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El presidente de la ANC, Jordi Sánchez, rompe un letrero de la asamblea sobre un fondo con la bandera 'estelada' / FOTOMONTAJE CG

La ANC, rota por la declaración de independencia

La entidad pseudocivil vive una rebelión territorial contra su presidente, Jordi Sànchez, por su apoyo a la suspensión de la DUI pronunciada Carles Puigdemont

7 min

Horas de infarto en la Assemblea Nacional Catalana (ANC), rota por la declaración suspendida de independencia. El presidente de la entidad pseudocivil, Jordi Sànchez, perdió el control efectivo de la plataforma el jueves, 12 de octubre, y vio cómo la dirección exigía al presidente catalán, Carles Puigdemont, que hiciera efectiva la proclamación de la república, aplazada en el Parlament dos días antes.

Oficialmente, la ANC comunicó el jueves por la noche y por sorpresa que su secretariado nacional, reunido de urgencia, "instaba al Parlamento a levantar la declaración de independencia". Lo justificó "habida cuenta de la negativa del Estado español a cualquier propuesta de diálogo".

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Dos de los mensajes enviados por la ANC sobre la declaración de independencia en las últimas horas / CG

El escueto mensaje fue seguido de dos más. Uno muy extenso en forma de carta firmada por el propio Jordi Sànchez, en el que pedía "mantener la cadena de confianza" y emplazaba a "pueblo y dirigentes políticos" a "mantenerse unidos". En ningún momento el activista se refirió a la DUI ni al mensaje anterior enviado por la cúpula que él dirige.

Al día siguiente, el artefacto de movilización independentista mandó "dos puntualizaciones" al inusual cruce de mensajes del día anterior. "La propuesta original fue debatida por el secretariado nacional [...] y se incorporaron distintos matices y elementos de mejora", rezaba la comunicación. "La propuesta final fue aprobada por unanimidad".

A tortazos

El relato real de los hechos es algo distinto. "Hay tortazos políticos dentro de la ANC. Ha sentado muy mal que la entidad se sitúe junto al Govern, avale la independencia suspendida y no pidiera su levantamiento cuando el Gobierno activó el mecanismo de intervención de la autonomía, el artículo 155 de la Constitución", han indicado fuentes cercanas.

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Jordi Sànchez, en su última declaración en la Audiencia Nacional el pasado 6 de octubre / EFE

"En estos momentos se puede hablar de desgarro dentro de la plataforma. Y llega en el peor momento: cuando Sànchez debe declarar en la Audiencia Nacional (AN) por un presunto delito de sedición el lunes", han agregado las mismas voces.

En cualquier caso, la crisis en el seno de una de las organizaciones que moviliza a los independentistas se veía venir. "Ya hubo un profundo malestar cuando el activista situó en un millón de votos la barrera del éxito del referéndum (ilegal) del 1 de octubre. Descafeinó la consulta antes de que se celebrara", han remachado.

'Doble alma' de la ANC

La pelea cainita en el seno de la ANC es el último capítulo en la doble alma de una organización que, al menos hasta 2013, fue capaz de sacar a centenares de millares de catalanes a la calle. Después, su poder de convocatoria menguó en cada Diada

Sànchez encarna la versión más gubernamental de la plataforma, la más cercana al PDeCAT. Ello quedó patente cuando perdió las elecciones frente a la traductora estadounidense Liz Castro en mayo de 2015. Pese a su derrota en las urnas ante la candidata más dura, Sànchez arañó la presidencia a Castro en una votación del secretariado nacional seis días después.

El esquema se repitió al año siguiente, cuando la también escritora volvió a ganar al exdirigente de la Crida a la Solidaritat por 4.071 votos a 4.005 en los comicios internos. De nuevo, la dirección de la organización le eligió por un resultado más ajustado: 40 sufragios a 35.

Tras esa segunda derrota frente al también exadjunto al Síndic de Greuges —el defensor del pueblo catalán—, Castro denunció presiones para no presentarse a la presidencia de la entidad.

Costuras rotas

Precisamente, ese último fogonazo de la guerra interna en la ANC en mayo de 2016 había tenido como protagonista a otro alto cargo del sector Sànchez y, por ende, del ala más moderada: Jaume Marfany.

Marfany, exvicepresidente y fundador de la Assemblea, encarnó uno de las figuras más cercanas a la antigua CDC en la organización callejera de masas hasta que abandonó la entidad.

El ahora presidente no le ha ido a la zaga. Jordi Sànchez no dudó en defender la independencia suspendida del Govern e incluso se enzarzó en Twitter con una de los héroes públicos —y liberado— de la CUP: el exconcejal en Vic Joan Coma.

Lo hizo horas antes de que la organización que preside se agrietara y se alineara en una posición cercana a la de los anticapitalistas: la de declarar la independencia de forma inmediata. La crisis en la constelación indepe se extendió como una gangrena en las horas posteriores.

La respuesta de Puigdemont el lunes al requerimiento del Gobierno sobre lo acordado el martes en el Parlament volverá a poner a prueba las costuras de la ANC y, por extensión, la de la todo el mundo secesionista.