Autor: Estrop-Barcelona

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Política

Perdurará el sistema corrupto del pujolismo

Ha sido una excelente ocasión para hacer una limpieza a fondo. Pero no será así. El sistema corrupto creado bajo el pujolismo e indiciariamente por este continuará, feliz y contento. Todos aquellos que cuentan -políticos, grandes empresas- no quieren cambiarlo o no se ven en corazón. Está claro y es definitivo, sin lugar a dudas.

1 septiembre, 2014 05:05

No hay voluntad política para acabar con el sistema de corrupción catalán, creo que generalizado, que ha revelado el asunto Pujol. He escrito varias veces que no es un tema sólo personal o familiar. Como en el magno caso de Tagentopoli en Italia (1992), todo indica que es un marco vertebrador del mundo político-administrativo, de la circulación de ingentes cantidades de dinero negro y, en definitiva, el elemento frecuentemente decisorio del poder. Limitarlo a algunos "accidentes" o incidentes y a un número limitado y conocido de personas, como se está haciendo, es una reveladora tomadura de pelo. Estamos en lo de ser cornudos y pagar la bebida.

El anterior artículo de esta serie tenía por título 'Tibieza en la destrucción del sistema pujolista'. Quería conservar la esperanza, aunque no veía ninguna movilización y escasísimas declaraciones de políticos sobre lo que me parecía y me parece un tema capital, incuestionable.

Todas las fuentes coinciden

Durante la semana pasada me he dedicado encarnizadamente a hablar con fuentes de primer orden, que tantas veces he demostrado tener al alcance. Las respuestas han sido unánimes: ni siquiera se intentará terminar de hacer aflorar ese sistema, para destruirlo mediante medidas legislativas y administrativas. Todas las fuentes creen que esto, elemental y moralmente obligatorio, no sucederá. Me lo han dicho con frases claras, con sujeto, verbo y predicado. Lo considero exacto.

Lamento tener que dar la razón a Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol padre. Dijo a su marido, en voz baja, en Queralbs, lo que una televisión grabó sin decirlo y emitió: "Esto se olvida". Quizás será antes de lo que nos podíamos pensar.

Preocupados por ellos mismos

Todo el clan Pujol, toda la cúpula de CDC y de la Generalidad, el inmenso aparato mediático y cortesano del poder establecido, las grandes fuerzas económicas y tutti quanti están de acuerdo. No quieren alterar el desorden establecido. Están acostumbrados y creen que un cambio les podría afectar negativamente. No están preocupados por los ciudadanos sino por ellos mismos. Creen que unas reformas en profundidad les llevarían al paro, dado que no tienen otra profesión que no sea el poder por el poder. O aspirar a él.

Nadie puede negar que tenemos un sistema en cuya creación han participado grandes empresas, así como grandes y pequeños partidos. Pero esto no es un eximente, ni un atenuante. Hay que ir paso a paso, aunque sin olvidar que los grandes ejemplos sólo se podrán mostrar a base de coger grandes casos. Lo que tenemos delante de la nariz hubiera sido bien apto para una tarea ejemplarizadora, por su importancia objetiva, por el cinismo moral que lo ha amparado y por el comportamiento particularmente insolente de Jordi Pujol después de que se le haya cogido con las manos en la masa.

Hace falta una teoría de la corrupción

Por lo tanto, sería el momento adecuado para mostrar que hemos estado sufriendo un sistema que hay que liquidar. En unos tiempos en que se recorta argumentando que debemos ser más competitivos resulta que los recortadores de derechos y servicios lanzan a la línea de flotación de la competitividad un torpedo, de nombre corrupción. Hay que mostrar esta maldad con detalle, no a parches sino exponiendo que es la base conceptual e instrumental del poder político casero. Lo encarna el pujolismo. Pero no sólo.

El Premio Nobel de Economía Friedrich Hayek dijo que "sin una teoría, los hechos permanecen silenciosos". Aquí tenemos una serie de hechos de interés judicial, pero estos hechos permanecerán silenciosos si no se formula una teoría de lo que ha sido y es el pujolismo, así como cuáles fueron o son las complicidades que supo establecer. No es "un" sistema más sino "el" sistema de aquí, lo que puede continuar intocado, dado que, insólitamente, nadie habla ni para maquillar las corrupciones sistemáticas que están saliendo a la luz, gracias -sea dicho irónicamente- al clan Pujol.

La oficina antifraude

Creo que se puede confiar en el poder judicial, a pesar de la dependencia política del Ministerio Fiscal. Pero la reforma de la administración tiene que venir desde el poder legislativo. Si hubiera una justicia dependiente de un poder catalán, no llegaría nunca. ¿Alguien puede tener alguna duda, a día de hoy? Tampoco hay que olvidar el papel nefasto, como he argumentado muchas veces, de la oficina administrativa de la Generalidad denominada Antifraude, sin independencia real, sino que ubicada en un marco de jerarquía administrativa. Hay que reclamar su cierre. No puedo entender cómo ningún partido aún no lo ha reclamado.

