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La desconfianza de Oriol Junqueras hacia Gabriel Rufián no ha surgido en las últimas semanas, sino que ambos la arrastran desde hace años. La constante rebeldía del portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso de los Diputados ha marcado la relación entre ambos hasta el punto de que podría saltar por los aires.

La insubordinación del político mejor valorado del país, que siempre ha ido por libre, ha mantenido alerta al líder del procés, forzado a urdir un plan B para cuando estallara su guerra soterrada. Una necesidad que ahora se ha vuelto inminente y que ha despejado el camino a Jordi Albert, el eventual candidato si Rufián decide fichar por Frente Amplio.

Curtido en el Parlament

El actual diputado del Parlament es el relevo natural en Madrid. Y pese a que irá en las listas de las elecciones al Congreso del 29 de noviembre vaya o no vaya el colomense como cabeza de cartel, su salto a la política nacional no es fruto de la improvisación, sino que se ha curtido a fuego lento en las trincheras del Parlament.

Resguardado por Josep Maria Jové y Ester Capella como respectivos presidente y portavoz del grupo parlamentario, el futuro diputado del Congreso hace las veces de portavoz adjunto, sin un solo papel en sus discursos.

También pilota carpetas de calado, como la política industrial y la educativa, en un momento de gran complejidad para la Generalitat de Salvador Illa, que sigue sin superar el pulso de los profesores.

Suya fue la siguiente intervención, especialmente dura contra el president socialista por el error en la muestra que invalida los resultados de los alumnos catalanes en las pruebas académicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

"El problema de PISA no es un error, sino un auténtico desastre que ha llevado al ridículo al país [...] en la mayoría de países del mundo, cuando se comete un error de esta magnitud, normalmente la gente decide marcharse", regañó a Illa, al que apeló "de padre a padre".

Plena sintonía

Su trabajo como fontanero en la Cámara y su solvencia como parlamentario le han valido la total confianza del presidente del partido.

A diferencia de los desencuentros con Rufián --que también tiene con sus compañeros del grupo, dos de los cuales han anunciado que no repetirán--, la sintonía política de la dirección con Albert es absoluta, y viceversa, pues es junquerista hasta la médula.

De hecho, fue uno de los aliados del exvicepresidente del Govern cuando este revalidó la presidencia en 2024 en un congreso decisivo cuando el partido estaba más dividido.

El diputado de ERC, Jordi Albert, durante un pleno en el Parlament de Cataluña David Zorrakino / Europa Press

Domingo, fecha tope

Albert ya recoge avales de la federación del Baix Llobregat (Barcelona) para ir en las listas en una posición aún por determinar, lo que implica aunar el apoyo del 3% de la militancia de la comarca. En caso de acabar siendo cabeza de lista, le basta con tener el visto bueno de un tercio de la ejecutiva nacional de Junqueras.

Mientras tanto, Rufián tiene hasta el domingo 11 de octubre para decidir si responde a los cantos de sirena de encabezar una lista de izquierdas a nivel nacional o formaliza su candidatura con la formación independentista. Fuentes internas aseguran que las conversaciones están cerca de su final.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el diputado Gabriel Rufián EUROPA PRESS

Las exigencias de Rufián

Oficialmente, el líder republicano lo quiere a él como candidato; así lo ha manifestado públicamente, asegurando hace tres días que "seguro que será candidato por Esquerra Republicana".

Pero lo que sucede en bambalinas enturbia enormemente las relaciones. Como explicó este medio, el político de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) exige que su asesor Sergi Tarrés figure en buena posición en las listas, una nueva exigencia que ha hartado a la dirección.

"Quiero representar a ERC y lo estoy intentando hacer con unas mínimas condiciones para poder enfrentarnos con suficientes garantías y arrestos a lo que viene. Lo intentaré hasta el final y ojalá ERC también lo quiera", publicó la tarde del jueves.

Un mensaje en redes sociales en el que el aún portavoz recuerda que su propuesta de máximos era una coalición con otras fuerzas y en el que sugiere que él ya ha cedido todo lo que tenía que ceder, y que el balón está en el tejado de Junqueras.

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