Fotomontaje de Laure Vega y Gerardo Pisarello, con el logo de la CUP y el Ayuntamiento de Barcelona de fondo

Fotomontaje de Laure Vega y Gerardo Pisarello, con el logo de la CUP y el Ayuntamiento de Barcelona de fondo

Política

La CUP huele el batacazo de Pisarello en Barcelona y se lanza a por sus votos

Los anticapitalistas sacrifican a Laure Vega, su diputada más mediática, para entrar en el Ayuntamiento en mayo tras dos legislaturas fuera

Dejará su escaño en el Parlament, donde se ha convertido en un agente incómodo para el sector más nacionalista de la formación, que lleva tiempo reprochándole que priorice la agenda social a la independentista

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Movimiento inesperado en la CUP. Laure Vega, diputada más conocida del partido en el Parlament, será su candidata a la alcaldía de Barcelona.

Esta decisión, que debe refrendarse en una votación que tendrá lugar el próximo viernes, nace de una propuesta de las asambleas locales, entidades y partidos próximos como Comunistes, que han visto encuestas y creen que, con un liderazgo reconocible como el suyo, pueden cumplir su objetivo.

Los anticapitalistas debatieron durante meses si debían presentarse a los comicios de mayo tras dos legislaturas quedándose fuera del ayuntamiento. Y uno de los factores que les impulsaron a volverlo a intentar fue la debilidad que perciben en el candidato de los Comuns, Gerardo Pisarello.

El partido antaño liderado por Ada Colau, aunque de más a menos, fue capaz de movilizar a buena parte de la izquierda radical, algo que castigó a sus homólogos independentistas en 2019 y 2023, cuando fueron incapaces de repetir el buen resultado que obtuvieron en 2015 con tres concejales.

Los años de gobierno de la exalcaldesa siguen, ahora, castigando a la marca, mientras su cabeza de lista en los próximos comicios, que tuvo que ganar al excéntrico Bob Pop en unas primarias, no consigue arrancar. Hasta el punto de que se ha especulado con que el ministro Ernest Urtasun le sustituya.

En cualquier caso, quien fuera número dos de Colau, hoy secretario de la mesa del Congreso de los Diputados, tiene un nuevo problema. Al menos eso pretende la CUP sacrificando a su actual líder de facto en el Parlament, que presentará su candidatura en un acto el próximo 17 de octubre.

Adiós al Parlament

Cuando Vega aceptó encabezar esta candidatura abierta, por otra parte, supo que su éxito estaba vinculado a dejar su escaño en el Parlament —el partido prohíbe la duplicidad de cargos— y a rendirse ante los intentos del ala más nacionalista del partido de controlar todo el grupo parlamentario.

Para este sector, la diputada era muy incómoda, pues mientras siempre ha sido muy elogiada en la Ciutadella, considerada una de las mejores oradoras de la legislatura, internamente la acusan de priorizar la agenda social a la independentista, convirtiéndose en una especie de Gabriel Rufián de la CUP, más valorada fuera del partido —especialmente, entre las entidades que ahora la impulsan en Barcelona— que dentro del mismo.

"Discrepancias" con Estrada

Y es que muchos no le perdonan que levantara el veto al PSC para negociar en materia de vivienda a principios de la presente legislatura, pese a que ampliar su capacidad de llegar a acuerdos fue precisamente una de las novedades que fijó la formación anticapitalista en el llamado Procés de Garbí.

Este talante pactista de Vega fue una de las causas de la dimisión de Laia Estrada, candidata de la CUP a la Generalitat en las pasadas elecciones tras ganarle las primarias, y jefa de filas en el Parlament hasta que las "discrepancias" con su compañera resultaron, a su juicio, insalvables.

Entorno adverso

El actual grupo, en que siguen conviviendo las facciones de Endavant —a la que perteneció Vega hasta su expulsión— y Poble Lliure, tampoco ha fomentado del todo el liderazgo de Vega. Para empezar, tras el adiós de Estrada, designaron a Pilar Castillejo como presidenta y no a ella.

Tampoco la coyuntura política actual, con una mayoría consolidada en torno al Govern de Salvador Illa, ha facilitado que los anticapitalistas tengan un papel protagonista. Siendo lo más destacado del mismo, a ojos de los demás, precisamente Vega, una política que consideran "muy prometedora".

Nueva oportunidad

Muchos, de hecho, entienden que este movimiento tiene el objetivo de truncar su proyección, pues la descarta —siempre que la CUP irrumpa de nuevo en el plenario de Barcelona— como candidata a las próximas elecciones catalanas. Su entorno, por contra, lo ve como una nueva oportunidad.

Ponen el foco en que la batalla por Barcelona será "feroz, aunque muy interesante". Y sitúan el auge meteórico de Aliança Catalana, que estará representada en los comicios locales por su ideólogo Jordi Aragonès, como un terreno en el que Vega puede lucirse. Al menos, más que Pisarello.