido'" se titula la entrevista que firma Vicenç Pagès.

A continuación, lo más destacado de esa pieza:

P: El Tribunal Constitucional ha tumbado la ponencia que rechazaba su recurso y ha abierto la puerta a la amnistía de la malversación del referéndum del Primero de Octubre. ¿Qué espera que pase a partir del 6 de octubre?

R: Esperamos que el Tribunal Constitucional obligue al Tribunal Supremo a cumplir la ley y a los jueces a hacer de jueces, porque la función de un juez es aplicar la ley. En el Estado español hay anomalías democráticas que hacen que haya jueces que hagan más activismo político y más de justicieros que de jueces. Esperamos una cosa que no se debería esperar y parece que esto ahora va hacia esta dirección.

P: Si el 6 de octubre se acaba avalando esta ponencia, ¿espera que el juez del Supremo, Pablo Llarena, levante inmediatamente la orden de detención?

R: En el momento en el que el Tribunal Constitucional tumba una tesis del Supremo, aquí es cuando ya las debería haber levantado. Pero no confundamos levantar la orden de detención con aplicar la amnistía. Queremos que se aplique la amnistía a todo el mundo, sobre todo a los menos conocidos. No es un tema de retirar la orden de detención, sino de archivar la causa por aplicación de la ley de amnistía.

P: ¿Podría pasar que levantara la orden de detención, pero no se aplicara la amnistía?

R: Solo que lo justificara por un tema procesal y de tiempo. Pero lo que tiene que quedar claro es que si el TC dice que todos los condenados tienen que estar amnistiados, pues se tiene que aplicar. Pedimos al juez Llarena que aplique la amnistía, no que levante la orden de detención.

P: Una vez se aplique definitivamente la ley de amnistía, el president Puigdemont podrá volver al Principado. ¿Trabajan ya con algunas fechas?

R: No, porque esto se puede alargar, o no. Como partido, estaremos a punto para que el president nos diga lo que quiere o cómo quiere plantear su regreso. Yo estoy seguro de que volverá más como president de país que como president de partido. Como Junts, lo compartimos plenamente. Solo nos tiene que decir cómo lo quiere hacer y cuándo, porque estaremos preparados, a punto y entusiasmados.

P: ¿Tienen hablado, internamente, cómo debe ser su regreso?

R: Eso lo sabe él y le respetamos mucho.

P: ¿Usted no lo sabe?

R: No, como lo tiene planteado, no. Hemos hablado de ello, pero no he pedido saberlo. Él lo que no quiere es que haya especulación tras especulación de si vuelve este día, o de si hará una cosa u otra. En la entrevista del otro día, ya dejó claro que quiere sumergirse de nuevo en el país, aunque, con las conversaciones que tenemos, está perfectamente al tanto. Pero una cosa es saberlo y la otra es palparlo o sentir el olor del país. Nosotros hemos tenido que afrontar, como formación política, el hecho de jugar con un brazo atado a la espalda, porque los liderazgos de los otros caminan y pasean por Catalunya, mientras el nuestro ha estado en el exilio.

P: El president dijo que trabajaba con dos o tres escenarios una vez esté en Catalunya. ¿Cuáles son?

R: Lo sabe él, pero no cuesta mucho imaginarlo. No lo verbalizaré yo. Creo que se ha ganado el derecho a que le respetemos cualquiera de los escenarios que él desee afrontar. Nosotros lo reivindicamos, no como presidente del partido, sino como liderazgo de país. El país vive un momento y una situación en la que se necesitan más hombres de Estado, de tomar decisiones valientes y no con gafas electorales, sino generacionales. El país está pasando un momento complicado y se necesitan decisiones valientes. El president Puigdemont tiene la visión de dron, de cómo está Catalunya, de cómo muchos de estos problemas se han abordado en Europa. Por lo tanto, creo que su liderazgo de país todavía tiene más sentido que nunca.

P: ¿Cómo cree que cambiará el país con el regreso del president?

