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Un Mosso d'Esquadra precintando las inmediaciones de la a sede del Consejo de la Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat) / EFE

El Govern resucita el Diplocat para contrarrestar a Borrell

Alay, detenido junto a Puigdemont, podría incorporarse a este organismo dedicado a la proyección internacional del 'procés', que el PP ordenó suprimir sin justificación legal mediante el 155

12.06.2018 00:00 h.
5 min

El efecto Borrell y un fallo del PP están detrás de la inminente resurrección del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat). El Gobierno de Quim Torra prepara ya la restitución de este órgano creado en 2012 con la finalidad de internacionalizar el procés y que fue suprimido por el Gobierno del PP en aplicación del artículo 155 de la Constitución. Los populares adoptaron esta medida por orden del Consejo de Ministros, pero sin aludir a ninguna ley que justificara esa medida. Algo que facilita su recuperación.

Carles Puigdemont, en Copenhague junto a Josep Lluís Alay, Comisionado de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona / CG

Carles Puigdemont, en Copenhague junto a Josep Lluís Alay, Comisionado de Relaciones Internacionales de la Diputación 

La Generalitat, que ha vuelto a crear la Consejería de Asuntos Exteriores –su titular es Ernest Maragall, propuesto por ERC--, considera la diplomacia catalana uno de los pilares de su proyecto independentista. Los secesionistas siguen inmersos en la búsqueda de complicidades internacionales. Esta circunstancia, unida al perfil del nuevo ministro de Exteriores del Gobierno socialista, ha acelerado las gestiones para recuperar el Diplocat, así como otros instrumentos de propaganda en el extranjero.

¿Mismo nombre o refundación?

La designación de Josep Borrell, azote del nacionalismo y con un amplio recorrido europeo –fue presidente del Parlamento Europeo--, ha sido calificada como una de las jugadas maestras de Pedro Sánchez. Neutralizar los contactos y la actividad del nuevo ministro pasa por la resurrección de esos aparatos diplomáticos del Govern. Falta por determinar si el nuevo Diplocat llevará el mismo nombre o si el consell executiu lo refunda, pues este organismo está siendo investigado por la Guardia Civil por su vinculación al referéndum del 1-O. Pero ya suenan posibles fichajes, entre ellos el de Josep Lluís Alay, historiador y comisionado de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona que acompañaba a Carles Puigdemont cuando fue detenido en Alemania el pasado 25 de marzo.

Alay también fue arrestado, aunque ya en territorio catalán. De momento se encuentra en prisión provisional, pero el Govern podría recompensarle por los servicios prestados a la causa secesionista. Alay y el empresario gerundense Josep Maria Matamala se habían vuelto inseparables del expresidente catalán desde su fuga de España. El historiador explicó el pasado sábado en TV3 cómo fue la detención de Puigdemont y el propio Torra reconoció públicamente su fidelidad.

La recolocación de Piqué

En paralelo, el Gobierno catalán publicaba ayer en el Diari Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) la restitución de Joan Maria Piqué, el ex jefe de prensa de Artur Mas, como director del Programa Internacional de Comunicación y Relaciones Públicas “Eugeni Xammar”, otro de los puntales de la diplomacia catalana. Entre los objetivos de este programa figuran la creación de un canal permanente de comunicación con los medios internacionales y los profesionales de la información de todo el mundo, así como planificar y proponer acciones de comunicación con el exterior.

El exjefe de prensa de Artur Mas , Joan Maria Piqué, junto a una foto de Barak Obama de tamaño natural / CG

El ex jefe de prensa de Artur Mas, Joan Maria Piqué, junto a una foto de Barak Obama de tamaño natural

La gestión en la anterior legislatura de Piqué, que cobrará un sueldo de 65.439 euros al año, ha sido muy criticada por la presión ejercida a los corresponsales extranjeros. Un informe de Reporteros Sin Fronteras denunció la “propaganda institucional” ejercida por Piqué. Asimismo, la corresponsal de Le Monde en España, Sandrine Morel, asegura en su libro En el huracán catalán cómo un director de comunicación de PDeCAT sugirió pagar un espacio publicitario en el diario francés a cambio de un trato informativo favorable con la causa secesionista.

El tercer altavoz internacional del procés es la red de “embajadas” que, en paralelo a las oficinas comerciales, fueron creadas por el Govern y que también fueron suprimidas por el 155.

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