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El presidente español Mariano Rajoy (i) y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), en la última reunión oficial en el Palacio de la Moncloa / EFE

Euforia en el entorno de Rajoy por el bloqueo del referéndum

El 1-O ha desviado la atención de los casos de corrupción del PP y ha dado al presidente español una imagen de firmeza entre sus votantes, eclipsando a Rivera y Sánchez. ¿Elecciones?

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Satisfacción que roza la euforia. El operativo policial y judicial contra el referéndum se ha traducido estos días en un goteo de golpes estratégicos contra su logística. El colofón a ese cerco se ha producido en la vigilia del 1-O, pues según afirma el Ministerio de Interior, la mayoría de locales públicos que iban a ser utilizados para la votación permanecían cerrados.

Más allá del misterio de las urnas de plástico, el secreto mejor guardado por la Generalitat, lo cierto es que es imposible celebrar una votación con el rigor jurídico y la legitimidad internacional pretendidos por los independentistas a través de la ley del referéndum, suspendida por el Tribunal Constitucional.

Nada de lo que contempla esa norma se ha cumplido: ni censo, ni papeletas, ni mesas, sin sindicatura electoral… Todo ello ha sido objeto de intervención policial y/o judicial. El círculo más próximo al presidente español, Mariano Rajoy, cree que se ha actuado con contundencia y de forma proporcionada. Y sobre las polémicas detenciones de altos cargos de la Generalitat, se hace también una lectura positiva, pues la iniciativa fue estrictamente judicial, pero abundó en esa línea de contundencia de Rajoy.

Posponer el 155

No se ha aplicado el ya famoso artículo 155 de la Constitución –suspensión de la autonomía--, aunque la intervención de las cuentas de la Generalitat y la toma del control de los Mossos d’Esquadra por parte del Ministerio del Interior son interpretadas por el gobierno de Carles Puigdemont como una suspensión encubierta.

El objetivo ahora es que este domingo no haya violencia en las calles y, si se tiene que dejar votar de forma simbólica en plazas o centros cívicos, la actuación policial será mínima.

Como ya explicó Crónica Global, el Ejecutivo se reserva el 155 para el supuesto de que se declarara unilateralmente la independencia a partir del 2-O –improbable, dada la división existente entre PDeCAT, ERC y CUP, por lo que todo apunta a elecciones constituyentes—o la conflictividad en las calles se disparara.

Pero, hasta ahora, la imagen de firmeza de Rajoy, aseguran fuentes próximas a Moncloa, le ha hecho ganar enteros, tanto en su partido –hubo presiones muy fuertes—como electoralmente. De ahí que incluso haya dirigentes que hablen de elecciones generales anticipadas, pero no parece que Rajoy esté por la labor. Ni siquiera un improbable veto del PNV si se cometen "excesos" con Cataluña sería condición sine qua non para convocar comicios.

¿Dónde está Rivera?

Asimismo, el conflicto territorial ha dejado en un segundo plano los casos de corrupción que acorralan a Rajoy, al tiempo que ha eclipsado la figura de sus oponentes políticos. En medios parlamentarios hay quien se pregunta dónde está Albert Rivera pues, más allá del acto en el que participó el viernes en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), el líder de Ciudadanos se prodiga poco por Cataluña. Y eso que su carrera política despegó tras convertirse en el azote del nacionalismo catalán.

Por su parte, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, vuelve a asumir el reto, nunca bien resuelto, de desmarcarse del proyecto territorial –inexistente, dicen—de Rajoy, con quien comparte, no obstante, la idea de que nadie está por encima de la ley. Finalmente, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, comparte con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la servidumbre de una ambigüedad, táctica, pero que puede tener consecuencias electorales.

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