Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Oriol Junqueras (ERC) y Carles Puigdemont (JxCat) / CG

Puigdemont declara la guerra a ERC con el golpe de mano en Catalunya Ràdio

El intento de cesar al director de la emisora pública, Saül Gordillo, en represalia por la salida de Mònica Terribas, rompe todos los puentes entre los independentistas

5 min

Un golpe de mano mal calculado que deja a Carles Puigdemont en una difícil situación, aunque sus fieles colaboradores en Junts per Catalunya (JxCat) no creen que le pueda pasar factura. El hecho es que la presidenta en funciones de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), Núria Llorach, cumplió órdenes e intentó este lunes echar a Saül Gordillo al frente de Catalunya Ràdio. Le salió mal, porque necesitaba tres cuartas partes del consejo de administración --diseñado para seis miembros, pero ahora con cuatro, y con todos sus mandatos caducados-- y acabó en un empate a dos. Llorach no utilizó su voto de calidad porque, como apuntan fuentes de la emisora, “hubiera sido ya realmente escandaloso”.

Sin embargo, eso no preocupa mucho a los fieles de Puigdemont, a sus colaboradores en el Palau de la Generalitat, como Jaume Clotet, director de Comunicación del Govern. El mensaje es directo: ir a por todas antes de las elecciones y dejar claro que se debe facilitar la campaña de Carles Puigdemont. Si en la radio se intentaba ese golpe de mano, que se argumenta por el enfrentamiento entre Gordillo y Mònica Terribas, y que ha provocado que la periodista deje de conducir la próxima temporada El Matí de Catalunya Ràdio, en el Telenotícies de TV3 se dedicaban los minutos centrales a la presentación del libro de Puigdemont, en el que muestra sus reproches a Oriol Junqueras por su “deslealtad” durante el procés.

Saül Gordillo y Vicent Sanchis, directores de Catalunya Ràdio y TV3 / EUROPA PRESS
Saül Gordillo y Vicent Sanchis, directores de Catalunya Ràdio y TV3 / EUROPA PRESS

Marzoa no pica el anzuelo

En todo caso, Llorach falló el tiro. Le informaron mal, tal vez, y creyó que Rita Marzoa, miembro de la CCMA a propuesta de ERC, iba a cambiar su voto a favor del cese de Gordillo, porque en las últimas semanas ha mostrado sus discrepancias y un cierto distanciamiento con los republicanos. ¿Pero qué pasa en el seno del consejo de administración de la Corporació, que dirige los medios públicos de la Generalitat?

Todos sus miembros fueron renovados en 2012, en la etapa de Artur Mas. Pero los mandatos son de seis años improrrogables, con lo que están caducados desde el 30 de marzo de 2018. El consejo lo componen ahora cuatro miembros: Núria Llorach (a propuesta de CiU en aquel momento), Rita Marzoa (ERC), Antoni Pemán (CiU) y Armand Querol (PP), este último un dirigente histórico del PP en Cataluña. Los otros dos elegidos en 2012 fueron Brauli Duart (CiU) y Josep Vilar (PSC). El primero renunció en junio de 2018, y el segundo, en diciembre de 2018. En la reunión de este lunes, Llorach y Pemán votaron a favor de echar a Gordillo; mientras que Marzoa y Querol se opusieron.

Una ley que no se cumple

Y aunque el Parlament aprobó por unanimidad la modificación de la ley de la CCMA, que cambia la mayoría para elegir a los miembros del consejo, con mayoría cualificada de dos tercios y no por mayoría absoluta, no se ha respetado ninguno de los acuerdos. Sin embargo, la propia Llorach anunció, en la misma reunión de este lunes, que se ponía en marcha el mecanismo de concurso público, que se recoge en la ley del Parlament, para elegir al director de TV3 y al director de Catalunya Ràdio. “¿Ahora, justo antes de unas elecciones?”, se preguntaban miembros del Govern y profesionales de los medios públicos.

Núria Llorach, presidenta de la CCMA / PARLAMENT
Núria Llorach, presidenta de la CCMA / PARLAMENT

Es la estrategia de Junts per Catalunya, dirigida directamente por Puigdemont, para erosionar todo lo que pueda a ERC, que ha endurecido el discurso, y que constata la guerra abierta en el seno del independentismo. Prueba de ello fue la entrevista en TV3 a Oriol Junqueras, conducida por Vicent Sanchis, el director de TV3, como si fuera un enfrentamiento electoral entre dos candidatos rivales. Junqueras actuó para “desenmascarar” que TV3, aunque la política de informativos quedó en manos de ERC, ha acabado siendo el feudo de Puigdemont.

Los profesionales de los dos medios ven ahora cómo se degrada la imagen, fruto de una guerra que dura muchos años, y cuyos principales responsables se nombran en función de los intereses de una u otra fuerza política.