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De izquierda a derecha, Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (C') y Pablo Iglesias (Podemos).

Dos millones de votos decantarán unas elecciones con un 80% del voto fiel a sus partidos

Los expertos en demoscopia apuntan las claves del 26J: abstención, la forma de afrontar el nuevo escenario por parte de los partidos, la imagen de los candidatos, la movilización y los movimientos de voto

7 min

Las encuestas echan humo. El panorama que se plantea después del 26 de junio se presume más endiablado que el generado tras el 20 de diciembre. En la recta final de la precampaña algunas variables que los demoscópicos están analizando empiezan a configurarse como tendencias que se trasladarán a una nueva foto fija del panorama político español. Estas son las claves.

Abstención

La participación electoral que los gurús de las encuestas prevén se sitúa en un 65%, similar a la registrada en las últimas municipales. La fatiga electoral, la fecha de las elecciones en pleno verano, con los críos sin colegio y tras un largo puente en algunas comunidades, y el deterioro de la nueva política -el cambio de gobierno ya no equivale a un cambio de sistema-- son elementos que incidirán en una mayor abstención.

Los partidos ante el nuevo escenario

El Partido Popular presenta como activo la lealtad de voto e incluso "la vuelta a casa por Navidad", como algunos expertos interpretan la recuperación de parte del voto que se fue a Ciudadanos el pasado mes de diciembre. Un 80% de los electores repetirán su voto por lo que la gran disputa electoral en el ámbito de la derecha se circunscribirá a un millón de electores. Esta disputa marcará "los restos" de la Ley d’Hont en muchas provincias.

En el ámbito de la izquierda, el PSOE está condenado a ir a la tercera posición en número de votos, y ya muchos expertos no descartan que también en número de escaños. Esta situación que se registra en la mayoría de encuestas "conlleva una polarización electoral entre Podemos y Partido Popular que han detectado la debilidad socialista". La coalición Unidos Podemos ha tenido una buena acogida en su cuerpo electoral si bien crece el rechazo a Podemos, y a su líder Pablo Iglesias, en el campo socialista, aunque esto no significa obligatoriamente la recuperación de voto por parte del PSOE "porque no hay una pulsión humana que pueda capitalizar este voto". También en la izquierda se dirimirán las cosas entre los dos partidos en una bolsa de un millón de votantes. En esta línea hay que leer los cambios de cabezas de cartel en Podemos, pensados únicamente en arañar votos socialistas en diferentes provincias. La elección de Cañamero en Jaén o la del ex JEMAD Julio Rodríguez en Almería, son dos ejemplos significativos.

La imagen de los candidatos, el relato y la unidad

En cuanto a la imagen de los candidatos Rajoy es el mejor situado al igual que Rivera. Sin embargo, el líder del PP gana la partida a Rivera porque el relato del PP en estas elecciones es más sólido que el de Ciudadanos, afectado por su acercamiento al PSOE y por el fracaso de su pacto de gobierno. La percepción de la unidad de ambos partidos no cambia con respecto al 20-D.

Por el contrario, el PSOE tiene un líder que se mantiene en las mismas posiciones que en las anteriores elecciones, con un relato debilitado --también por el fracaso-- y una percepción muy negativa sobre la unidad del partido.

Pablo Iglesias mantiene una imagen potente ante su electorado, pero se ha debilitado ante un electorado socialista que lo considera "un impostor". "Es lo que tiene decir cosas como lo de la cal viva", apunta un experto en demoscopia. Sin embargo, esta debilidad se compensa con creces con un mejor posicionamiento del relato -ayudado por el acuerdo con Izquierda Unida- y con una buena percepción de la imagen de unidad.

Movilización y ventaja competitiva

Los expertos consultados apuntan que el PSOE afronta su "peor campaña en los últimos 40 años", lo que le agudiza sus malos augurios que se palpan en la escasa movilización de la militancia socialista. A la pregunta de "¿por qué vota a este partido?", el PSOE tiene una percepción mucho peor, al igual que Ciudadanos, mientras que PP y Podemos afrontan la campaña con mayor solidez, aunque el partido morado está consiguiendo una mayor movilización porque "lo nuevo, la novedad, es un valor en alza en la izquierda. Esta novedad la representa Podemos y no el PSOE", afirman las fuentes consultadas.

La ventaja competitiva, ante este escenario, se la lleva claramente el Partido Popular mientras que el PSOE hace una campaña muy esforzada por parte de Pedro Sánchez y Podemos está a la espera de articularla porque todavía no la tienen decidida tras las negociaciones de Iglesias y Garzón. Ciudadanos mantiene su nivel de movilización, aunque los expertos demoscópicos apuntan que tendrán mejor resultado en las encuestas que en las urnas. Estas fuentes apuntan que los de Albert Rivera pueden mantener los resultados del 20-D pero no experimentarán ningún aumento.

Movimientos de voto

La gran batalla será por los restos ante una esperada fidelidad del voto. Sin embargo, los abstencionistas y el 20% de los votantes que se plantean cambiar su elección, centrarán la batalla. Partido Popular y Ciudadanos, por un lado, y Podemos y PSOE, por otro, batallarán por los restos en la mayoría de las provincias porque "decantar 10.000 votos en una provincia, que son apenas un decimal pueden significar un diputado".

Expectativas de voto

El Partido Popular a día de hoy se sitúa a 80.000 votos de los obtenidos el 20 de diciembre y todo hace prever que este listón será superado por Rajoy. Sánchez tiene muy difícil evitar que el PSOE sea superado por más de medio millón de votos el 26J, mientras que Ciudadanos mantendrá el grueso de sus votantes, pero tendrá que esforzarse en evitar pérdidas.

Así las cosas, según los datos de las encuestas que se están elaborando, perfilarán un PP con un 30%, Podemos como segunda fuerza y un 25% de respaldo, el PSOE bajará a tercera posición con un 19% del electorado y Ciudadanos será la cuarta fuerza con un 14%.