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La concejal de Salud de Barcelona, Gemma Tarafa / EP

Tarafa rectifica y estudiará el cese de la doctora Martínez

La concejal de Salud de Barcelona da marcha atrás y convoca a los vecinos de Barceloneta a una reunión para tratar la dimisión forzada de la médico

3 min

Los comunes rectifican y tratarán ahora el polémico cese de la doctora de los centro de atención primaria (CAP) Barceloneta y Vila Olímpica, la doctora Elena Martínez. La concejal de Salud de Barcelona, Gemma Tarafa, ha convocado a los vecinos a una reunión para tratar la dimisión forzosa de la médico, que ha sublevado a los vecinos. 

Según ha podido saber este medio de fuentes cercanas al conflicto, Tarafa ha hallado hueco en su agenda por fin para reunirse con los colectivos vecinales descontentos con la salida de la facultativa, apartada por la dirección del Parc Sanitari Pere Virgili, empresa pública de la que dependen los dos ambulatorios. 

Malestar vecinal

El encuentro entre concejal y residentes tratará de encauzar el malestar generado por la decisión del Pere Virgili de vetar a la galena como directora de los dos centros de salud. La empresa pública lo hizo pese a que Martínez se batió el cobre durante la etapa más virulenta de la pandemia del coronavirus, asistiendo a residencias de mayores tan tocadas como la Bertran i Oriola, situada en Barceloneta. 

Aunque la doctora Martínez echó el resto durante los primeros compases del envite del patógeno, Pere Virgili ha decidido que la profesional no puede continuar de directora. También ha vetado al resto de médicos de su equipo y ha colgado la oferta laboral para sustituirles en Infojobs, como explicó este medio

Pérdida de poder del ayuntamiento

Lo que subyace a la controvertida decisión de la empresa pública es la pérdida de poder del Ayuntamiento de Barcelona en 2018. Cuando liquidó la mutua municipal Pamem, que daba cobijo a funcionarios con antigüedad y a trabajadores públicos jubilados, el equipo de gobierno municipal entregó varios ambulatorios, como los citados, a Pere Virgili. 

Ocurrió aunque Barceloneta y Vila Olímpica podían ser integrados en el Parc de Salut Mar Barcelona (PSMAR), hospital de tercer nivel que, de hecho, estaba preparado para acogerlos. El ejecutivo local maniobró con torpeza y perdió poder de decisión sanitario. Ahora topa con unos ceses en los que apenas puede influir, pues tiene mano en el consejo del PSMAR, pero no en el Pere Virgili.