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Imagen de una manifestación independentista durante una Diada de Cataluña el 11 de septiembre / EFE

¿Cuál es el secreto de la 'fe' independentista?

Una investigación de la cátedra Ideograma-UPF señala que los ciudadanos con un alto interés en un tema tienen menos capacidad crítica y comparten más contenidos en redes sociales

21.03.2019 00:00 h.
8 min

La información política se consume con fruición a través de las redes sociales. El interés, por la implicación que ha tenido en toda la sociedad catalana, del proceso independentista levanta pasiones. Y cuando eso sucede se baja la guardia y se aceptan informaciones que no son reales. ¿Eso ha ocurrido con el independentismo?

Esa cuestión, la de ser menos crítico con temas que interesan, la ha analizado un grupo de investigadores de la cátedra Ideograma-UPF, a partir de un estudio sobre la credibilidad de la información política en el entorno digital. Los medios tradicionales, como la televisión o la prensa digital (o periódicos de papel con sus versiones digitales), mantienen su jerarquía sobre las redes sociales como Facebook o Whatsapp, pero surgen sorpresas que explican fenómenos como la cohesión del independentismo en Cataluña. ¿Por qué?

Sin capacidad de autocrítica

Resulta que “el interés por la temática condiciona la credibilidad y, por tanto, la voluntad de compartir informaciones”. Según el estudio, elaborado a partir de esa colaboración entre la Universitat Pompeu Fabra y la consultora Ideograma, que dirige el asesor en comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí, “los encuestados que expresan un alto interés por una temática tienden a darle mayor credibilidad y son más susceptibles a compartir las informaciones en todos los formatos. En consecuencia, a mayor interés de los ciudadanos por un tema, menor capacidad crítica”.

El trabajo, elaborado por Carles Pont, Reinald Besalú, Edgar Rovira, Santi Castelo, y Metzeri Sánchez, se basa en una muestra de 1.664 personas, mayores de 18 años, y representativas de la población española, por sexo, edad y región. Con esa encuesta, y a partir de preguntas sobre informaciones ‘neutras’, sin posibilidad de conocer la procedencia, los datos que se obtienen llevan a diferentes conclusiones, que no están conectadas a la mayor o menor formación en el caso de que se comparta una pasión. En eso, el independentismo se caracteriza por una gran cohesión interna, como si fuera una fe, al margen de lo que ha sucedido, y de las interpretaciones contradictorias de sus dirigentes sobre lo que pasó en octubre de 2017, con la declaración de independencia en el Parlament. Los mensajes de Whatsapp los han utilizado las entidades independentistas y los particulares, que los envían a familiares y amigos. Determinadas informaciones, de medios que simpatizan con el independentismo, se han difundido sin interferencias ni escrutinio. Y el trabajo de esos académicos explicaría ese secreto que evita grietas internas.

Elisenda Paluzie, presidenta de la entidad independentista ANC que impulsa el proyecto 'Cambres per la República' / EFE

Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC

La credibilidad de los medios tradicionales

Uno de los ejemplos es el derecho de autodeterminación. A pesar de que numerosos académicos han señalado que Cataluña no puede acogerse a un derecho que se aplica para otras situaciones, el grueso del independentismo mantiene que España no es un país democrático porque no deja ejercer ese derecho. Y lo señalan los propios dirigentes, desde Oriol Junqueras a Quim Torra. La distribución de mensajes internos, sobre esas mismas declaraciones de los políticos independentistas, se asume como una verdad incuestionable.

Lo que señala el estudio sobre cómo se utilizan los medios es que la credibilidad de la información política en el entorno digital depende, en gran medida, del formato en el que se recibe. Y aquí gana la televisión. Es el medio más creíble de los cuatro que se analizan: la televisión, los medios digitales, Facebook y Whatsapp. “Los medios tradicionales continúan conservando un alto índice de credibilidad frente al auge de los nuevos medios, que, si bien en el imaginario colectivo pueden ser percibidos como medios informativos altamente relevantes, el estudio pone en entredicho que sean equiparables a los medios tradicionales”.

'Links' manipulados 

Lo que se comparte es porque se considera cierto. El trabajo muestra que se comparte más lo que se recibe si se percibe que es de una televisión o de un medio digital. Por ello, un fenómeno creciente es la distribución por Whatsapp, una práctica que habría aplicado el ahora presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de links que, a priori, son de medios tradicionales. Pero que, cuando se intenta abrir, ese link está roto, o no conduce a ningún sitio. Se distribuye, con un mensaje falso, sólo porque se intuye que es de un medio tradicional. Los políticos que recurren a eso, o sus consultores o empresas asociadas, emulan los links de esos medios, pero de forma consciente eluden algunos caracteres para que no se pueda conectar.

Banderas independentistas catalanas, comuneras y de distintos tipos en la manifestación de Madrid / EFE

Manifestación independentista en Madrid

Una  de las conclusiones claras de la muestra es que la mayor formación de una persona otorga un grado de capacidad crítica respecto a las informaciones políticas y “se percibe como un factor a tener en cuenta en términos democráticos ante la proliferación de fake news, especialmente en el entorno de Whatsapp.

Una especie de adicción

También ocurre que los jóvenes, más activos y más formados en los nuevos formatos, “son más cautos a la hora de viralizar informaciones que los ciudadanos de más edad, especialmente en relación a las informaciones recibidas en formato de Facebook y Whatsapp”. Otra característica es que las mujeres “dan más credibilidad que los hombres a las noticias de los medios convencionales (televisión y prensa digital), y tienden a compartirlas en mayor grado”.

Pero todo cambia cuando el tema apasiona, cuando se está pendiente de la última información, del último detalle, creando una especie de adicción. En ese caso, se comparte todo, se tenga más o menos formación, se sea más o menos joven, hombre o mujer, y se utilizan todos los formatos disponibles. Y la capacidad crítica se desvanece. ¿Es ese el secreto mejor guardado que explica esa ‘fe’ independentista?

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