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Albert Rivera, presidente de Ciudadanos

Albert Rivera rompe los lazos con el grupo fundador de Cs

El control de las listas para las próximas elecciones deja fuera a figuras clave en el alumbramiento de la formación y los críticos advierten de una nueva "diáspora de intelectuales" como la de 2009

06.04.2019 00:00 h.
6 min

La candidatura de Ciudadanos al Parlamento Europeo ha sacado a relucir las diferencias que el presidente del partido, Albert Rivera, arrastra desde hace tiempo con el núcleo fundador de su formación. La eurodiputada Teresa G. Barbat ha declinado integrarse en la lista a las europeas por la falta de confianza mostrada por la dirección, que la ha relegado de las principales posiciones de la candidatura a la Eurocámara.

Barbat fue una de las fundadoras de Ciudadanos y quien, en 2006, propuso a Rivera como candidato al Parlament de Cataluña en los primeros comicios en los que concurría el partido. Además, como eurodiputada ha puesto en marcha iniciativas como Euromind, el think tank para promover el debate de las ideas científicas y humanistas en el seno de la Unión Europea y en el que han participado científicos de la talla de Steven Pinker o Richard Dawkins.

Purga en UPyD

Desde su equipo explican que su labor, como la de otros eurodiputados procedentes de UPyD como Beatriz Becerra, no se ha visto reconocida por el partido. Y ello pese a que el economista Luis Garicano y cabeza de lista a las europeas apostaba por ella, al punto de que el pasado febrero participó como ponente, junto a Pinker, en un acto de Euromind. En este sentido, el veto de Rivera a Giménez Barbat evidenciaría que Garicano no ejerce ningún control sobre la lista, confeccionada del número dos en adelante por Rivera y el secretario general, José Manuel Villegas.

El partido de Rivera sí ha integrado a la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa, de UPyD, quien será la número dos de Garicano. La eurodiputada vasca fue quien impuso la presencia en la lista del presidente de UPyD Cristiano Brown y, según los críticos, ella y Cs han vendido el acuerdo como “un pacto entre ejecutivas para que Maite [Pagazaurtundúa] pueda salvar la cara", y que no se le acuse de transfuga, pero que "es obvio que no se trata de un pacto entre iguales, pues UPyD es un partido irrelevante, destinado a la desaparición".

Viejas cuitas

Esta pugna entre ambas formaciones viene de lejos. Cuando el exeurodiputado de UPyD Fernando Maura se pasó a Ciudadanos en las elecciones generales de 2015, impuso al partido de Rivera la condición de no contar en un futuro con otros dirigentes de UPyD, como es el caso de su antigua compañera en el Parlamento Europeo Beatriz Becerra. Barbat entró entonces como sustituta de Maura en la Cámara comunitaria. En la actualidad, algunos intelectuales cercanos a UPyD, como Fernando Savater, han aplaudido el acuerdo entre ambas formaciones.

En el pasado, cuando el filósofo se significó por la unión entre UPyD y Cs durante su discurso inaugural del II Congreso Nacional de UPyD de 2013, la dirección decidió no publicar vídeo de su intervención en la web del partido. Fue la única colaboración que el partido de Rosa Díez dejó fuera y ya en ese momento no se interpretó como un error, sino como un acto deliberado para no reabrir el debate sobre la fusión con Ciudadanos.

Savater trabajó para que la formación naranja contara con Pagazaurtundúa y ha mostrado su satisfacción por el pacto alcanzado. Otros, como el dramaturgo Albert Boadella y también fundador de Ciudadanos, han intentado velar por la presencia de figuras como Barbat pero, según cuentan, Rivera no le responde ni a los mensajes de teléfono.

¿Nueva diáspora de intelectuales?

El de Barbat no es el primer caso en el que la cúpula del partido evita significarse a favor de uno de los fundadores. Durante las primarias, en algunas regiones la dirección del partido no mostró su apoyo explícito hacia el candidato que estuvo desde el inicio del proyecto. Y el motivo no fue el de mantener la neutralidad dado que en otras autonomías como Castilla y León toda la Ejecutiva --salvo Garicano-- avaló la candidatura de Silvia Clemente frente a Francisco Igea.

Según los críticos que participaron en el alumbramiento de Ciudadanos, Rivera “siempre ha sentido una incomodidad con el grupo fundador” y corre el riesgo de sufrir “otra diáspora de intelectuales” como pasó cuando se alió con el partido Libertas, populista y eurófobo, en las elecciones europeas de 2009. “Está tejiendo alianzas tan peligrosas como las de Libertas y, en ese momento estuvieron a punto de desaparecer”, advierten.

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