El adinerado barrio barcelonés de Tres Torres ha visto turbada su custodiada discreción por un foco directo sobre la que será la oficina de expresidente de Carles Puigdemont cuando finalmente regrese a la ciudad.
"A mí me da lo mismo, mientras no me lo encuentre", ha declarado una de las pocas vecinas que ha accedido a dar su opinión tras ser consultada por Crónica Global.
"Los vecinos no se van a mojar mucho; intentad hablar con la quiosquera. Además, habéis venido demasiado pronto; aquí son de levantarse tarde", advertía un florista de Vía Augusta, que ha acotado su parecer a que "con que no haya ningún problema social", considera "estupendo" que tenga allí su oficina.
Entre mañanas sosegadas
A las 10:00 de la mañana, efectivamente, reinaba la tranquilidad en la cuadrícula enmarcada entre las calles verticales de Anglí y Escoles Pies y las horizontales de Vergós y el paseo de la Bonanova.
Los bloques residenciales no superan las cuatro plantas y todos cuentan con su zona verde, puerta de servicio y portero.
"Viene aquí porque es el barrio más caro de Barcelona. Lleva muchos años viviendo muy bien a nuestra costa y, si no nos devuelve lo que nos ha quitado, yo no lo acepto", ha aseverado la quiosquera.
Plaza de Joaquim Pena, en el barrio de las Tres Torres de Barcelona
Además de los porteros, el personal de limpieza y el cartero, los ciudadanos que cruzaban Tres Torres con una prisa que desentonaba se dirigían a una cita médica en alguna de las decenas de clínicas privadas que ocupan los bajos de los edificios. De hecho, hay una justo al lado de la nueva oficina de Puigdemont.
Un hueco para el 'expresident'
Así pues, después de que el Tribunal Constitucional haya avalado este martes que se pueda aplicar la amnistía al delito de malversación a los líderes del procés y el Tribunal Supremo haya revocado la orden de detención que pesaba sobre él, el expresident parece estar cada vez más cerca de volver a Cataluña.
Puigdemont y Junqueras fantasean con un nuevo 2017
El anuncio de una primera luz verde ha coincidido con los desplazamientos de mudanza desde el antiguo despacho del palacete medieval Palau Centelles, en el barrio Gótico, al nuevo amplio y reformado dúplex de la calle Doctor Roux.
Ambos son propiedad de la Generalitat, pero el precedente se ha quedado pequeño ahora que el dirigente soberanista podrá poner pie en un espacio de trabajo dentro de la frontera española.
La propia oficina de Puigdemont ha señalado que el cambio de sitio responde a la voluntad de "desarrollar con plena normalidad sus funciones y actuar con toda su capacidad operativa a partir de ahora".
Ni sí ni no
"Somos catalanes; su llegada será bien recibida y cuando esté aquí ya veremos si seguimos estando con él o estamos en la parte opuesta", ha afirmado una mujer que reside en la misma calle Doctor Roux.
A pocos metros, de vuelta en la Vía Augusta, una mujer que acababa de comprar el periódico ha comentado a este medio que Puigdemont no era de su agrado, pero que "cada uno puede hacer lo que quiera".
En línea con las respuestas concisas y mesuradas, en las fachadas no ondean ni esteladas ni banderas españolas, símbolos que —aunque cada vez menos— suelen asomarse en cada distrito de Barcelona en mayor o menor medida, respectivamente.
Solo las urnas hablan
Las urnas son más contundentes. Tres Torres se rige como un bastión del voto conservador, con una participación ciudadana que no suele bajar del 70% —un 74% en los últimos comicios, frente al 61% de media en la ciudad—.
La balanza siempre se inclina a la derecha, pero el electorado del barrio fluctúa dependiendo de la cita electoral. En las elecciones al Parlament de 2024, el PP arrasó en las secciones censales de la zona con más del 43% de los sufragios; Junts fue relegado a una segunda posición (22%), seguido por el PSC (15%) y Vox (12%).
Xavier Trias, exalcalde de Barcelona
Apenas un año antes, en las municipales de 2023, fue Xavier Trias (Junts) el gran triunfador con un calco de ese 43% de los apoyos, por delante de populares y Vox.
Esta variabilidad del voto conservador —que en 2019 también dio la victoria a la coalición de Manuel Valls (42%)— completa la radiografía de un vecindario adinerado y pragmático que asiste, entre la indiferencia y el desapego, a la instalación de la base de operaciones del expresident.
El propietario del colmado a pocos metros del quiosco, Antonio, sí ha dejado ver una inclinación en sus respuestas a este digital: "A uno le gustará que venga y el otro dirá '¿Qué viene a hacer?'. Es como los partidos políticos. Sánchez ya sabemos que lo hace fatal. El otro ya veremos".
Para quienes atienden
Respecto a cuándo cruzará definitivamente la frontera, el calendario sigue siendo una incógnita.
Pese a que el levantamiento de la orden de detención despeja su camino, su abogado, Gonzalo Boye, ha enfriado las expectativas de un regreso inminente al insinuar que "no sería sensato" tomar la temperatura del país en plena campaña electoral y sugerir que la vuelta podría posponerse hasta después de las elecciones generales.
Entretanto, la infraestructura para su vuelta ya está lista en Tres Torres. La oficina del expresidente, dirigida por el historiador Josep Lluís Alay y que cuenta con otras dos personas adscritas, ya ejerce sus funciones y ha sido la encargada de articular este traslado.
Tras años en Bélgica dependiendo de un equipo voluntario de protección —que llegó a incluir a agentes de los Mossos a título personal— y, mientras no son atendidas sus peticiones de tener escolta oficial, la policía catalana estudia el protocolo para cuando regrese.
