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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en la presentación del cartel de las fiestas de La Mercè de 2020 / EFE

Colau sí pide auxilio al mercado en el sector funerario

La alcaldesa de Barcelona recula con su discurso antiempresas y busca inversor para su participación en Serveis Funeraris pese a la oposición de la plantilla

5 min

Ada Colau sí confía en el sector privado. Al menos en el sector funerario. La alcaldesa de Barcelona ha dado un giro de 180 grados a su discurso antiempresas y busca inversor para la participación pública en Serveis Funeraris de Barcelona (Sfb), la empresa funeraria mixta que opera en la Ciudad Condal.

La alcaldesa de la capital catalana desoirá a la plantilla de la sociedad público-privada y ha sacado a la venta el 15% de Sfb por 33,87 millones de euros [ver expediente aquí], tal y como avanzó Expansión. De este modo, la primera edil pide auxilio a potenciales inversores, cuando antes criticaba los lobis, sí, pero también se desentiende del sector funerario en pleno riesgo de rebrotes tras el relevante rol que asumió Serveis durante la primera ola del coronavirus, cuando la firma montó una morgue de emergencias con recursos propios junto al tanatorio de Collserola. Así las cosas, pese a que Sfb arrimó el hombro con las administraciones durante la primera fase de la crisis sanitaria, Colau decide romper esta colaboración. Y lo hace con lo que antaño repudiaban los comunes: una privatización, algo que no ha pasado desapercibido para el sector y, por ejemplo, para los vecinos que se oponen al proyecto de tanatorio en el barrio de Sants.

Fracaso de la funeraria pública municipal

Hay otro elemento significativo. La privatización del 15% de la funeraria mixta de Barcelona tendrá lugar después de que el gobierno municipal tratara de crear su operador público y fracasara por falta de apoyos políticos. Ocurrió la pasada legislatura y significó un auténtico revés contra el equipo de Colau, lance del que salió especialmente mal parado Eloi Badia, ahora concejal de Transición Ecológica y Emergencia Climática. Tras la incapacidad de concitar consenso para crear un operador funerario 100% público, Barcelona en Comú, partido de la alcaldesa, cambia de estrategia y se desprende de su participación en el sector. Privatiza, sí, alejándose de este modo del discurso proadministración pública con el que la confluencia conquistó la alcaldía de Barcelona en 2015 y 2019.

Tampoco menor es el hecho de que la liquidación del embrión de funeraria municipal, el pasado año, y la venta de la parte pública del operador mixto, ahora, se hace con la oposición de los trabajadores del sector. La plantilla de Sfb ha defendido siempre la colaboración público-privada en la industria a nivel local como garantía de calidad del servicio y de los puestos de trabajo. Colau y BComú echan ahora un jarro de agua fría sobre las expectativas de los empleados de Serveis, que redoblaron esfuerzos durante el primer envite de la pandemia tal y como ocurrió con los sanitarios.

Otoño complicado

El intento del Ayuntamiento de Barcelona de colocar el 15% de la empresa funeraria mixta en el mercado tiene más aristas. La administración local renuncia a poder incidir en la empresa que opera los tanatorios en concesión, pérdida de una posición privilegiada de la que se puede arrepentir el gobierno local habida cuenta de las grandes divergencias políticas en materia de políticas funerarias en la segunda mayor ciudad española. También relevante es el momento en el que el equipo de Colau busca inversor privado para su posición en Serveis Funeraris de Barcelona: a las puertas del gran rebrote del coronavirus.

En efecto, la llegada del frío de otoño e invierno tensionará el sector funerario en toda España. En Barcelona, los operadores llegarán con una posición más débil al previsible aumento de decesos --Emergencias de Cataluña lleva meses comprando material sanitario extra-- por el cierre de uno de los dos crematorios públicos. La operativa a medio gas ya causó una crisis de cremación en primavera. Ahora, el Ayuntamiento de Barcelona renuncia a incidir en un sector clave en la lucha contra la pandemia. El tiempo dirá si lleva razón o la decisión resulta un error.