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El expresidente catalán Carles Puigdemont y la exconsejera Clara Ponsatí en un acto en Bruselas de la semana pasada / EFE

Ponsatí y Pitarch, la pinza contra Puigdemont en Barcelona

La exconsejera de Educación se une a la lista de Jordi Graupera, mientras que la candidata de Convergents busca el voto moderado heredero del exalcalde Trias

24.04.2019 00:00 h.
6 min

La candidatura de Carles Puigdemont en Barcelona tiene un problema. O dos. El propio mundo exconvergente e independentista ha generado dos candidaturas al Ayuntamiento de Barcelona que puede condicionar el resultado final de Junts per Catalunya, una lista que encabeza Joaquim Forn, el exconcejal y exnúmero dos de Xavier Trias, juzgado por su breve etapa como consejero de Interior, y con Elsa Artadi como candidata efectiva. Se trata de Barcelona és capital, con Jordi Graupera de candidato y que acaba de incorporar a la exconsejera Clara Ponsatí, cerrando la lista; y de Isabel Pitarch, como alcaldable de Convergents. Aunque con pocas opciones de tener representación, según las mismas encuestas, serán votos que restarán apoyos a la candidatura de Puigdemont.

La candidatura de Junts per Catalunya está sometida a una gran erosión, por el papel secundario que se le ha dado al PDeCAT, que mantiene la estructura como partido, y por el ascenso que ha experimentado Esquerra Republicana. La necesidad de obtener un buen resultado, para evitar que el alcaldable de ERC, Ernest Maragall, pueda pactar con el partido de Ada Colau, Barcelona en Comú, ha generado un gran nerviosismo en las filas de JxCAT, que depende en gran medida del empuje de Puigdemont y de la conexión emotiva que genera entre el independentismo los políticos independentistas presos, como el propio Joaquim Forn.

La 'exconsellera' Clara Ponsatí en la Universidad de Saint Andrews, Escocia / FOTOMONTAJE DE CG

La exconsejera Clara Ponsatí

Graupera, por debajo del 5%

En las encuestas publicadas en los últimos meses, la lista de Junts per Catalunya no supera los cinco concejales, muy por debajo de los doce que se asignan a Maragall. Quedaría, en ese caso, en quinta posición, por debajo de Esquerra, de Barcelona en Comú, del PSC y de la lista de Manuel Valls, apoyada por Ciudadanos. Y en todas esas encuestas, como la última de Crónica Global, la candidatura que impulsa Jordi Graupera, inicialmente secundada por la ANC, se queda con un 3% o un 3,5%, por debajo del 5% exigido para tener representación. La inclusión de Ponsatí puede generar un empuje, de una parte de ese independentismo que no considera que el 1 de octubre fuera una pantalla que se debe pasar, sino un hecho que debe suponer un punto y aparte y la reivindicación de un movimiento independentista dispuesto realmente a romper con el Estado español.

El nacionalista Jordi Graupera en una imagen de archivo

Los expertos demoscópicos consultados consideran que, aunque no entre en el Ayuntamiento de Barcelona, Graupera puede retener unas docenas de miles de votos que le pueden restar hasta un concejal a Junts per Catalunya.

Las opciones de Convergents

En el otro lado se sitúa Teresa Pitarch, expresidenta del Instituto Catalán de la Mujer de la Generalitat, alcaldable de Convergents, la corriente de Convergència que se escindió en a finales de octubre de 2017 para constituir un partido propio, liderado por el exconsejero Germà Gordó. Se trata de una nueva fuerza política, que se presenta también a las elecciones generales de este domingo, con Sílvia Requena como candidata.

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¿Qué puede hacer Convergents? Pitarch, en conversación con Crónica Global, reclama que su partido debe “promover e impulsar políticas para la ciudad de Barcelona, hablar de gestión y darle la vuelta a un gobierno municipal que con Ada Colau ha resultado un fracaso”. Pitarch insiste en que “nada se conseguirá en Cataluña de forma unilateral y sin grandes mayorías internas, que deberían alcanzar los dos tercios", piedra angular de Convergents, y que es la mayoría necesaria para modificar el Estatut. La voluntad de Pitarch es lograr apoyos de los exconvergentes moderados que dieron su apoyo al exalcalde Xavier Trias.

En busca de exconvergentes

Convergents ensaya el resurgimiento de un catalanismo que ha establecido alianzas con otras fuerzas políticas, como Lliures o Units per Avançar. Con ellas se presenta en Sant Cugat. En Barcelona, Pitarch señala que su política de pactos no querría saber nada de Barcelona en Comú. Es difícil que logre representación, por la premura del proyecto, pero puede agrupar miles de votos de convergentes huérfanos que perjudiquen la lista de Junts per Catalunya. El partido de Gordó, en realidad, está buscando un espacio que se pueda concretar de cara a las elecciones autonómicas, cuando toquen, y situar un puñado de diputados en el Parlament, para, desde la cámara catalana, ir creciendo a costa de un independentismo desengañado o de abstencionistas que vuelvan a confiar en una “fuerza centrada”.

Es la pinza que se ha constituido, con intereses diferentes, con estrategias distintas, y que pueden crecer a costa de Junts per Catalunya, mientras que Esquerra mantiene una estructura sólida, con el ánimo, en realidad, de lograr la hegemonía en el campo nacionalista, como en su día la tuvo CiU.

Es la batalla interna que se ha establecido en el campo exconvergente, que busca una salida pragmática, pero que todavía no se concreta en una organización política sólida.