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Pepe Álvarez (UGT) considera que el ‘procés’ ha tenido consecuencias económicas

El líder sindicalista cree que los cambios de sede social de las empresas tras el 1-O no han afectado al empleo

Pepe Álvarez, secretario general de UGT, en una entrevista con Europa Press sobre el 'procés' y sus consecuencias económicas / EP
10.08.2018 12:37 h.
3 min

El secretario general de UGT, Josep Maria Pepe Álvarez, considera que el procés ha tenido un impacto en la economía. “Decir que este proceso no ha tenido consecuencias económicas creo que no es decir la verdad”, ha dicho el líder sindicalista, aunque ha añadido que “no se debe exagerar”. Estos efectos negativos no solo se notan en Cataluña, asegura, sino en el conjunto de España.

Una de estas consecuencias ha sido la fuga de empresas, que espera que se revierta como un signo de vuelta a la “normalidad”. Sin embargo, Álvarez no ve que el cambio de sedes sociales fuera de Cataluña haya afectado a la economía real y al empleo, según ha dicho en una entrevista publicado este viernes en Europa Press.

Diálogo entre Gobierno y Generalitat

El encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra es un “gesto extraordinariamente positivo”, aunque Álvarez cree que se necesita más tiempo y una base amplia de partidos dispuestos a buscar una solución, ya que es una “cuestión de Estado”. Sí ha criticado la prisión preventiva de los exmiembros del Govern, los Jordis y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell.

“No solo no tiene sentido desde el punto de vista humanitario, sino que desde el punto de vista jurídico y político creo que no ayuda a este proceso que se tiene que empezar”, ha dicho. Cree que el hecho de que los políticos encarcelados pudieran preparar su defensa “desde su casa, con sus familias, quitaría presión a la situación en Cataluña”.

300 afiliados menos por política

Álvarez también se ha referido al posicionamiento de UGT –que este domingo cumple 130 años de historia– en relación al procés. Se siente “muy orgulloso” de la dirección en Cataluña, aunque admite que su voluntad de “tender puentes” les ha costado afiliados. En total, unos 300 han abandonado el sindicato por razones políticas.

Mientras que la mayoría de las deserciones se han producido en España han sido por la intención de tener un papel en el diálogo, en Cataluña han predominado los que se han dado de baja de UGT por “no responder a sus necesidades independentistas”.

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