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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, antes de referirse al diálogo en Cataluña en el Congreso / EF

Por qué Sánchez mantendrá su plan pese al revolcón de sus socios

El presidente del Gobierno se muestra convencido de que es Podemos y los independentistas los que deberán dar explicaciones a los ciudadanos

5 min

Pedro Sánchez es otro dirigente político distinto desde que es presidente del Gobierno. Ha cobrado entereza y aplomo. Pero, al margen de eso, todas las condiciones de la política española le han llevado a una posición en la que tiene poco que perder. Al revés. Puede ganar mucho en los próximos meses. El revolcón sufrido en el Congreso, a manos de Podemos y de los partidos independentistas, --los que permitieron que fuera presidente con la moción de censura a Mariano Rajoy—no le han dejado tocado. Mantendrá su plan, según las fuentes consultadas, para aprobar en septiembre el techo de gasto para los presupuestos de 2019.

Si resulta imposible, también tiene pensado cómo trasladará a la sociedad española quienes son los culpables de que el Gobierno se vea en la necesidad de realizar un ajuste de hasta 11.000 millones de euros, dejando a las autonomías sin dos décimas más para cumplir con el déficit, lo que, en el caso de Cataluña, hubiera supuesto hasta 460 millones de euros. Con el presupuesto aprobado, el ajuste hubiera sido mucho menor, de 5.000 millones.

Luchar en Bruselas

Sánchez tiene claro que esos posibles socios –ahora sólo son compañeros de moción de censura, por calificarlos de algún modo—han desgastado al Gobierno “a costa de golpear el bienestar de los ciudadanos”. El jefe del Ejecutivo tiene una buena carta para jugar ante el conjunto de los españoles: su negociación con la Comisión Europea, gracias a las buenas maneras y al conocimiento interno de la maquinaria de Bruselas de la ministra de Economía, Nadia Calviño.

Eso ha posibilitado contar con hasta cinco décimas más de déficit, lo que equivale a unos 5.000 millones de euros más, manteniendo el compromiso con la estabilidad presupuestaria. Si el objetivo de déficit para 2019 era del 2,1%, ahora podría ser del 2,6%. Eso sí, siempre que ante Bruselas se presentara un presupuesto con previsiones reales de ingresos y gastos. Eso, por ahora, no podrá ser. Pero, ¿por culpa de quién? De Podemos y del PDeCAT y de ERC.

Ante los catalanes

Para Sánchez, de cara a su política de acercamiento con el gobierno catalán, es un buen argumento. Más dinero para las comunidades, más flexibilidad en el déficit, ofrecimiento del diálogo, puesta en marcha de la comisión bilateral Estado-Generalitat –que no se reúne desde 2011--. Si el independentismo no quiere saber nada de eso, Sánchez tomará nota y lo explicará cada día ante los catalanes y el conjunto de los españoles, cubriéndose las espaldas frente a las críticas que pueda recibir de Ciudadanos y del nuevo PP de Pablo Casado.

Y el PSOE y el PSC creen que hará mella en el electorado catalán, y, especialmente, entre un buen porcentaje de independentistas que se proclamaron como tales porque no podían soportar al Gobierno de Mariano Rajoy.

Decreto ley

La idea de Sánchez es tener preparado para septiembre un decreto ley para modificar la ley de disciplina fiscal. Ese decreto debería ser convalidado por el Congreso, como apuntan las fuentes consultadas. En ese caso, y después de la “oportuna reflexión a lo largo de este verano”, Podemos y las fuerzas independentistas podrían votar a favor.

Pero si no lo hacen, Sánchez seguirá con sus planes para gobernar hasta 2020, con las cuentas prorrogadas, y con mensajes políticos nítidos: el Gobierno impulsa medidas que benefician al conjunto de la sociedad y la oposición las rechaza. Y cuando llegue el momento las pondrá en valor en unas elecciones.