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Damià Calvet y Elsa Artadi camino de una reunión del Consell Executiu del Govern / EFE

El 'conseller' de Territorio se fue a Bali en plena huelga de taxis

Las vacaciones de Damià Calvet obligaron a Elsa Artadi a asumir las responsabilidades de su cartera, directamente relacionadas con el transporte

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Las diferencias entre las estrategias ERC y Crida Nacional son evidentes tanto en lo que se refiere a las dos organizaciones como en su traducción en el Govern de la Generalitat. Y no son las únicas que hacen saltar chispas en el mundo independentista. Tambien en el grupo de Carles Puigdemont se las tienen tiesas. La última bronca y mal rollo la protagonizan el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, y la consellera de Presidencia, Elsa Artadi

Calvet se fue de vacaciones a Bali al inicio de la huelga del taxi. Que Barcelona estuviera bloqueada y que la situación fuera compleja no fue suficiente para que el conseller correspondiente modificara sus planes. Se largó con huelga y todo. Eso sí, delegó las competencias a la consellera de Presidencia y Artadi se comió un marrón que no era suyo, lo que ha generado agrias polémicas entre los dos dirigentes del movimiento nacional de Puigdemont.

Presencia activa

A la vuelta de sus vacaciones, Damià Valvet se ha prodigado en los medios de comunicación para subrayar su presencia activa en pleno agosto, especialmente para hablar del etado de las carreteras y para echar las culpas al Ministerio de Fomento del elevado número de accidentes que se han producido en los últimos meses en Cataluña.

El conseller, de hecho, está apoyando la campaña de los alcaldes que exigen que los camiones puedan circular por las autopistas de peaje libres de pago para que así dejen de pasar por las carreteras nacionales que atraviesan o pasan cerca de sus poblaciones.

Antecedentes

No es el primer caso en que un conseller de la Generalitat descuida sus obligaciones para irse de vacaciones en medio de una grave crisis. Maria Eugènia Cuenca, entonces responsable de Gobernación, se vio obligada a dimitir en 1994 después del incendio de Nonasp, en el que fallecieron cuatro personas.

La oposición pidió su cabeza porque se había ausentado durante la tragedia: estaba de viaje de bodas de su segundo matrimonio. Jordi Pujol tuvo que aceptar su renuncia.