Menú Buscar
Remei Gómez, dirigente de Convergents

Remei Gómez: "Dejar caer a Pedro Sánchez fue un error"

La empresaria catalana es una de las dirigentes de Convergents, la nueva formación que quiere recuperar el espacio electoral de Convergència i Unió

11 min

Remei Gómez fue consellera nacional de Economía en CDC antes de que empezara la aventura rupturista del Govern de Artur Mas. Forma parte del equipo que lidera Germà Gordó para recuperar el espacio electoral al que la extinta CiU renunció con su acercamiento a la CUP. La empresaria catalana espera ser elegida al Senado por Convergents y afirma que hay "300.000 huérfanos" en este espacio.

--Pregunta. ¿Hay espacio para Convergents con la polarización política actual en Cataluña?

--Respuesta. Sí. Hay un espacio cuantificable, de 300.000 personas que se sienten huérfanas del espacio que antes representaba Convergència i Unió. Lo hemos visto estadísticamente y también de boca a boca, que mucha gente no sabe a quién votar.

--Otras formaciones, como Lliures o Units per Avançar, pugnan por el mismo espacio. ¿Hay posibilidad de llegar a un acuerdo?

--Sí que lo hay. En Convergència somos más soberanistas, y en Lliures o Units per Avançar no tanto. Pero hay espacios donde convergemos y pueden haber coaliciones en distintos municipios.

--¿Quién ocupa actualmente vuestro espacio? ¿El PSC?

--No, porque nuestro espacio es más de centro y centro derecha. Tenemos muchos puntos en común con el PSC, sobre todo con el PSC de hace seis años que estábamos todos de acuerdo con el derecho a decidir y en ser catalanistas. Nosotros damos un paso más adelante que ellos porque queremos reformas importantes para Cataluña.

--¿Y con Ciudadanos tenéis algún punto en común?

--Nada. Porque no hemos visto ninguna apuesta positiva para Cataluña.

--¿Tampoco en el espacio de centro o centro derecha?

--En el tema centro o centro derecha en ideología quizás nos podríamos poner de acuerdo en alguna propuesta económica, como también podríamos con el PP o el PSC. No mucho más de estos. Pero la línea que ha tomado en los últimos años Ciudadanos es ir en contra de Cataluña.

--Hablando de reformas, ¿cuál son vuestros objetivos a corto plazo? ¿Un nuevo Estatut, el concierto económico?

--A corto plazo, nuestras propuestas pasan por tener más autogobierno y continuarían con un nuevo Estatut con rango de Constitución. Apostamos por la propuesta del Círculo de Economía que se basaba en trabajar en un nuevo Estatuto diferente al actual, con más autonomía. Esto se debería refrendar en referéndum que votaran todos los catalanes porque lo que está claro es que Cataluña tiene que votar. Evidentemente no vamos a trabajar para un referéndum que mantenga o aumente la separación social que hay, pero sí para un referéndum donde se voten otros modelos territoriales para España.

--Duran i Lleida dijo que el nacionalismo actual no ha sido leal a España. ¿Cómo lo véis?

--Estamos donde estamos porque no lo ha sido, pero también tenemos que decir que el Estado no lo ha sido con Cataluña. Son dos puntos que no tienen encuentro y que no quieren encontrarse. Estamos en esta situación y por eso creemos que deben haber cambios importantes en Madrid pero también grandes cambios en Cataluña. Este es el espacio de Convergents, un espacio que quiere abrir puentes, que apuesta por el diálogo, por la negociación, por una reforma de Estatuto y un sistema trilingüe educativo con el catalán como lengua vehicular. Queremos que Cataluña siga adelante, ya que es el motor económico de toda España y tiene que seguir siéndolo. Esto no va a poder tomar otra línea que la de los pactos, consensos y que los catalanes tengamos poder en el Gobierno de España.

--¿La independencia puede ser una aspiración a largo plazo o platónica?