R: Hay un factor de proximidad que es muy importante en política. Si él interviene y participa más de lo que ha sido hasta ahora, la gente se dará cuenta del gran diferencial que hay entre algunos que solo viven del vídeo y del tuit. Estoy seguro de que la gente valorará al estadista que podemos tener en Catalunya. Los niveles de debate serán muy diferentes. Hay gente que trabaja para tener no sé cuántos likes en su pequeño vídeo de un minuto y medio y, en cambio, el president aborda los temas con profundidad para encontrar una solución. Catalunya es un país que vale muchísimo la pena, pero que está pasando un muy mal momento y conviene que haya liderazgos que ayuden a superarlo. Unos defienden que no pasa nada, mientras que otros quieren quemarlo todo. En medio hay alguien y el país lo notará.

P: Qué respuesta espera que tenga la ciudadanía una vez que el president esté en Catalunya?

R: De alivio. Por todas partes, por ejemplo, en la Diada nacional de Catalunya, la gente, que no es del partido, me paraba y me pide una fotografía, pero la segunda pregunta siempre es cuándo vuelve el president. Es una persona querida, valorada, apreciada y porque la gente ya está hasta las narices de que haya estos justicieros, que cada vez le ponen más trabas para que pueda volver. Además, el país necesita esta autoestima, porque esta batalla se habrá ganado. La ley de amnistía es una enmienda a la totalidad de la represión del Estado y una victoria del independentismo. No da por terminado nada, sino al revés, que admiten que se han pasado y que no lo han hecho bien. El regreso del president Puigdemont es una victoria clarísima, porque el juez Llarena ya no está solo desautorizado por Bélgica, Alemania o Italia, sino que también por el Tribunal Constitucional.

P:¿Están teniendo problemas en algunos municipios ante la implantación de Aliança Catalana?

R: No. Yo creo que a todos los partidos políticos les está costando en algunos lugares hacer lista. La gente tiene muchos quebraderos de cabeza como para que se ponga al frente de una lista. A todos los partidos les cuesta encontrar gente. Esta vez, sin embargo, lo tenemos mejor orientado que en las últimas elecciones. También hay pueblos pequeños que prefieren hacérselo entre ellos. Aunque un partido político te puede ayudar, como en un consejo comarcal. Les puedes facilitar un contacto o trabajas en equipo. De cara a las municipales estoy muy contento, muy optimista y se está haciendo un trabajo de miedo.

Mientras tanto y en los principales despachos económicos del principado se aborda el regreso con la esperanza de que Puigdemont sea el hombre que modere Junts y conduzca ese partido al redil de las esencias convergentes.

"La fe burguesa en el “catalanismo político”" se titula el análisis que firma en La Vanguardia Manel Pérez.

Portada de 'La Vanguardia' del 27 de septiembre de 2026

Su texto arranca así: "El ya seguro e inminente retorno de Carles Puigdemont, tras el pasmoso rechazo del Tribunal Supremo a aplicar la ley de Amnistía aprobada por el Congreso, ha generado un estado de ebullición en el mundo empresarial catalán, que ve más cerca su pretensión de acometer, con Junts como eje central, la reconstrucción del espacio de centroderecha catalanista que había ocupado la Convergència de Jordi Pujol".

"Las organizaciones empresariales siguen con mucha atención los movimientos que se están produciendo en la galaxia que rodea a la formación política independentista y en primer lugar los del propio Puigdemont. También creen que si alguien puede contener el ascenso de la ultraderecha de Aliança Catalana, a la que sus encuestas también auguran un inusitado crecimiento, es su formación. Catalanismo en Barcelona, PP en Madrid".

"El objetivo de la elite empresarial es “reconstruir el catalanismo político”, palabras que el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre emplea a menudo con sus interlocutores. Él mismo proviene de ese espacio, en su condición de exdirigente de UDC, socio tradicional del partido de Pujol y exportavoz en el Congreso de esa alianza, CiU".

