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Pedro Sánchez y Quim Torra con ministros y 'consellers' / GOVERN

El independentismo contra el independentismo para salir a flote

Consejeros del Govern de Torra, diputados del PDeCAT y el grueso de ERC buscan una salida pragmática que pueda dar aire a Pedro Sánchez y a ellos mismos

8 min

El independentismo se enfrenta al propio independentismo para salir a flote. La situación ha llegado a un límite, que ha quedado ilustrada por la frase del agente de los Mossos d’Esquadra del pasado viernes: “La república no existe, idiota”, formulada a un guarda forestal que participaba en la manifestación. La necesidad de recomponer fuerzas, de saber qué se puede hacer y con quién, de calibrar los adversarios políticos con realismo, ha configurado un bloque del independentismo todavía incipiente entre algunos consejeros del Govern de Quim Torra, diputados del PDeCAT y el grueso de Esquerra Republicana, con su presidente en la cárcel, Oriol Junqueras, a la cabeza.

En los últimos meses se ha ido trenzando esa situación, plasmada en la reunión entre el presidente Quim Torra y el presidente Pedro Sánchez, y que vino precedida por la votación en el Congreso del techo de gasto de los Presupuestos Generales del Estado. PDeCAT y ERC votaron a favor, y a finales de enero rechazarán las enmiendas a la totalidad, sin presentar las propias, para facilitar la tramitación de las cuentas.

Aire hasta el mes de abril

Eso supone que Sánchez llegará, con los presupuestos vivos –con posibilidad de aprobarlos-- al mes de abril, a las puertas de la campaña electoral de las elecciones municipales, autonómicas y europeas.

En ese lapso, los dos gobiernos, el español y el catalán, podrían mantener el diálogo, y albergar esperanzas para aprobar las cuentas, lo que daría aire a Sánchez, pero también al propio independentismo, que no puede ni quiere facilitar un Gobierno de derechas en España que lleve a un enfrentamiento total, con la posibilidad de que la autonomía quede suspendida con otro 155.

Carles Campuzano, diputado del PDeCAT en el Congreso / EFE

El diputado en el Congreso del PDeCAT, Carles Campuzano

Nogueras, descolocada

Los diputados más concienciados de la coyuntura política española del independentismo han comenzado a pilotar la operación. Carles Campuzano y Jordi Xuclà votaban en el Congreso el pasado jueves, y por la noche acudían al acto de Foment del Treball, con el propio Sánchez y Quim Torra, y bajo la batuta de Josep Sánchez Llibre, el presidente de la patronal, que se ha convertido en una pieza básica para incidir en ese diálogo.

En el PDeCAT se han vivido momentos muy complejos en el Congreso. La decisión de votar el techo de gasto dejó perpleja y descolocada a la responsable del grupo parlamentario, Miriam Nogueras, la vicepresidenta del partido, elegida a dedo por el expresidente Carles Puigdemont, en el congreso del pasado mes de julio. Pero, ¿actuaron por su cuenta los diputados del PDeCAT?

Artadi, Calvet y Aragonès

Las fuentes conocedoras de esas negociaciones indican que nadie fue por libre. Fue el Govern de la Generalitat –aunque no pilotado por Quim Torra, que cada vez está más aislado-- quien indicó a los dos grupos parlamentarios, el PDeCAT y ERC, que facilitaran esa votación. Y ahí cobra un papel especial la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, aunque en su retórica se mantiene esa distancia contra el Gobierno español.

Pero Artadi no ha roto en ningún momento la relación con los ministros de Sánchez. El diálogo se mantiene desde que el presidente español llegó a la Moncloa. Otro consejero de ese ámbito postconvergente que ha jugado un papel esencial es Damià Calvet, que quiere negociar inversiones, que desea explorar la vía política.

La portavoz del Govern, Elsa, Artadi, en rueda de prensa para valorar el 21D

La consejera de Presidencia, Elsa Artadi

Puigdemont, en segundo plano

En el mismo campo del Govern, pero también en el de Esquerra, al margen de los diputados en el Congreso, como Joan Tardà, empeñado en abrir vías de agua dentro del independentismo “irredento”, para poder negociar con el Gobierno español, figura el vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía, Pere Aragonès, fundamental para lograr la reunión entre Sánchez y Torra. De hecho fue Aragonès e Iván Redondo, el asesor de Sánchez en la Moncloa, los que consiguieron ese acercamiento.

Todos esos movimientos están dejando en un segundo plano a Puigdemont, que no se le ocurrió otra cosa que criticar, en las redes sociales, los esfuerzos de protocolo de la Moncloa, sustituyendo flores amarillas por rojas, en el encuentro entre los dos mandatarios.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez (i), el presidente de la Generalitat de Cataluña Quim Torra (d) y el presidente de Foment Josep Sanchez Llibre (c) / EFE

Pedro Sánchez, Sánchez Llibre y Quim Torra, en el acto de Foment

Los “irredentos” acechan

El independentismo que desea gobernar, que quiere acumular fuerzas para el día de mañana, que es consciente de que se ha ido demasiado lejos, no quiere más gesticulaciones ni acciones irrelevantes que sólo consigan la pasión de los convencidos. Poco a poco, se ha ido tejiendo una alianza de intereses entre los convergentes clásicos, que se concentran en el grupo parlamentario del PDeCAT en Madrid, aunque con excepciones, como el senador Josep Lluís Cleries –ahora un activista en toda regla- miembros del Govern que juegan en clave personal, como Artadi, y la dirección de Esquerra, que quiere, de una vez, ejercer la Política, con mayúscula.

Es un equilibrio muy precario. Torra no desea abandonar la Generalitat sin alguna decisión que marque su presidencia. No entiende que haya “presos políticos”, y coloca la emoción en un primer plano. En ese terreno figura Elisenda Paluzie y la ANC, que insiste en sustituir a Torra si no se implementa la República. Y se mantiene ese flanco alrededor de Puigdemont, que no quiere descartar la vía unilateral hacia la independencia, con algunos gurús mediáticos como Pilar Rahola, que le dan alas y aseguran que el único líder del movimiento es el vecino de Bruselas.

El riesgo y los frutos de Sánchez

Sánchez ha decidido correr riesgos, con la operación de la pasada semana en Barcelona. La derecha española presiona, y el PSOE se podría desmoronar. Pero, por ahora, lo que ha conseguido el presidente español es sembrar serias dudas en el seno del independentismo, con divisiones importantes, que irán en aumento en las próximas semanas y meses.

Hasta tal punto esas diferencias existen, que fuentes nacionalistas apuntan a un posible acercamiento a medio plazo entre tres fuerzas políticas que decidan encontrar una salida política, siempre con esa relación con un Gobierno socialista en la Moncloa: ERC, PSC y una oferta que surja de ese mundo postconvergente, cuyo núcleo sea el PDeCAT más posibilista. Comienza el partido.