Nova Història

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Política

El Gobierno rendirá honores al ingenioso e ignorado hidalgo

La mitad de los españoles, según el CIS, describe el Quijote como un libro “difícil” y solo uno de cada cinco asegura haberlo leído

9 enero, 2016 00:00

La exposición ‘Miguel de Cervantes: de la vida al mito, 1616-2016′ que organiza la Biblioteca Nacional, será este año uno de los ejes de la conmemoración del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Y además de exposiciones, habrá congresos, ciclos de cine, teatro, danza, conciertos, rutas turísticas o restauraciones.

El ambicioso programa, de hasta 60 actividades y eventos, para honrar la memoria y destacar la aportación a la cultura universal del escritor, no tiene presupuesto global oficial. Será la suma de las partidas que aporte cada institución participante, según fuentes del Ministerio de Educación y Cultura. Una manera de escurrir el bulto.

En cualquier caso, los planes del Gobierno incluyen ciclos como ‘Cervantes infinito’ en Alcalá de Henares, la exposición itinerante ‘Miguel En Cervantes’, la representación de ‘El Retablo de Maese Pedro’ en el Teatro Real, y la puesta a disposición de todos los públicos de los fondos del Quijote de la Biblioteca Nacional en un 'micrositio' web.

Turismo e incentivos fiscales

El programa va más allá de lo meramente cultural y traspasará fronteras. Se celebrará el simposio internacional ‘Las casas de Cervantes y la arquitectura contemporánea’, el Instituto de Turismo de España celebrará lecturas del Quijote en Oslo o Bruselas y desarrollará el programa ‘Press Trip Ruta del Quijote’ con la participación de periodistas de todo el mundo en un viaje por la ruta de Don Quijote.

Hasta el departamento que dirige Cristóbal Montoro se ha implicado. Así, con carácter de “acontecimiento de excepcional interés público”, la conmemoración ofrecerá incentivos y beneficios fiscales "que pueden alcanzar el 90% de la inversión para las empresas que contribuyan a su difusión o programación".

Poco leído

La efeméride requirió incluso una consulta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el pasado julio para medir por primera vez la presencia de la obra de Cervantes en la sociedad española. Los datos no fueron muy alentadores. Más de la mitad describe el Quijote como un libro “difícil”, porque es demasiado largo, se ha quedado viejo o su castellano antiguo es un lenguaje muy complicado. Quizá por eso, solo uno de cada cinco asegura haberlo leído y la mitad de ellos advierten de que fueron obligados en el colegio o la universidad.

La puesta de largo de la nueva ley de educación ha vuelto a abrir el debate sobre la enseñanza de la literatura, en general, y de los clásicos en particular. Solo un 35,4% está de acuerdo con que el Quijote es un libro que debería ser de lectura obligatoria para todos.

Protagonistas sin nombre propio

De cualquier forma, los entrañables personajes de la novela han cobrado vida más allá de las estanterías. Un 86% sabe que Don Quijote es el protagonista fundamental del libro, y su escudero, Sancho Panza.

Pero la encuesta demuestra que a los españoles aún les queda mucho que aprender sobre el manchego más internacional. Apenas un 16% sabe decir el nombre real de Don Quijote, Alonso Quijano. Peor queda la joven Dulcinea, la amada del protagonista, cuya identidad real, la de la labradora Aldonza Lorenzo, solo uno de cada diez logra rememorar.