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Santiago Abascal e Ignacio Garriga, presidente de Vox y diputado y candidato por Barcelona, respectivamente / CG

El sector más ultra de Vox copa las listas de Cataluña para el 10N

El partido de Santi Abascal culmina la limpieza de sus fundadores en la autonomía y aúpa a los 'ex' de Plataforma per Catalunya y al sector extremista

10.10.2019 00:00 h.
8 min

El ala más ultra de Vox-Cataluña se ha llevado el gato al agua en el proceso de confección de las listas para las elecciones generales del próximo 10 de noviembre. El partido de Santiago Abascal ha culminado una limpieza interna que ha concluido con una propuesta electoral del agrado del sector más ultramontano del partido, el concomitante con la extinta Plataforma per Catalunya (PxC), en detrimento del núcleo fundador de la formación en la región. 

Vox en imágenes de archivo / EUROPA PRESS

Al menos dos fuentes internas del partido verde, que podría convertirse en la tercera fuerza en España el 10N, se han quejado del último baile de sillas que ha permitido acuñar las listas para el Congreso de Diputados y el Senado que se presentarán ante la ciudadanía española. ¿Qué ven mal? "Ha habido una limpieza con respecto a las [últimas elecciones generales] del 28 de abril. Caen los miembros del último del comité ejecutivo provincial de Barcelona que quedaban y encumbran a la nueva gestora avalada por el secretario general [Javier Ortega Smith] la semana pasada", explican. ¿En qué se concreta ello? "En que se pierden valores como Lola Martín San Cristóbal --expresidenta provincial-- o Antonio Amador y Francisca Paqui Soler. Suben otros muy ligados a la xenófoba PxC, que nada tienen que ver con los valores iniciáticos del partido en la región", lamentan.

El 'grupo Buixadé', al frente

Cualquiera que fuere su valoración, lo factual es que en una larga pugna en Vox Cataluña, la victoria se la ha llevado el grupo más afín a PxC, sí, pero también al eurodiputado Jorge Buxadé, jefe de delegación del partido en el Parlamento europeo. ¿Qué significa ello? Que encabezará la lista Ignacio Garriga, que logró un acta en la Cámara baja en los comicios del 28 de abril. Y que tras Garriga hay un auténtico baile de sillas, en el que caen Martín, Amador y Soler, sí, pero también el torero Serafín Marín, alma mater de la lidia en la autonomía y que en abril ocupó el número tres por la provincia de Barcelona.

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Lista de Vox por Barcelona para las elecciones del 10 de noviembre / BOE

No obstante, los cambios que más duelen al Vox clásico en Cataluña son los que conciernen a Plataforma per Catalunya. En defensa de este argumento recuerdan los críticos que la nueva número 4 por Barcelona, la exedil de PxC en Mataró Mónica Lora y el número 1 por Girona, Ignaci Mulleras, están imputados en una causa por presunta revelación de secretos que se instruye en el juzgado de Instrucción número 2 de Vic (Barcelona). "El magistrado prorrogó en septiembre el plazo para presentar las conclusiones, por lo que Lora y Mulleras continúan en condición de personas investigadas. ¿Cómo pueden colocarlas en listas?", subrayan. También se encuentra en esta situación procesal Juan Garriga Domènech, nuevo presidente provincial --en sustitución de Lola Martín-- y primo del cabeza de lista por Barcelona.

"Un solo bus a Vistalegre II"

Otra fuente interna de Vox en Cataluña ha criticado la diferencia de resultados del partido de Santiago Abascal entre las generales del 28 de abril y las elecciones municipales y europeas del 26 de mayo. "Perdieron 100.000 votos en un mes y aquí no pasó nada. No solo ello, sino que el pecado original viene de la confección de listas. No puedes colocar a un número dos en otro pueblo a alguien que vive en Terrassa, o pasar el cepillo con la venta de gorras a 25 euros. ¿El resultado? Se sacaron solo concejales en Salt (Girona), y porque la delegación allí cambió el logo haciendo caso omiso de lo que les ordenan desde la dirección", ha descrito un militante descontento con el rumbo actual del partido.

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Mitin de Vox en el Palacio Vistalegre Arena el fin de semana / EFE

Tras ello, la "irrelevancia". Esta es la palabra que usan los activistas críticos con la senda que ha emprendido la que actualmente es la quinta fuerza en número de diputados en el Congreso. "No se ha visto a los representantes en las calles, salvo por acudir a determinados barrios megáfono en mano. No han arropado a las brigadas de limpieza [de lazos amarillos]. No han hecho política en mayúsculas y han dilapidado el capital político", enumeran. ¿Cómo sostienen su argumentación? "En Vistalegre I, en 2018, salieron cuatro autobuses de Cataluña hacia la capital. Este año, para Vistalegre Plus Ultra --el segundo mitin celebrado el fin de semana--, Vox en la región llenó un autobús y con muchas dificultades", alertan. En este transporte viajó Lola Martín, en la que fue su última aparición pública antes de ser destituida.

"Fuga hacia el constitucionalismo"

En esta situación, creen las fuentes consultadas que Vox en Cataluña se expone a un revolcón a nivel autonómico, pese al posible éxito a nivel nacional, donde algunas encuestas sitúan al partido de Santiago Abascal y Javier Ortega Smith por encima incluso de Ciudadanos y Unidas Podemos, como tercera fuerza en la Cámara de representación de la Carrera de San Jerónimo. "Mira, en las municipales ya nos votaron solo los fans que teníamos en Facebook. Pon que teníamos 300 seguidores. Pues esos fueron los votos que sacamos. Incapaces de concitar más apoyos", lamenta el activista de un municipio en el que se preveían buenos resultados.

"Los resultados serán malos. Se prevé incluso que Ignacio Garriga pierda el acta", avanzan los más pesimistas. Ocurra o no, hay hebras en Vox Cataluña que apuntan en determinada tendencia. "Uno: ¿dónde está José Antonio Ortega Lara? Un héroe a quien han defenestrado por su desacuerdo con el rumbo del partido. ¿Dónde estaba en Vistalegre II? Dos: dónde están los fundadores del partido en la región?", se preguntan. Unos anhelan el regreso de Lola Martín; otros, el de Carlos Garcés, ex jefe provincial en Barcelona. Una tercera fuente es incluso más dura. "Se está configurando un cisma entre Ortega y Abascal por la manera del primero de llevar el partido. De disolver los CEP en varias provincias", augura. Tenga razón o no, Vox llegará revuelto a los comicios del 10N.