Rueda de prensa del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, en Mérida (Badajoz)

Rueda de prensa del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, en Mérida (Badajoz) PSOE Extremadura

Política

La oposición a la nueva financiación autonómica agria la visita de Illa a Extremadura

Las críticas del PP y el PSOE evidencian las grandes dificultades que el modelo planteado por el Gobierno y la Generalitat debe superar para prosperar en el Congreso

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Mérida (Badajoz)
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Sabor agridulce. Pese al éxito de los actos de la Diada de Cataluña en su estreno en Extremadura —decisión personal de Salvador Illa, que ya piensa en repetir el próximo año en otra región española—, la oposición frontal del PP y las reticencias del PSOE al nuevo modelo de financiación han tiznado el paso de dos días del presidente de la Generalitat por tierras extremeñas.

El exministro de Sanidad, al que los locales recuerdan esencialmente por su papel frente al Covid-19 y no tanto por su responsabilidad actual, ha constatado en primera persona las dificultades que debe afrontar el modelo planteado por el Gobierno y pactado con la Administración catalana para que prospere su aprobación en el Congreso.

El homenaje a los 100.000 extremeños que se buscaron una mejor vida en Cataluña, así como la capacidad de acogida de los catalanes, ha sido el objeto central del viaje. No obstante, el compromiso por el restablecimiento de las relaciones con otros ejecutivos autonómicos ha llevado a Illa a incluir en su agenda una reunión con su homóloga extremeña, María Guardiola.

Sin suerte

La presidenta, que no asistió al acto institucional de la Diada en el Palacio de Congresos de Mérida por motivos de agenda, le ofreció recibirlo en la sede de la Junta. Sin una lista de temas preestablecida, la cita anticipó la poca fortuna que correría Illa en su intento por convencer a Extremadura de las bondades del sistema diseñado a caballo entre Madrid y Barcelona.

El equipo del presidente se limitó a destacar la cordialidad del encuentro mantenido por los líderes de dos partidos antagónicos. La Junta, por su parte, reveló los términos en los que se desarrolló una conversación que, como no podía ser de otra manera, abordó la financiación autonómica. Y jugó duro, aludiendo al sentido del viaje de Illa a sus tierras.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se reúne con su homóloga de la Junta de Extremadura, María Guardiola en Mérida

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se reúne con su homóloga de la Junta de Extremadura, María Guardiola en Mérida EFE

Buen tono, contenido áspero

“El objetivo es que no vuelva a repetirse una emigración obligada por la falta de oportunidades. Y para ello necesitamos un sistema que tenga en cuenta el verdadero coste de la prestación de servicios fundamentales en Extremadura", publicó la dirigente extremeña en sus redes sociales al término del encuentro.

El presidente trató de convencer a Guardiola de que las cifras no perjudican a ninguna comunidad autónoma, sino que reducen significativamente la diferencia entre el territorio que más fondos recibe de manos del Estado y el que menos. Ella rechazó los argumentos, asegurando que Extremadura sale perdiendo.

Si bien las arcas de la Junta percibirían una inyección de entre 72 y 216 millones de euros —los números varían en función de la administración que los interpreta—, estos no procederían de los 21.000 millones más que el Gobierno repartirá entre las comunidades, sino de fondos complementarios que buscan mantener el statu quo.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, visita el Teatro Romano de Mérida

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, visita el Teatro Romano de Mérida Arnau Carbonell / Govern

El PSOE evita el fuego amigo

A pesar de la afinidad política, tampoco ha tenido suerte la evangelización del nuevo modelo de financiación autonómica en la sede del PSOE. Especialmente contundentes han sido las palabras de Álvaro Sánchez Cotrina, que ha atendido junto al también líder de los socialistas catalanes a la prensa local y a la catalana que se ha desplazado a Mérida.

"Si Extremadura tiene una situación de dificultad con respecto a este modelo, podemos rechazarlo de plano e intentar mejorarlo”, en sus palabras. Eso sí, ha evitado el fuego amigo al dirigir todos sus reproches a la presidenta popular de la Junta por negarse a negociar mejoras con el ministro de Hacienda, Arcadi España, como sí ha hecho el ejecutivo de Canarias.

Illa empatiza con los extremeños

Illa ha asegurado sentirse reflejado en el secretario general del PSOE de Extremadura. Como hace Cotrina con su territorio, el presidente de la Generalitat también reclama una mejor financiación para Cataluña, lo que ha calificado de “natural”.

Y como ha reiterado en múltiples ocasiones, ha llamado a los grupos en el Congreso a aprovechar la “oportunidad” que ofrece la tramitación parlamentaria para modificar las cifras sin hacer que la región catalana caiga de la tercera posición como receptora de fondos, la que le corresponde según su aportación y el principio de ordinalidad.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, conversa con vecinos de La Zarza (Badajoz) durante su visita a Extremadura

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, conversa con vecinos de La Zarza (Badajoz) durante su visita a Extremadura Arnau Carbonell / Govern

Sin garantía de éxito

Nada garantiza, sin embargo, que esto termine sucediendo. La reforma de la Ley Orgánica de Financiación de Comunidades Autónomas (LOFCA) aún debe aprobarse en el Consejo de Ministros antes de llegar al Congreso de los Diputados a finales de otoño, según las previsiones de la Generalitat. Si nada se mueve, y no hay visos de que suceda, lo hará sin haber amarrado los apoyos necesarios y solo con el visto bueno de Cataluña y Canarias.

Pero aunque los diputados socialistas respeten la disciplina de voto y pulsen el botón verde de sus escaños, los populares de Alberto Núñez Feijóo mantienen su cruzada contra cualquier iniciativa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Mientras, Junts per Catalunya, que elige el sentido de sus votos sobre la marcha, presionará hasta el final por un concierto que saque a la Generalitat del régimen común, siguiendo los pasos de Euskadi y Navarra.