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Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en el marco del Consejo Europeo en Bruselas / EFE

Rajoy se resiste a unas elecciones inmediatas en Cataluña

El presidente teme avanzar comicios con el artículo 155 por los obstáculos jurídicos, el rechazo de PSOE y Cs a “medidas de gran calado” y el riesgo de que se amplíe la mayoría independentista

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Mariano Rajoy se resiste a imponer elecciones en Cataluña a corto plazo. Y por dos motivos. El primero es que el Gobierno español conoce las dificultades jurídicas que implica utilizar el artículo 155 de la Constitución para convocar comicios en Cataluña. El segundo, mucho más táctico, es el riesgo de que se amplíe la mayoría independentista como reacción a la aplicación de ese artículo.

El Ejecutivo celebra hoy un Consejo de Ministros extraordinario para concretar las medidas que, con base en el 155, se pedirán al Senado. El proceso será lento y, según han reiterado diferentes miembros del Gobierno, no se pretende suspender la autonomía, sino restituir la legalidad. La Moncloa da prioridad a tomar el control de los Mossos d’Esquadra, de las finanzas catalanas y, según algunas fuentes, la televisión catalana. Pero quiere evitar decisiones traumáticas y precipitarse. Madrid calcula que la aplicación del 155 puede durar seis meses.

División entre PSOE y PSC

“El Gobierno no puede fijar ahora un plazo de elecciones. Si se celebraran en enero, la suma de la CUP y de Junts pel Sí podría dispararse”, aseguran a Crónica Global fuentes del Ejecutivo. Responden así a las informaciones que ayer apuntaban a una convocatoria de comicios catalanes en enero. La situación en estos momentos es tan complicada que nada se descarta, pero lo cierto es que el presidente español no desea imponer esas elecciones. Entre otras cosas, porque ni PSOE ni Ciudadanos “quieren una intervención de largo alcance”. En el caso de los socialistas, las diferencias de criterio entre PSC y Ferraz son notorias, ya que la formación catalana rechaza la aplicación del 155 y cree que es el presidente Carles Puigdemont quien debe convocar las elecciones para salir del enredo.

Tal como publicó ayer este medio, los constitucionalistas avisan de que difícilmente puede el Gobierno utilizar el ignoto artículo 155 para arrogarse una competencia que el Estatuto, es decir una ley orgánica, atribuye al presidente de la Generalitat como es la convocatoria de elecciones.

¿Carta blanca de PDeCAT?

No obstante, en la Moncloa no se descarta que sea el propio Puigdemont quien convoque elecciones cuando el proceso de aplicación del 155 esté a punto de ser aprobado en el Senado, algo que puede tardar dos semanas. Según ha podido saber este medio, el presidente catalán llegó a plantearse la posibilidad de convocar las elecciones debido a las presiones de su propio partido, PDeCAT, que le ha dado carta blanca para levantar la suspensión de la declaración unilateral de independencia (DUI). Pero dirigentes como el presidente Artur Mas, el consejero catalán de Empresa, Santi Vila, y el exportavoz Francesc Homs rechazan llevar la unilateralidad hasta el final. Incluso hay rumores de que varios consejeros, tanto de PDeCAT como de ERC, podrían sopesar la dimisión.

Pero es que, además, unas elecciones a corto plazo, con el artículo 155 ya aplicado, forzarían a PDeCAT y ERC a reeditar la coalición de Junts pel Sí. Las bases independentistas no entenderían que estos dos partidos renunciaran a dar batalla en común ante la “represión del Estado". Hace tiempo que Esquerra renunció a esa coalición —que ya no se reeditó en las elecciones generales—, que supondría la tabla de salvación de PDeCAT. La vieja guardia así lo pide, mientras que la coordinadora Marta Pascal lo rechaza.

Los convergentes, acosados por el declive electoral, los casos judiciales sobre supuesta corrupción y sus precarias finanzas, necesitan de esa alianza. No así el partido de Oriol Junqueras, que ya explora posibles alianzas poselectorales con Podemos y PSC, y no quiere ni oír hablar de una nueva lista unitaria con PDeCAT.

Rearme constitucionalista

Los cálculos electorales de Rajoy no ignoran el rearme del bloque constitucionalista, pues un avance electoral inmediato tiene garantizada una alta participación que también beneficiaría a las formaciones “unionistas”, según el término utilizado por los secesionistas. Es decir, Ciudadanos sobre todo, PSC, PP y los comunes. Aunque la equidistancia mantenida hasta ahora por la órbita podemita hace difícil prever por qué bloque optaría finalmente.

Pero la posibilidad de que se vuelva a repetir un escenario de empate técnico, similar al del 27 de septiembre de 2015, disuade al Gobierno de promover esas elecciones.