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Millet, Montull y su hija Rosa, en la última sesión del juicio por el saqueo del Palau de la Música / EFE

CDC exhibe su desaparición como un acto de contrición por el saqueo del Palau

El abogado defensor de los convergentes solo acepta una responsabilidad de 2,4 millones por las comisiones cobradas a las constructoras

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El abogado de CDC, Xavier Melero, ha destacado, en el juicio del caso Palau, el caso único en la democracia española que supone la desaparición del partido tras ser investigado por presunto cobro de comisiones a través del Palau de la Música, y lo valora como un "acto de contrición" si la investigación efectivamente fuese el motivo de su muerte.

En la presentación del informe final en la última sesión del juicio, Melero ha afirmado: "No sé si la desaparición de CDC como sujeto político tiene algo que ver con las responsabilidades que se pueden derivar de este procedimiento, pero, si es así, sería un caso único en la historia de la democracia española que alguien haga acto de contrición o examen de conciencia".

Fallos perdonables

Ha admitido que la formación —que ha estado presente en todos los hitos de la transición y democracia española, ha dicho— ha tenido sus errores y defectos, pero "esta fragilidad y el nivel de conciencia es coherente" con mucha gente honorable del partido.

También ha admitido que, en caso de que se considere probada la financiación irregular a través de comisiones de Ferrovial, la cantidad máxima que se le podría reclamar serían 2,4 millones de euros frente a los 6,6 millones que exige la fiscalía.

¿A quién cargar el muerto?

Melero ha invocado la jurisprudencia para alegar que los millones de euros que el extesorero de CDC Carles Torrens recibió supuestamente en efectivo del Palau de la Música en comisiones ilícitas de Ferrovial no se pueden reclamar al partido, puesto que el desvío habría sido materializado por una persona que murió sin ni si quiera haber sido investigada. 

El extesorero de CDC Daniel Osácar, por su parte, ha tildado de mera "elucubración" la tesis de la fiscalía de que cobró comisiones de la constructora Ferrovial y, tras proclamarse "honesto, íntegro y honrado", ha lamentado: "¿Cómo puede alguien imaginar que yo haya podido participar en el saqueo del Palau?"

En su derecho al uso de la última palabra en el juicio por el saqueo del Palau de la Música, que hoy queda visto para sentencia, Osácar ha esgrimido sus creencias religiosas —"soy creyente, católico practicante y hombre de iglesia", ha dicho— y se ha jactado de que podría haber llevado a la vista a 80 testigos "no militantes de Convergència" que habrían acreditado su honestidad.

Mientras los exresponsables del Palau de la Música Fèlix Millet​ y Jordi Montull han declinado dirigirse al tribunal en su último turno de palabra, la exdirectora financiera Gemma Montull ha intervenido para denunciar los "insultos" y el desprecio social del que cree ha sido víctima durante los ocho años del proceso, hasta el punto de haber acudido a los Mossos d'Esquadra a denunciar alguno de esos episodios.

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