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Pedro Sánchez, del PSOE, y Albert Rivera, de Ciudadanos, tras firmar sus acuerdos de investidura en 2016 / EFE

¿Por qué Ciudadanos ha decidido vetar acuerdos con el PSOE?

El partido que lidera Albert Rivera desgrana todos sus apoyos electorales para establecer su estrategia, que pasa por una apuesta, a todo o nada, por liderar el bloque de la derecha

20.02.2019 00:00 h.
9 min

Reforzar la estrategia del PSOE, ¿una estrategia compatible con la defensa de los propios intereses? Eso es lo que habría decidido el partido de Albert Rivera, con la asunción de un gran riesgo: vetar un acuerdo, en las elecciones generales, tanto con el PSOE y, en particular, con Pedro Sánchez. Ciudadanos no quiere equivocarse, y, aunque pueda, en un primer momento, reforzar a los socialistas, porque deja un espacio en el centro político, lo que pretende es ganar en el bloque de derechas, para taponar todas las posibles fisuras.

¿Por qué? Los expertos consultados señalan que Ciudadanos no tiene otras alternativas. Su apuesta, como proyecto político, siempre ha sido muy complicada en España. Un partido liberal, de centro, que pueda pactar en el eje izquierda-derecha, sin que sus electores le penalicen. En Andalucía, con el PP, y en la Moncloa con el PSOE. ¿Es factible? Albert Rivera ha cortado en seco. Aunque con los votos en la mano, en la noche electoral del 28 de abril, y pensando en las municipales y autonómicas, todo podría cambiar.

Salvar los muebles

Ahora hará tres años. Era un miércoles, 24 de febrero de 2016. Albert Rivera y Pedro Sánchez firmaban un acuerdo para “un gobierno reformista y de progreso”, con la idea de votar la investidura de Sánchez, que no pudo ser, porque Podemos se negó a abstenerse. Tres años después, la relación está rota. Y los dirigentes de los dos partidos se lanzan crueles pullas en las redes sociales.

¿Qué ha visto Rivera? Los politólogos consultados señalan que se trata de “tapar la fuga hacia Vox”, en lugar de cerrar el bloque de centro. Con ese boquete, se es consciente de que se puede beneficiar al PSOE, pero lo prioritario es “salvar los muebles o provocar un salto que lleve al partido a liderar todo el bloque de derechas”.

Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera en la manifestación de Colón / EFE

La foto en la plaza Colón, con Abascal (Vox), Casado (PP) y Albert Rivera (Cs)

Taponar fugas a Vox

El politólogo Pablo Simón considera que Ciudadanos ha llegado a una primera conclusión: “Se asume que toda la movilidad e indecisión electoral es intrabloque”. Es decir, que da igual intentar buscar voto en el centro-izquierda. Como ha ocurrido en Cataluña en los últimos años, y ahora puede pasar en el conjunto de España, no hay trasvases entre los bloques, pero sí cambios en el seno de cada uno de ellos. Lo que pretende Rivera, por tanto, es superar al PP, ser primero en ese bloque, y si para ello debe lograr votos de Vox, o retener los que se han acercado al partido naranja, entonces toma decisiones como ese acuerdo para no pactar en ningún caso con el PSOE ni con Pedro Sánchez.

Simón añade que la intención es “taponar fugas hacia Vox, y pescar a descontentos del PP”, con esa pretensión de ganar a Pablo Casado.

Castigar a Sánchez

¿Medidas para ello? Ciudadanos, que nació en Cataluña, con una política contraria a la inmersión lingüística en catalán, ha lanzado una propuesta que hace daño al PP, porque nunca ha podido aplicarla, o no ha querido: “Si llego al Gobierno impulsaré el castellano como lengua vehicular en toda España”, señaló este martes, recriminando tanto al PP como al PSOE por no haberlo conseguido, tras los pactos a lo largo de los años con los nacionalistas. Se trata de un guiño directo a Vox.

El ensayista Juan Claudio de Ramón, que ha defendido postulados de Ciudadanos, de regeneración democrática, ofrece una interpretación sobre la decisión de Ciudadanos: “Entiendo que la decisión se ha tomado después de valorar la sociología de su electorado, tanto del presente como del potencial. Y los números parecen haberles aconsejado que es preferible anclar al votante de centro y al de centro-derecha, que se podía perder por la ambigüedad: al votante, que ante todo, lo que quiere es castigar a Sánchez. Al precio de correr el riesgo de perder a cierto votante de centro-izquierda. La decisión puede gustar mucho, poco o nada, pero está pensada. Y el 28 de abril se verá si Ciudadanos ha escrito recto con renglones torcidos o ha emborronado la cuartilla para nada".

El líder de Cs, Albert Rivera, este miércoles en el Congreso /EFE

Albert Rivera, líder de Ciudadanos

Los exvotantes de Cs y del PP

Los datos comienzan a aflorar. Y muestran lo que apunta Simón. Con la encuesta poselectoral del CIS sobre las elecciones en Andalucía, lo que aparece es que mucho votante que ha recibido Vox proviene de Ciudadanos, que logró un gran salto en la Comunidad. A la pregunta sobre qué votaron en las generales de 2016 los votantes de Vox en las elecciones a la Junta de Andalucía, hasta el 23,7% indican que lo hicieron por Ciudadanos. La fuga más grande es la experimentada por el PP. El 54,2% de los votantes de Vox habían votado al PP; y sólo el 6,5% al PSOE, y un 3,7% a Unidos-Podemos.

La valoración más extendida, entre los expertos consultados, asesores también de otros partidos, es que Ciudadanos ha apostado por una estrategia “defensiva”. Logró muchos votantes procedentes del PP, pero éstos no los retiene, porque una parte de ellos prefieren ahora a Vox. Ante esa situación, con porcentajes que van oscilando, en función de las distintas encuestas, Albert Rivera y su referente en Madrid, el diputado Juan Carlos Girauta, han construido un dique: ninguna relación con el PSOE, y a probar suerte.

Contra las exclusiones

Juan Claudio de Ramón lanza un mensaje ante esas exclusiones en la política, con la intención de provocar una reflexión más general: "Yo critico esta manera de hacer política. Me gustaría que los partidos vetaran políticas y propuestas, no nombres y siglas, lo que es absolutamente improductivo. Ahora bien, creo que tenemos derecho a mostrarnos críticos con esta decisión de Ciudadanos los que antes nos mostramos críticos con el "no es no" del PSOE en 2016 y en general con la filosofía del Pacte del Tinell, que desde 2003 inspira a la izquierda y que consiste en excluir los pactos de gobierno con la derecha democrática española. Me temo que la izquierda tiene poco capital moral para denunciar las exclusiones y las demonizaciones, porque lo cierto es las ha practicado sin recato hasta ahora".

Pero todo eso podría saltar por los aires cuando se conozcan los resultados en la noche del 28 de abril. O mantener la tensión y provocar una repetición de los comicios si se comprueba que ninguno de los dos bloques tiene mayoría para gobernar.