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Una imagen de archivo de Pedro Sánchez

¿Qué CIS hubiera salido si la encuesta se hubiera hecho la semana pasada?

Pedro Sánchez podría haberse beneficiado de lo que se conoce como 'honeymoon effect', por el cual los individuos tienen a sobrevalorar al partido que gobierna durante el inicio de su mandato

05.08.2018 00:00 h.
5 min

Los resultados del último CIS publicado hace tan sólo tres días arrojaba un claro titular sobre la mesa: el PSOE de Pedro Sánchez encabezaba las encuestas y ganaría unas eventuales elecciones de forma rotunda, con diez puntos de ventaja sobre el PP. Visto así, la moción de censura fue un gran acierto del líder socialista, que le ha permitido cosechar un gran apoyo entre los electores tras acceder al gobierno. 

De esta manera, Pedro Sánchez ha logrado hacerse con el ansiado primer puesto en las encuestas en tan sólo dos meses al frente del Ejecutivo, un hito que el PSOE no fue capaz de conseguir tras pasarse casi seis años en la oposición durante el gobierno de Mariano Rajoy

El efecto luna de miel

Sin embargo, sería un error extrapolar los resultados del CIS a unas eventuales elecciones previstas al finalizar la legislatura en 2020. De hecho, la ciencia política se encargó hace años de desmontar esta conclusión falaz. Es lo que se conoce como honeymoon effect (efecto luna de miel), por el cual los individuos tienen a sobrevalorar al partido que gobierna durante el inicio de su mandato presidencial. 

Pero en este caso, al tratarse de una legislatura anómala de corta duración, los expertos señalan que el gobierno de Sánchez podría no verse tan afectado por el desgaste de gobernar. 

Primeras dificultades

Aun así, cualquier asunto polémico puede alterar substancialmente los datos arrojados por este último barómetro. Por ejemplo la cuestión catalana, que ha vuelto a entrar de lleno en la agenda mediática esta última semana tras la reunión de la comisión bilateral Estado-Generalitat. Un asunto que, fruto de su gravedad, ha dejado de ser estrictamente regional para convertirse en una cuestión de Estado, capaz de condicionar a los votantes de cualquier provincia, en general reacios a las concesiones al independentismo. 

También la llegada de inmigrantes y refugiados a las costas españolas, la huelga de los taxistas y su fracaso en el intento de aprobar los objetivos de déficit presupuestario en el Congreso. 

¿Crecimiento coyuntural?

En consecuencia, habrá que esperar al próximo barómetro del CIS para ver si los socialistas son capaces de mantener la ventaja que actualmente le otorgan las encuestas, y ver si realmente las fechas en las que se hizo el sondeo han sido tan determinantes como aseguran diversos politólogos. En concreto, el barómetro se realizó entre el 1 y el 10 de julio, justo un mes después del triunfo de la moción de censura contra el gobierno de Rajoy. Un período en el que el nuevo ejecutivo de Sánchez realizó algunos de sus anuncios más sonados, un éxito de momento más atribuible a la comunicación política que a las políticas públicas en sí –falta por ver si finalmente muchas de sus promesas se acaban ejecutando y cuándo).

Recordemos, por ejemplo, que el sondeo coincidió en el tiempo con el nombramiento de un gobierno con mucha presencia femenina, con ministros estrella como Pedro Duque –el mejor valorado este último CIS–, o con medidas populares que le valieron la aprobación no sólo de la opinión pública española, sino incluso de la prensa internacional –caso Aquarius–.  

Renovación del PP

La encuesta tampoco recoge la renovación en el liderazgo del PP, que en aquél momento se encontraba completamente descabezado y enconado en sus luchas internas. Más aún dadas las notables diferencias entre Mariano Rajoy y Pablo Casado, que en sus primeros días como jefe de la oposición está tratando de marcar un perfil más derechista a su partido, un espacio político por el que pugnan cada vez más con Ciudadanos

Cabe esperar, pues, al siguiente CIS, que debería reflejar con mayor exactitud una serie de variables que han quedado fuera en este último barómetro.