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Artur Mas mira a Oriol Junqueras y Carles Puigdemont / FOTOMONTAJE DE CG

Todo lo que hará Artur Mas (y no podrá) para ser candidato

El expresidente "se deja querer", pero la presión de Puigdemont para mantener el pulso con el Estado y el deseo de ERC de ir a elecciones complica su plan

25.06.2019 00:00 h.
7 min

Artur Mas ha vuelto. Es consciente de que, a partir de febrero --se le acaba el plazo de inhabilitación por la causa del 9N-- tendrá la puerta abierta para ser candidato de lo que pueda ser el espacio postconvergente. Asegura que no lo desea, que le gustaría más ejercer de puente, pero está a disposición. El problema es que su decisión de "dejarse querer", como señala un dirigente de Junts per Catalunya, choca con los intereses de Carles Puigdemont... y de Esquerra Republicana.

Mas lleva meses en ese papel de posible mediador. Una especie de Señor Lobo --el que resuelve problemas en Pulp Fiction-- que algunos agradecen en el seno del PDeCAT, pero otros rechazan. "Ha sido el gran medida el culpable de la actual situación en Cataluña, ¿cómo pretende que le hagan caso ahora? El problema es que no hay tantos mimbres", señalan las fuentes consultadas.

Carles Puigdemont
El expresidente Carles Puigdemont

Mas, con Chacón o Buch

El expresident promociona a varios candidatos, en parte porque escucha a los alcaldes del PDeCAT, que han decidido apoyar a Àngels Chacón, la consejera de Empresa. Ésta también protagoniza su propia agenda, con encuentros con empresarios y conferencias en foros de opinión. Hay otros candidatos. Un grupo, dentro del partido, que encabezan Francesc Homs y Jordi Cuminal, están al lado de Miquel Buch, el consejero de Interior, que se ha dejado estimar estos días, asegurando, incluso --en una entrevista en Rac1-- que, si se lo piden, aceptará.

Lo ideal para Mas sería intentar jugar la carta de secretario de organización de lujo, imprescindible para reordenar el espacio postconvergente, que adoptará la marca de Junts per Catalunya. Es lo que le pidió a Puigdemont en su reunión en Waterloo: poder designar las listas en las elecciones autonómicas. Y si la cosa se pone fea, él mismo, en el último minuto, encabezaría tales listados al Parlament. ¿Ideas fondo? La defensa de un proyecto soberanista, pero con paciencia, con un horizonte largo. Una especie de Convergència segunda parte, pero ya con la independencia como proyecto, como zanahoria para próximas generaciones. Y, acompañado de tal proyecto, jugar con el PSOE y llegar a acuerdos de gobernabilidad.

Pulso permanente al Estado

En eso están muchos dirigentes del PDeCAT, alcaldes y exdiputados en el Congreso. Pero, ¿se puede hacer lo mismo y casi con los mismos dirigentes? Puigdemont lo rechaza, y también ERC, que pide su momento.

En el caso de Puigdemont, todo es mucho más complejo y sencillo a la vez. El vecino de Waterloo necesita disponer por completo de un instrumento político, que será Junts per Catalunya. Precisa de un partido que le haga caso en todo y pueda mantener el pulso con el Estado, porque le va --entre otras cosas-- su propio futuro personal, a la espera de la sentencia en el Tribunal Supremo.

Artur Mas rogando a Carles Puigdemont / FOTOMONTAJE DE CG
Artur Mas rogando a Carles Puigdemont / FOTOMONTAJE DE CG

Puigdemont, con Artadi y Borràs

Lo que desea Puigdemont es que Junts per Catalunya se articule como un partido con una persona fiel al frente de la secretaría de organización. Y piensa en Elsa Artadi para ese puesto. Mientras que tiene la vista puesta --de nuevo-- en Laura Borràs como candidata al Parlament. Ese es su tándem y esa es su estrategia, que choca frontalmente con la de Artur Mas.

Sin embargo, lo más decisivo es la actitud de ERC. Su dirección tiene clara una máxima: mientras pueda, "Oriol Junqueras será el cartel electoral para todo". Y eso es incompatible con la sentencia, que, por lo menos, comportará penas de inhabilitación, por el delito de desobediencia. Antes de que eso suceda, Esquerra querría elecciones al Parlament, pero con un argumento sólido: "No se puede aprobar una tercera prórroga de los presupuestos. Todos los colectivos sociales empujan, desde el educativo al sanitario, y no hay dinero", sostienen las fuentes republicanas consultadas. Ergo, se deben convocar elecciones.

En manos de Torra

Convocar elecciones cuanto antes; mejor antes de la sentencia. Ese sería el ideal de ERC. El problema, tanto para los republicanos como para Artur Mas, es que la firma de convocatoria de elecciones sólo podrá llegar de manos de Quim Torra. Y Torra sigue su obediencia a Puigdemont, a menos que Mas le logre convencer de otra cosa.

Lo que está en juego es la reorientación del espacio postconvergente, con estrategias muy dispares.

Salir del "basurero de la historia"

Por eso, y porque las posibilidades de Mas se reducen cuando se observa la guerra de posiciones de cada uno de los actores implicados, algunos dirigentes del PDeCAT que ya se ven inmersos en Junts per Catalunya señalan que todo acabará "en una gran implosión". Y cuando eso suceda, muchos buscarán la constitución de otra fuerza política, aunque distinta a la que intenta poner en marcha Eva Parera y Josep Ramon Bosch, con el nombre de Lliga de Democràtica.

Mas lo intentará, quiere ser candidato, aunque no lo sepa ni quiera verbalizar. Necesita quitarse la espina dolorosa que le clavó la CUP, que lo mandó al "basurero de la historia".

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