--La independencia puede ser una aspiración sentimental de muchos de los catalanes. Si realmente se consiguen las propuestas que nosotros defendemos, que es hacer un nuevo Estatuto donde se contemplen unas líneas más potentes de un mejor autogobierno, no veo necesaria la independencia. No creo que tenga que haber otro Estado dentro de Europa con las complicidades que en estos momentos tiene Europa. Evidentemente, si la situación entre Cataluña y el Estado sigue tensa, no hay ninguna forma de arreglar y de trabajar para un reforma del Estatuto a lo mejor la independencia será un factor que irá en aumento en Cataluña. Pero hay que conseguir que no vaya a más, y que los catalanes se tienen que sentir escuchados y representados y ver que realmente se está trabajando por los dos lados para volver a tener la Cataluña que teníamos hace 10 o 12 años.

--Usted se presenta para el Senado. ¿Qué espera lograr si es elegida?

--Mi proyecto tiene que estar muy enfocado en reformar el Senado para que sea una cámara territorial. Y voy a votar en contra del 155 en el Senado y de todo lo que afecte a Cataluña.

--¿Entiendo que consideráis que el PDeCAT ya no puede reconducirse hacia este espacio?

--El PDeCAT no representa ya este espacio. Y con los mismos personajes que los representa no pueden reconducirse. Ahora mismo el PDeCAT lo está llevando Puigdemont y no representa lo que necesita Cataluña. Necesitamos políticos que se dediquen a hacer políticas. Las cosas se consiguen a través del diálogo y los consensos o la revolución, y esto último yo no lo quiero. Ahora más que nunca se necesita política. Y Convergents representa el espacio que necesita Cataluña y que también se necesita en Madrid.

--¿Habría que entrar en un futuro Gobierno de España?

--Siempre y cuando sea beneficioso para Cataluña. Podemos ser un buen socio de Gobierno, pero tenemos que trabajar para Cataluña. Vamos a ir a Madrid para trabajar por Cataluña y por España porque tengo claro que si Cataluña va bien, España va bien. Tenemos que llegar a ese punto en el que todos los catalanes se sienten a gusto. Hay dos millones de personas que no están a gusto.

--Desde Convergents os desmarcasteis del PDeCAT antes de la vulneración de la legalidad. Otros continuaron y se desmarcaron mucho más tarde, como Santi Vila. ¿Esta gente tiene espacio en Convergents?

--Hubo gente, como Neus Munté o Jordi Jané, que se desmarcó antes. Otros, como Santi Vila, mucho más tarde. Y los que se quedaron. Estos últimos tenían un objetivo que era un mandato popular que supongo que querían respetar y habría que preguntarles qué es lo que pensaron que iba a pasar después… Hubo gente que lo supo y se fue antes del barco. Hay que preguntarles a esta gente qué pensaban que iba a pasar en el minuto cero de después de la independencia.

--¿Pero tienen espacio en Convergents?

--Son personas muy respetables pero no sé hasta qué punto una vez vulnerada la legalidad, que para mí es muy importante, tienen espacio para volver a la política. Eso son los catalanes los que lo tienen que decidir.

--¿La DUI fue simbólica como dicen ahora en el Supremo?

--Llegaron hasta el final con base en un mandato electoral, pero si fue más simbólico que real… solo las personas que han jugado estos papeles tienen derecho a decidir si fue simbólica o no.

--La figura del jefe de Estado también está en entredicho en Cataluña. Especialmente, después de su discurso del 3 de octubre.

--El discurso del 3 de octubre de 2017 no estuvo muy lúcido. Potenció la crispación. No intentó entender las dos partes. Era un discurso en contra y de reñir a los catalanes. Ese día no estuvo acertado.

--Vuestro presidente, Germà Gordó, ha sufrido un desgaste con el tema del 3%. ¿Esto puede ser una rémora para vuestro partido?

--En absoluto. Nuestro presidente es inocente. Estamos convencidos. El juicio se ha demorado, pero en poco tiempo lo veremos. Cerramos filas con él y además de inocente, es una persona muy inteligente.

--¿Se equivocaron los partidos catalanes en dejar caer a Pedro Sánchez?

--Creo que sí, porque eran unos presupuestos buenos para Cataluña, con partidas importantes. Es aquí donde se ve que los políticos tienen que hacer política, porque la función del político es hacer la vida mejor a los ciudadanos. Las partidas iban destinadas a infraestructuras y temas sociales. No entiendo por qué no se aprobaron. Eso no fue política, sino tacticismo. Y te juegas en unas nuevas elecciones que tengas un tripartito de derechas que te piden un 155.