"Y en el intenso intercambio de ideas que se está desarrollando estas semanas en amplios círculos políticos y empresariales, Sánchez Llibre ha dejado claro que su primera apuesta es Junts con Puigdemont a la cabeza. Y que la condición para esa evolución es que el líder independentista vuelva a Catalunya y que en torno a Junts se agrupen todos los interesados en recrear ese espacio".

Y: "Grandes empresarios y financieros en Madrid, que han expresado interés en participar en ese proceso de reconstrucción del centro catalán, consultados por este diario, aseguran haber recibido ese mismo mensaje cuando se han dirigido al dirigente de Foment".

Pues nada, Puigdemont, su vieja guardia y los empresarios organizados. Como se suele decir, ¿qué puede salir mal?

En el entretanto la euforia se ha instalado en Aliança Catalana, lo cual dice poco en favor de la inteligencia colectiva de ese partido. La última historia de los de Sílvia Orriols es que un trastornado estadounidense ha mostrado su decidido apoyo a los aliancistas catalanes porque, según dice, Pedro Sánchez les persigue.

Uy, sí, como si el único problema de Pedro Sánchez fueran las andanzas y tontunas de Jordi Aragonès y la alcaldesa de Ripoll.

"Un diputado trumpista denuncia que Sánchez 'persigue' a Sílvia Orriols", estaca El Confidencial.

En el sumario, el retrato del andoba: "El nuevo amigo americano del independentismo catalán: bombero, polémico y un furibundo partidario de Trump".

El texto es de Antonio Fernández: "El congresista estadounidense del Partido Republicano Carlos Antonio Giménez, exalcalde de Miami-Dade, se ha convertido en el protector de la derecha independentista catalana".

"Hace pocos días, Giménez publicaba un mensaje en las redes sociales en el que decía que "desde el Congreso de los EEUU, denunciamos la persecución política que están enfrentando los patriotas de Aliança Catalana por el régimen de Pedro Sánchez en la Moncloa y sus aliados socialistas y comunistas en Barcelona. Esto es igual a lo que pretendían hacerle al presidente Trump en USA"".

"Desde las filas de Aliança Catalana no tardaron en hacer viral este apoyo. Jordi Aragonès, responsable de Programas ya alcaldable de Aliança en Barcelona, le agradeció al norteamericano su apoyo. El escritor y guionista de cine Xavier Cruzado fue otro de los que reaccionó con un rimbombante "Dios salve a los patriotas de los Estados Unidos de América"".

"El doctor en Filosofía Joan Terré, que en 1999 llegó a ir en las listas del PSOE al Parlamento europeo, también se alinea con Giménez: "El congresista lo dice claramente. Lo que padecen Sílvia Orriols y Aliança Catalana no es control. Es persecución política de Pedro Sánchez y sus aliados del PSC en Barcelona"".

"Aun así, muchas intervenciones en las redes se dirigen a reprochar al congresista que apoye a un partido secesionista y le recuerdan si quiere que se desgaje Texas, o los estados sureños, de los Estados Unidos".

"Pero la base de la discusión es, en realidad, que Pedro Sánchez no tiene nada que ver con Aliança Catalana ni con Sílvia Orriols, un partido que ni siquiera se ha presentado a las elecciones generales. Eso no parece arredrar al vehemente congresista, que aprovecha cualquier ocasión para meter el dedo en el ojo al gobierno español o a los enemigos políticos de Latinoamérica".

Y: "Así, Giménez publicó un vídeo el pasado 18 de septiembre (distribuido por la Fox) en el que recoge escenas de las calles de Ceuta y en el que asegura que "el gobierno socialista-comunista en España es tan incompetente, inepto y woke que está siendo invadido diariamente. El país ha sido totalmente secuestrado".

27 de septiembre, día mundial del Turismo, día mundial de los Ríos, día europeo del Donante de Médula Ósea, día mundial de la Retinosis Pigmentaria, jornada mundial del Migrante y Refugiado y día internacional de las Personas Sordas.

Santoral: Vicente Paúl, Bonfilio de Fara, Cayo de Milán, Elzearo de Sabran, Florentino de Sedunum y Hiltrudis de Liesse.