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Un tren de la serie 447 de Renfe, como los que realizan la ruta entre Lleida y L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en la R12 / EUROPA PRESS

Renfe propuso hace dos meses al Govern mejorar la línea de Lleida

La implantación del servicio que presentó el vicepresidente Jordi Puigneró por un coste de 65 millones con Ferrocarrils no requeriría ninguna inversión adicional por parte de la operadora nacional

5 min

El Govern vuelve a eliminar a Renfe de la ecuación para aupar en su lugar a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC). El vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró, anunció este martes los 65 millones de euros (más de 78 millones con IVA) que costará la compra y mantenimiento de cuatro nuevos trenes tras la adjudicación de la línea R12 en Lleida por parte de Ferrocarrils. No obstante, podría haberse realizado con la operadora nacional sin gasto para las arcas públicas de Cataluña si el Ejecutivo autonómico hubiera aceptado la propuesta que la empresa le hizo hace dos meses, según explican a Crónica Global fuentes del sector conocedoras del asunto, para mejorar los servicios regionales en poniente.

El presidente de Renfe, Isaías Táboas, manifestó que la mejora de Rodalies de Lleida, propuesta hace dos meses al Govern, “podría ponerse en marcha en un par de meses si se encargara la prestación del servicio a Renfe, con un servicio más barato, y no haría falta que la Generalitat esperase cuatro años ni invirtiera 60 millones en ferro”, tal y como indican fuentes conocedoras de la propuesta. De hecho, según estimaciones de Rodalies, la operadora nacional tan solo necesitaría una unidad adicional de servicios regionales que se sumaría a las series 447 que transitan por la R12 actualmente, con el 23,8% menos de coste de explotación frente a FGC. Esto supone que el importe actual del tren por kilómetro es de 14,23 euros frente a los 18,63 euros que propone Puigneró con el traspaso a Ferrocarrils.

Sobrecoste de FGC frente a Renfe

Puigneró explicó el martes, tras el Consejo Ejecutivo, que se había lanzado el anuncio previo de licitación por 65 millones de euros (44 millones para comprar los cuatro trenes y 21,2 millones para el mantenimiento integral), que suman 78,1 millones con IVA. Pero más allá de la inversión, cada convoy operado por FGC tiene un coste de explotación de 14.028.297 euros frente a los 10.686.042 euros de Renfe, según la estimación económica de Rodalies de Cataluña.

Imagen de un convoy de la R2 de Rodalies de Renfe en Barcelona / CG
Imagen de un convoy de la R2 de Rodalies de Renfe en Barcelona / CG

La mejora de la R12 (en este caso completa hasta L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y no con la división que quiere hacer el Govern hasta Manresa y Cervera) por parte de Renfe es 3.342.255 millones de euros anuales menor que por cada tren de FGC (23,8% de diferencia entre ambas operadoras).

No obstante, si se tiene en cuenta que la empresa ferroviaria española tan solo necesitaría sumar un nuevo convoy para lograr aumentar las frecuencias, frente a los cuatro nuevos de la de la Generalitat, esto asciende a alrededor de 45 millones más. Todo ello, sin contar el mantenimiento de las locomotoras y vagones, y que la empresa de la Generalitat necesitaría implantar una nueva central operativa en Lleida con talleres y cocheras. 

Impacto estructural

El sistema implantado, en parte, había sido estudiado en las reuniones bilaterales del órgano mixto entre Renfe y Generalitat. Fue allí donde se demandó una ampliación del servicio de Lleida a Cervera, pasando de las seis frecuencias actuales hasta las 12 diarias, con una valoración económica estimada de 1,721 millones de euros anuales. Todo ello, bajo el paraguas de una vía que tan solo utiliza la operadora de pasajeros nacional, porque la introducción de FGC en 2024 implicaría reestructurar todo el corredor entre la capital de poniente y Barcelona, según explican a este medio fuentes del sector conocedoras del asunto.

El impacto entre las conexiones se vería afectado, primero por la necesidad de intercambiar en Manresa a la R4 para poder llegar a Barcelona y, después, por la espera de tres años de los usuarios de la R12, cuando Renfe propuso ejecutar la mejora en un plazo de dos meses. Esto se suma a la estimación de personal: en el caso de la operadora actual, de 20 maquinistas y diez interventores, y por parte de FGC, de 27 y siete, respectivamente, según el análisis facilitado por Rodalies de Cataluña.

Todo ello, por el objetivo de Puigneró y su número dos y expresidente de FGC, Ricard Font, de potenciar la empresa de ferrocarriles catalana e intentar echar a Renfe del tablero de juego catalán.