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Jordi Turull (i), Artur Mas y Marta Pascal (d), dirigentes de una nueva convergencia que aún no ha logrado refundarse, en los pasillos del Parlamento catalán / EFE

PDECat pide más tiempo a Puigdemont para volver a refundarse

Los nuevos convergentes, hundidos en los sondeos electorales, necesitan alargar la legislatura para dar el carpetazo definitivo a la etapa de Mas y poder rearmarse

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No es broma. Hay sectores de la nueva Convergència que ya piensan… en una nueva Convergència. PDECat no remonta, lo dicen las encuestas de intención de voto y los propios dirigentes de este partido.

“Tienen una espada de Damocles encima: las elecciones catalanas”, aseguran a Crónica Global fuentes internas de Junts pel Sí. Por eso, el relevo generacional que lidera Marta Pascal, coordinadora del partido, pide tiempo a Carles Puigdemont, decidido a convocar un referéndum condenado al fracaso y que puede precipitar un nuevo adelanto electoral. Y, para PDECat, eso sería letal.

Hoy por hoy, el exalcalde de Girona parece decidido a volver a su ciudad, pues se descarta como aspirante a la presidencia de la Generalitat. Esa cerrazón ocasiona un doble perjuicio a los nuevos convergentes: ni tienen candidato --Neus Munté tampoco quiere serlo-- ni tiempo para fabricarlo. La cuenta atrás para el referéndum, que, según exigen la CUP y ERC, debe celebrarse en septiembre, ha comenzado, y con ella crece la posibilidad de un adelanto electoral, dada la creciente presión judicial que el Gobierno español ejerce.

"Puigdemont no piensa en el interés de su partido"

“Puigdemont no está pensando en el interés de su partido porque, a diferencia de [Oriol] Junqueras, no ambiciona ser presidenciable. Convocará el referéndum y, si no se celebra, se irá”, aseguran fuentes políticas.

Por ello, la única oportunidad que tiene PDECat de rearmarse es asistir a un nuevo proceso de renovación, es decir, quitarse de encima a Artur Mas –el pasado miércoles, durante su comparecencia parlamentaria, dejó esa decisión en manos de su partido— y ganar algo de tiempo.

La aprobación de los Presupuestos de la Generalitat, ahora impugnados por el Gobierno al incluir una partida destinada al referéndum, supuso un alivio para los convergentes, pues una negativa de la CUP hubiera finiquitado la legislatura. Pero los antisistema amenazan con dejar caer al Gobierno catalán si no se ponen las urnas para ejercer lo que se empeñan en llamar derecho a la autodeterminación.

La incomodidad de Pascal

En medios parlamentarios es un secreto a voces la incomodidad de Pascal dentro del partido, donde la sombra de Mas es alargada, pero la de Jordi Turull también. Llamado a ser el nuevo secretario o coordinador de la nueva Convergència, el sector crítico de Germà Gordó pidió su cabeza a cambio de retirar su candidatura en el congreso celebrado en julio del año pasado. Y Artur Mas se la entregó en bandeja. La parte positiva del sacrificio de Turull --actual presidente del grupo parlamentario-- es que facilitó la apertura de CDC a sus nuevas generaciones, pero esa renovación se cerró en falso.

Pascal, cuyo talante negociador es valorado por otros grupos parlamentarios, tiene un margen de maniobra muy estrecho, pues las grandes decisiones siguen estando en manos de Mas y Turull.