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Ferran Mascarell, delegado de la Generalitat en Madrid

Batalla fratricida en el independentismo por la alcaldía de Barcelona

Mascarell anuncia su candidatura a la alcaldía, el PDeCAT busca la suya con Forn y Munté, y Graupera insiste en una lista propia

30.11.2018 00:00 h.
6 min

La desconfianza es enorme. Las diferencias son grandes, porque se deseen conservar espacios electorales, desde un lado, y romper esquemas partidistas que entronquen con una corriente populista, por otro. Lo cierto es que existe una batalla fratricida en el independentismo por la alcaldía de Barcelona, que se ha puesto de manifiesto --pero que estaba larvada-- con la candidatura de Ferran Mascarell, que, con un puñado de fieles, que, a su vez, lo son de Carles Puigdemont, ha decidido no esperar más.

Mascarell dará cuenta de sus intenciones, con todos los argumentos a favor de su candidatura, en los próximos días. En las redes sociales no ha dejado de ofrecer pistas. Tiene el apoyo de “unos amigos”, como indicó ya hace un año a dirigentes del PDeCAT, como Agustí Colomines, Aurora Madaula o Toni Morral, el núcleo de Junts per la República, la asociación que constituyó un grupo de diputados en el Parlament con el objetivo de levantar la Crida Nacional per la República, el instrumento político de Puigdemont.

Diferencias entre el PDeCAT y la Crida

No tiene al PDeCAT detrás, que ya ha comenzado a elaborar un plan alternativo. Las opciones que se manejan, por parte de la dirección que encabeza David Bonvehí, según las fuentes consultadas, pasan por un tándem entre Joaquim Forn, encarcelado por la causa del 1-O, y Neus Munté, la exconsejera de Presidència.

El plan original era otro. En dos municipios, Barcelona y Lleida, el PDeCAT y la Crida habían acordado una coalición, un acuerdo, para ir con los mismos candidatos. Eso implicaba la influencia de los dos cuerpos políticos, que son distintos, y que pueden acabar totalmente separados.

Una reunión entre Ada Colau y el exalcalde Xavier Trias / EFE

Xavier Trias y la alcaldesa Ada Colau

El plan de Trias

En el resto de localidades, la Crida estaba dispuesta a no intervenir, y que el PDeCAT, con la marca de Junts per Catalunya registrada, pudiera elaborar listas con el nombre de cada ayuntamiento: Junts per Calella, Junts per Torelló….

Ahora, Barcelona lo podría cambiar todo. Mascarell presenta candidatura, y en el PDeCAT, además de esa opción por Forn y Munté, otro grupo de dirigentes han comenzado a pensar, de nuevo, en Xavier Trias, al comprobar que aparece como el mejor candidato en las encuestas internas que se han encargado.

Y Graupera sigue

Es el caso del propio Bonvehí y del diputado Ferran Bel, que dirigen su mirada a Trias, y el exalcalde se deja querer, con una fórmula que trata de ser innovadora y que implica a un tercero. Su idea es formar un tándem con Ernest Maragall, el candidato de Esquerra, y ser él el candidato para gobernar --si se da el caso-- durante los dos primeros años de legislatura, y los dos últimos para Maragall, con la opción para Esquerra que pudiera elegir en ese lapso a otro candidato, lo que daría tiempo para hacer campaña de cara a los siguientes comicios municipales, siguiendo una práctica que utilizó con cierto éxito el PSC. De hecho, eso fue lo que hizo Pasqual Maragall, cuando se fue a Roma en septiembre de 1997, y facilitó la alcaldía a Joan Clos, que fue elegido en las urnas en las elecciones municipales de 1999.

Jordi Graupera, periodista, aspira a la candidatura a la alcaldía de Barcelona

Esa batalla interna tiene otro elemento. El filósofo político Jordi Graupera no tiene ningún interés en abandonar su proyecto, y sigue enfrascado en las elecciones primarias que ha organizado su movimiento, y que tiene el apoyo de la poderosa ANC. Si gana será candidato a la alcaldía y no quiere integrarse en ninguna otra lista que no haya pasado por unas primarias. Fuentes cercanas a Graupera sostienen que tiene muchas opciones de tener representación en el Ayuntamiento.

Esquerra, la beneficiada

Todo ello complica las cosas al independentismo, que llegaría a las elecciones muy fragmentado. La otra pata es el propio Ernest Maragall, que no quiere que los comicios que planteen como un cara o cruz en el eje nacional. Desea promover un debate sobre el modelo de gestión de Barcelona, y su adversario será Manuel Valls, aunque también Ada Colau, aunque con la líder de Els Comuns estaría dispuesto a pactar.

Al margen de la ciudad de Barcelona, que se considera clave para la suerte a medio plazo del independentismo, esa división interna podría derivar en algo más serio como sería la ruptura entre el mundo exconvergente, que representa una gran parte del PDeCAT, y el también círculo exconvergente que rodea a Puigdemont. Todo ello puede beneficiar a Esquerra Republicana, en su intento de lograr la centralidad de la política catalana.