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Albert Carreras, Andreu Mas-Colell e Ivan Planas, los hombres económicos de Mas se enfrentaron a Montoro durante todo el mandato / CG

Mas-Colell denuncia que Montoro negoció como si fuera de otro estado

El exconsejero de Economía admite que hubo sintonía con el PP para afrontar los recortes, pero que todo cambió tras las elecciones andaluzas de marzo de 2011

6 min

Lo que pudo ser y no fue. El Gobierno español y el catalán no han despejado un gran agujero negro que acabó deteriorando toda la política española (y la catalana), con el inicio del proceso soberanista. El exconsejero de Economía Andreu Mas-Colell y su equipo económico denuncian que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, actuó “como si fuera el ministro de otro estado distinto, sin ninguna aproximación ni ganas de buscar salidas acordadas”. Son las palabras de Albert Carreras, que trabajó codo con codo con Mas-Colell, y que explica su gestión, junto a Ivan Planas, en el libro Turbulències i tribulacions, els anys de les retallades (Edicions 62).

¿Por qué deben explicarse todos? Los hombres de Artur Mas que se encargaron del Departamento de Economía a partir de las elecciones de 2010 aseguran que el entendimiento con Montoro y con el equipo del PP, cuando Rajoy comenzaba a gobernar, era “bueno”. Incluso antes, cuando ya se veía que el PP ganaría de calle las elecciones de 2011. En los primeros meses, la relación fue de complicidad, porque los dos gobiernos tenían en común la “herencia” de la gestión de los socialistas, en Madrid y en Barcelona. Los dos querían “recortar” y asumir que la estructura de gasto debía reducirse, que llegaban nuevos tiempos, y los dos se enorgullecían de poder hacerlo y de saber cómo hacerlo.

Sintonía inicial con el PP

¿Qué ocurrió? Una parte del empresariado catalán se hace esa misma pregunta. No se entiende que el Gobierno español dejara sin liquidez y con una situación de tesorería de extrema debilidad al gobierno catalán, que dirige una administración en un territorio que produce el 19% del PIB español. Mas-Colell se pregunta lo mismo, pero tiene una primera respuesta, como aseguró este miércoles en la presentación del libro. “Hubo una intención política, una idea de aprovechar el momento, de que los adversarios podían ser las autonomías”.

Sin embargo, eso llega justo después de las elecciones andaluzas. Antes, había sintonía, lo que posibilitó el apoyo del PP catalán a los presupuestos de 2011 y 2012. En marzo de 2012, el Gobierno de Mariano Rajoy da por seguro que ganará en Andalucía, y frena el presupuesto para ese año hasta conocer los resultados, a pesar de la presión que recibe por parte de la Comisión Europea para que ponga ya en marcha las primeras medidas de choque.

Pero las pierde. “Y en ese momento reacciona, con dureza, con un plan en el que las comunidades no están entre sus prioridades. Al revés”, según Carreras.

Casi un 'default' en 2012

Todo ese año es tremendamente duro, con la prima de riesgo por las nubes, con un momento de alto riesgo, en julio, en el que se roza el rescate de España, aunque Mas-Colell entiende que fue más una presión de la Comisión Europea, porque se daba por descontado que no había recursos suficientes para el rescate de un país tan grande en Europa. El momento más complicado llegó a finales de mes, el 23 y 24 de julio. Mas-Colell recoge en su libro exactamente lo mismo que el exministro de Economía Luis de Guindos, que también vivió en esos días su momento más difícil.

Y es que, con Román Escolano, titular ahora en Economía, como presidente del ICO, la Generalitat debía afrontar vencimientos de deuda de 550 millones de euros, con la imposibilidad de impago. Se produjo “un pulso entre los dos gobiernos”, como admitió este miércoles Mas-Colell. De Guindos aseguró que la Generalitat quería hacer un default por razones políticas.

Posición doctrinal

“Nuestras peticiones fueron parcialmente atendidas y los sobrantes del último programa del ICO ‘vencimientos’ se hicieron cargo de pagar aproximadamente la mitad de los 544 millones que vencían”. Se pudo pagar y se recibieron las respuestas de las diferentes entidades, con un lacónico “Danke” por parte de una caja alemana, Helaba, tras abonar 160 millones de euros.

Luego llegaría la entrevista entre Artur Mas y Mariano Rajoy, el 20 de septiembre, tras la Diada del 11 de septiembre, la supuesta petición de un pacto fiscal, y la convocatoria de elecciones, que dejaron a CiU con 12 diputados menos, de 62 a 50, y con un pacto con Esquerra Republicana. ¿Por qué no hubo paciencia para seguir negociando con el equipo de Montoro? “No era posible, el Gobierno de Rajoy tenía una posición doctrinal, de fondo, rígida”. ¿Seguro? Sigue siendo un agujero negro.