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Alumnos de Erasmus en una universidad catalana / EFE

El cambio de idioma del profesorado en la universidad catalana genera muy pocas quejas

El responsable de Política Lingüística de la UAB, Màrius Martínez, asegura que las denuncias lingüísticas “son un problema residual que no preocupa a las autoridades universitarias”

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“Recibimos muy pocas quejas. Es un tema que no preocupa a las autoridades universitarias. No está descontrolado, es residual”. Habla el vicerrector de Relaciones internacionales y responsable de Política Lingüística de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Màrius Martínez, en relación al cambio de idioma del profesorado universitario. Lejos de ser un problema, asegura Martínez a Crónica Global, las pocas denuncias recibidas “se resuelven recordando al profesor que hay que cumplir con la guía docente. Y lo aceptan con naturalidad”.

marios martinez
Màrius Martínez, responsable de Política Lingüística a la UAB / FUNDACIÓ BOFILL

Estalló la polémica tras el anuncio de la consejera de Investigación y Universidades, Gemma Geis, sobre el seguimiento semestral del idioma utilizado por los profesores en la universidad, después de que algunos alumnos denunciaran que cada vez había más docentes que pasaban del catalán al castellano. Geis, que había tenido una reunión con Plataforma per la Llengua --entidad hipersubvencionada favorable al monolingüismo en catalán--, informó de ello a los representantes de 12 universidades catalanas.

"Orgullosos de nuestra pluralidad lingüística"

La UAB preside actualmente la Asociación Catalana de Universidades Públicas (ACUP). Martínez explica que cada universidad tiene su propio sistema. “En la UAB se hablan más de 30 lenguas. Y estamos muy orgullosos de esa pluralidad plurilingüística”, asegura. Cree necesario que exista una coherencia entre la lengua que contempla la guía docente y la que se imparte en el aula. “Es una especie de contrato que se debe cumplir. Pero cambiar de lengua vulnera derechos lingüísticos. En ningún caso se señala a profesores o se van a dar nombres a la consejería”, precisa el vicerrector.

El mecanismo es el siguiente. La Autònoma dispone de un canal llamado UAB Opina que canaliza las quejas que tienen que ver con la calidad del sistema. “Los casos se resuelven aproximadamente en un mes. No hay sanción, simplemente se le recuerda al profesor que es necesario cumplir con las condiciones lingüísticas de la guía docente. Y el docente lo acepta muy bien”.

“No hay un problema en ese sentido. Nuestro canal recibe muy pocas quejas. Es un tema que no preocupa a las autoridades universitarias. No está descontrolado, es residual”, subraya. Sus palabras coinciden con los diez profesores universitarios que, en declaraciones a este medio, afirman que nunca se han visto en situaciones conflictivas por este tema.

Buscar la máxima calidad

¿Entonces cuáles son las causas de esa controversia? “Este tema genera una sensibilidad muy grande en todos los sentidos. Es normal que cada uno defienda su lengua materna. Es una suerte que seamos bilingües”, dice.

Martínez explica que, en materia lingüística, se han producido excepcionalmente disfunciones que tienen que ver con la contratación del profesorado que se realiza en septiembre. “No siempre encuentras al profesorado ideal. En julio se decide el idioma de las asignaturas que se impartirán. Puede ocurrir que, al dar máxima prioridad a la calidad, en septiembre se contrate a un profesor que imparte la clase en otra lengua. Si eso ocurre, se puede modificar el idioma”.

El docente descarta que esas polémicas lingüísticas disuadan a profesores y alumnos internacionales de impartir clases en las universidades catalanas. “Nosotros buscamos la calidad y la excelencia en catalán, castellano e inglés. Se puede interpretar que los alumnos de Erasmus no entienden el catalán, y por eso se pasa al castellano. Pero la oferta lingüística es amplia y pueden elegir otra asignatura. Y para los alumnos latinoamericanos, las clases en catalán no son un problema, pues en ambos casos se trata de lenguas románicas”, afirma.

Otra cosa es el retroceso del catalán, un problema que trasciende las aulas. “Ofrecemos cursos gratuitos en catalán. Pero también intentamos normalizar el inglés, que es lengua científica. Ese retroceso tiene muchos motivos. Es complejo. El cine en catalán pierde espectadores. La oferta cultural es menor…”