Pablo Iglesias es un problema, la piedra en el zapato de Pedro Sánchez, un golondrino en el sobaco de la investidura. El tipo quiere ser ministro, aunque sea del Reino y de Marina como otros niños quieren ser toreros. El marqués de Galapagar no se apea del burro. En eso se ha quedado todo aquel rollo del asalto a los cielos. De modo que persiste el bloqueo institucional, el Gobierno en funciones y el país al pairo sin que tales circunstancias parezcan tener efectos negativos en la vida corriente. La política se ha ensimismado, pero no suben el pan ni el paro.



"La entrada de Iglesias en el Gobierno frena la investidura" titula El País en portada. "La cúpula y barones del PSOE vetan a Iglesias como ministro", asegura El Mundo en primera. "Sánchez no quiere a Iglesias", dice La Vanguardia. "Moncloa sondea otras elecciones", avisa La Razón. Todo está en el aire por la mutua desconfianza y compartidos recelos de Pedro y Pablo. De la nota de Carlos E. Cué en El País: "La historia reciente de la política española se escribe alrededor de la relación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Su enfrentamiento abrió paso en 2016 a la repetición de elecciones y dio una prórroga a Mariano Rajoy. Su reconciliación permitió el éxito de la moción de censura en 2018. Su idilio abrió paso a un Gobierno de 10 meses relativamente estable. Y ahora, un nuevo choque entre ambos, esta vez por el rechazo de Sánchez a la entrada de Iglesias y otros dirigentes de Podemos en su Gobierno, tiene bloqueada la investidura. Iglesias no piensa ceder. Sánchez tampoco. El choque de trenes parece inevitable".



En El Mundo es Lucía Méndez quien firma la crónica sobre el embrollo: "Lejos queda ya la explosión de alegría de la noche del 28-A en la sede del PSOE por los 123 escaños que le dieron la victoria. El calendario avanza, los ayuntamientos de las elecciones del 26-M se han constituido, algunas asambleas de comunidades también y el resto está a punto de hacerlo --hay acuerdos cerrados prácticamente en todas-- pero la inquietud y la preocupación se han apoderado del PSOE por las dificultades para la formación del Gobierno de España. «Aquella noche había euforia porque habíamos pasado de 84 escaños a 123 y no había más alternativa que un Gobierno socialista, pero algunos ya nos dimos cuenta de que lo íbamos a tener negro no, lo siguiente, para poder gobernar», asegura un dirigente socialista".



La crónica de Méndez también alude al factor Rivera: "En las dos últimas semanas, Rivera ha soportado más críticas, reproches y censuras que en los cuatro años que lleva en la política nacional. Hasta Manuel Valls, su gran fichaje, ha acabado por hacerle un roto considerable en su autoridad. Con Rivera no hay nada qué hacer. Debilitado y todo, no facilitará la investidura del socialista".



De Valls especula Le Figaro y recoge El Nacional que podría ser el próximo ministro de Exteriores en sustitución de Borrell. Dice el rotativo francés que ya ha tenido "encuentros" con dirigentes socialistas. Sería una pirueta extraordinaria.



En La Razón Carmen Morodo entrevista a Inés Arrimadas y le pregunta sobre los contactos con Vox:



-"¿Para usted Vox es extrema derecha?



-Mire, le reconozco que en Cs estamos mucho más dedicados a trabajar por los ciudadanos que a hablar de otros partidos. Para mí Vox es ultraconservador, con el que nos diferenciamos en muchísimas cosas. Nosotros somos un partido liberal, europeísta, que cree en la libertad y la igualdad entre todos los españoles, con independencia del lugar donde vivan o de la orientación sexual que tengan. Yo sí estoy de acuerdo con que las personas del mismo sexo puedan casarse y formar una familia, no creo que haya que llevar a los homosexuales a terapia. También le digo una cosa: en este país tenemos a un xenófobo como presidente de la Generalitat, que ha escrito que los españoles somos bestias taradas y Sánchez ha pactado con su partido y con ERC, cuyo líder tiene artículos hablando de las diferencias genéticas entre «catalanes y españoles»".

