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La prensa alemana tildó de "golpista" a Artur Mas; a la derecha, la exdelegada del Govern en Berlín, Mar Ortega

Puigdemont busca embajador para Alemania que limpie la imagen “golpista” del proceso catalán

La plaza lleva seis meses vacante tras la renuncia de Mar Ortega; la prensa alemana fue durísima con Artur Mas

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Alemania es un territorio prácticamente virgen para el independentismo catalán. Los esfuerzos por establecer vínculos con el país más potente de la Unión Europea han sido estériles, a pesar de que el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, removió cielo y tierra para poder reunirse con la cancillera Angela Merkel. Su sucesor, Carles Puigdemont, asume ahora el reto de encontrar un nuevo delegado o delegada del Gobierno catalán en Berlín, plaza que lleva seis meses vacante tras la renuncia de Mar Ortega, “embajadora” de la Generalitat desde 2012. Fuentes de la nueva Consejería de Asuntos Exteriores, cuyo titular es Raül Romeva, han explicado a Crónica Global que todavía no hay candidato. Pero se presupone que el futuro hombre (o mujer) de Romeva en Berlín será afín a ERC.

Renuncia

El Ejecutivo parte de cero. De la mala imagen que tiene el proceso secesionista en el país germano da cuenta el titular que, en agosto de 2015, encabezó un artículo publicado por la revista Handersblatt sobre las aspiraciones soberanistas de Cataluña: “Presidente golpista”. En referencia a Artur Mas. Meses atrás, la propia Mar Ortega advertía de que Alemania nunca apoyaría una consulta unilateral sobre la independencia de Cataluña.

Esas reflexiones, que provocaron indignación en los sectores más separatistas del Govern, unidas a su vinculación con Unió Democràtica de Catalunya (UDC), precipitaron su decisión de renunciar a un cargo que ya nació con polémica, pues esta licenciada en Derecho, experta en Relaciones Internacionales y Comercio Exterior, apenas dominaba el idioma alemán. Todo un obstáculo para relacionarse con los poderes fácticos alemanes, que han abrazado el federalismo para protegerse de sus malas experiencias nacionalistas. Merkel cerró filas con el Gobierno español, apelando a la ley y a la necesidad de una UE fuerte.

Perfil más político

Mar Ortega aguantó hasta las elecciones catalanas del 27 de septiembre. Desde entonces, el Ejecutivo catalán busca un sustituto con un perfil más político, más implicado con el Estado propio catalán. Más parecido al de Martí Estruch, el predecesor de Ortega, nombrado por el Gobierno tripartito en 2008. La sustitución de Estruch se debió, según alegó el Gobierno de Mas, a la necesidad de poner un mayor acento económico a esa delegación alemana.

Cuatro años después, el Gobierno de Puigdemont y su consejería de Exteriores demuestran que el proceso independentista va a por todas. Romeva ha prometido crear 17 delegaciones más en el extranjero, que se unen a las nueve ya existentes. Y gastará en ello tres millones de euros.