Hoy tenemos un legislativo catalán -y no digo nada del ejecutivo, que ay, aquí ha reducido al legislativo a nada- que no ha sido capaz ni de hacer cuadrar un poquito a Jordi Pujol respecto a su comparecencia. Esto es posible porque la Generalidad controla la comunicación social y aquí no tenemos ni especialistas en temas de corrupción.

Mala creación de dirigentes

Cómo podríamos tenerlos cuando lo que hay que tratar y lo que se publicará lo decide la Generalidad, con sus subvenciones. ¿Tan difícil es comprender y exponer que, a más corrupción, más endeudamiento y peores servicios, y más caros? No sé cuántos artículos he escrito sobre los vínculos entre la política sanitaria y la corrupción. Ha sido como si lloviera.

En casi todos los infinitos problemas de Cataluña encontramos una constante. Consiste en que el marco vigente no ha sabido crear buenos dirigentes ni buenos técnicos. En esto está la zarpa de Pujol. Si las fechorías de este no son ventiladas, denunciadas de pies a cabeza y objeto de barreras legislativas y administrativas, puede resultar que la política y la gestión pública resulten descaradamente atractivas para rateros en potencia.

En Banca Catalana y en todos los sitios donde ha sido, Pujol ha sido un pésimo gestor. Desde la Transición, todo se ha ido pudriendo. La posibilidad de que ahora se encuentren personas de calidad es muy remota, y si se encontraran sería necesario que también fueran héroes. Lo que se han creado son "élites extractivas", esclarecedor concepto creado por los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson. No hay ningún peligro de que lo comente TV3, o los diarios más descaradamente cortesanos, como El Punt Avui y Ara.

Ignorando la corrupción

Hace muchos, muchos años, quizás más de veinte, que sigo el tema de la corrupción en Francia y en Italia. Tengo algunos centenares de libros. De España sólo tengo los admirables libros (creo que no hay mucho más) del catedrático emérito Alejandro Nieto. Escrito en catalán no tengo nada de nada. Estuve años buscando a quien quisiera escribir un libro y no lo logré. El campo está libre para los delirios de los cortesanos de Pujol y de Mas.

Hay un problema de conocimiento, del cual surge otro de conciencia administrativa así como una gran incapacidad para juzgar actos que objetivamente son malignos. Todo ello afecta negativamente a un aparato político y administrativo en degradación constante.

No hablo de filosofía sino de realidades. Los sapos de origen político que se han de tragar los secretarios, interventores y tesoreros de ayuntamientos pueden ser épicos. ¿Hay que explicar a qué se debe? Como tampoco resulta complicado el odio de Boi Ruiz y los suyos a los controles propios del Derecho Administrativo, perfectamente justificados para proteger el dinero público. He escrito de ello muchas veces. Ha sido como predicar en el desierto.

El desgobierno de lo público

En síntesis, a pesar de lo que ha sucedido, "el desgobierno de lo público" (por decirlo usando el título del último libro de Alejandro Nieto) continuará, mutará, se perfeccionará, se camuflarà, pero no cambiará, a pesar de que estamos en una situación que debería de llevar a ello. No cambiará la organización pujolista y corrupta de la sociedad catalana, y sin esto, nada podrá ir bien.

En el corto plazo, el sistema mediático juega muy claramente a hacer creer que el anciano Pujol ya ha sufrido bastante por lo que un cortesano suyo ha osado en calificar de "una distracción". A la vez, las modestas masas independentistas, desorganizadas y deliberadamente agresivas continuarán diciendo que prefieren corruptos catalanes a corruptos foráneos.

Corrupción, una antropología catalana

Por este camino y por otros colaterales, la corrupción será una auténtica realidad antropológica. Ya lo es en Argentina, desde hace muchos años. Allí nunca ningún dirigente peronista ha sido marginado cuando se le ha cogido "in fraganti".

La demagogia grandilocuente continuará siendo el remedio que curará -o meterá bajo la alfombra- a todo lo que sea necesario. De momento, una buena parte de personas, o de bobos, se lo tragan.

Ya no tenemos hombres políticos como mi añorado amigo Ramon Trias Fargas, autor, en privado, de una frase magistral, hoy perfectamente confirmada con hechos que él y yo, hace ya decenios, dábamos por cierta. "En 'Pujolet' (Jordi Pujol Soley) -dijo Ramon Trias- quiere salvar Cataluña, mientras que yo sólo quiero ayudar a que vaya mejor". Por eso hay que temer a todo otro nuevo "salvador", como por ejemplo Oriol Junqueras.