 

 



-"¿El bipartidismo ha salido del coma?



-Le diagnostico una muy buena salud en los próximos tiempos. En las últimas elecciones ha ganado el PSOE y el PP ha sido el segundo. En un momento de tanta dificultad y con los acontecimientos que se están produciendo en Europa, ese es un dato positivo. Cuando los grandes partidos tienen problemas, lo que surgen son partidos de una sola persona o caudillos. En Venezuela había dos partidos clásicos: Acción Democrática [socialdemocracia] y Copei [democracia cristiana]. No creo que pueda decirse que ahora están mejor.



Y La entrevista concluye así: 



-"¿Hacerse el despistado es una estrategia política?



-[Risa] En política hay que hacerse el loco muchas veces".



Además del antedicho problema llamado Pablo Iglesias, Jesús Cacho alude en Voz Populi al expediente navarro en tenebrosos términos. Asegura que tras la Cataluña de Zapatero, Navarra será la herencia envenenada de Sánchez: "La independencia es la obsesión de Bildu, de ahí la aberración de este encame del PSOE navarro con el movimiento abertzale. Una revolución que como primer paso requeriría la activación de la disposición transitoria cuarta de la Constitución, porque ningún nacionalista vasco concibe la independencia sin Navarra dentro, que establece un farragoso procedimiento para la incorporación de la comunidad foral al País Vasco. Tan dificultoso que los nacionalistas saben de sobra que perderían ese pulso a su paso por las Cortes Generales y por el propio Parlamento navarro. De modo que, en una Navarra donde solo el 6,5% de la población habla vasco, plantean una estrategia de asimilación a largo plazo. La cocción de Navarra a fuego lento. De hecho ya no defienden que la comunidad foral deba “integrarse en Euskadi”, porque sostienen que Navarra ya es “parte integrante de Euskal Herria”. Se trata ahora de “desespañolizar” Navarra mediante un lento proceso de acercamiento e integración normativa (legislar lo mismo en ambas comunidades), sociocultural y desde luego lingüística, a través de la imposición del euskera como lengua cooficial, de modo que ese estrechamiento de vínculos, esa paulatina integración, termine haciendo caer Navarra cual fruta madura en el cesto nacionalista donde el PNV recoge las nueces del árbol que antes movían los pistoleros de ETA y ahora menean los filoetarras de Bildu".



En La Vanguardia sacan a colación los hechos de septiembre y octubre de 2017 al hilo de la documentación intervenida durante el registro en la consejería de Economía. Se trata de los proyectos de leyes sobre hacienda, defensa, aduanas y demás estructuras de la república nonata. Escribe Toni Muñoz: "El Govern ya era consciente en octubre del 2017 de que no se podía declarar la independencia porque las llamadas estructuras de Estado no estaban listas, como reconocen los propios investigados en las escuchas realizadas. Pero eso no significa que no hubiera nada preparado. Los presuntos arquitectos de las estructuras de Estado, Josep María Jové y Lluís Salvadó, secretario de Economia y de Hisenda, respectivamente, tenían redactados 152 proyectos de ley y decretos para ser aprobados a partir del 2 de octubre, según consta en el último informe de la Guardia Civil al que ha tenido acceso La Vanguardia".



Continúa la pieza: "Pese a la falta de viabilidad de la declaración, ERC no quería quedar como el socio aguafiestas del independentismo, tal y como constatan las conversaciones interceptadas. Poco antes del 1-O, Salvadó tenía concertada una visita de Elsa Artadi, emisaria de Puigdemont. El dirigente republicano no lo veía claro y comentó con Junqueras y con uno de sus asesores vía WhatsApp que les faltaban muchas estructuras para poder declarar la independencia: el control aduanero o un banco propio, por ejemplo".