Salvador Illa

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Política

Illa vuelve al Museu Marítim para relanzarse en el ecuador de la legislatura

El presidente de la Generalitat hará balance sobre estos dos años de mandato en el mismo escenario que le impulsó hacia el Govern decidido a consolidar su proyecto en este segundo acto, que se las promete, si cabe, todavía más complejo

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El presidente de la Generalitat Salvador Illa celebra este lunes sus dos años al frente del Govern con una comparecencia en el Museu Martítim de Barcelona destinada a hacer balance de la primera mitad del mandato y a tomar impulso para un segundo acto que se las promete, si cabe, todavía más complejo.

El líder socialista llega al ecuador de la legislatura con presupuestos aprobados, que era el principal objetivo tras tres años de prórrogas. Aunque con susto inicial, el ejecutivo logró aprobar las cuentas el pasado mes de junio de la mano de ERC y Comuns, cerrando múltiples acuerdos con ambos y consolidando una mayoría progresista operativa en el Parlament.

Más allá de algunos "avances en soberanía" arrancados por los republicanos, para Illa resultaba clave disponer de recursos --más que nunca en la región hasta la fecha-- para resolver los problemas estructurales que siguen impidiendo la normalidad que el president vino a traer: desde la vivienda, carpeta clave para el Govern, hasta el funcionamiento de Rodalies.

Junto a la crisis educativa --los docentes siguen en huelga y el escándalo de las pruebas PISA ha motivado un reajuste en el departamento de Esther Niubó, una de las conselleres más cuestionadas--, han sido las principales preocupaciones del Govern en estos dos años, y están llamadas a seguirlo siendo en adelante, con mucho por hacer en todas ellas.

La educación, lo más urgente

La más urgente parece retomar la normalidad en las aulas. El ejecutivo llegó a un acuerdo con los sindicatos mayoritarios a mediados del curso pasado que enfadó a Ustec, CGT, CNT y compañía, que se jactan de tener el poder entre los profesores como organizaciones de nicho y que ni lo aceptaron ni lo aceptan, aunque el seguimiento sea del todo minoritario.

El impacto real de la huelga fue escaso, pero volvieron a hacer ruido en la primera semana de curso. Siguen reivindicando bajar las ratios, mejores condiciones laborales, climatizar los centros y el fortalecimiento de la escuela inclusiva, mientras la oposición ha achacado a Illa que "no hiciera nada al respecto en todo el verano" y que no liderara él mismo la negociación.

Retos por delante

En las carpetas de Rodalies o vivienda el camino realizado es mucho mayor. En el primer caso, el traspaso de titularidad ya se ha materializado y las partes esperan que las inversiones empiecen a notarse cuanto antes. Algo similar ocurre en el segundo, donde se aspira a cumplir el ambicioso plan de construcción de hasta 50.000 viviendas protegidas de cara a 2030.

En paralelo a ello, también se trabaja en dar respuesta a las reivindicaciones de los médicos, del sector primario y de otros tantos que, pese a la década de inacción que supuso el procés, creen haber tocado fondo. En esta línea, ni el Govern ni sus socios descartan negociar nuevos presupuestos en 2027 con el objetivo de seguir dando las respuestas necesarias.

Cambios en la estructura gubernamental

En clave interna, los miembros del ejecutivo empezaron el curso con un stage en Os de Balaguer --el president acostumbra a reunir a los suyos en monasterios tras cada parón--, con la cara nueva de Raúl Moreno, que sustituyó a final del curso pasado a Mònica Martínez Bravo. No ha habido más cambios, aunque sí reestructuraciones en departamentos importantes como los ya citados en Educación o, la misma semana pasada, en Interior, con la dimisión del director general de la policía Josep Lluís Trapero y el nombramiento de Ferran López.

En esta segunda parte de la legislatura, insiste a menudo Illa, no habrá más movimientos. Aunque se especula desde hace meses con la posible salida de la macroconsellera y portavoz Sílvia Paneque --el Parlament ha instado a Illa a cesarla en varias ocasiones--, que podría marcharse como candidata a la alcaldía de Girona de cara a las elecciones municipales de mayo.

Año electoral

Precisamente estos comicios, el primer proceso electoral desde que Illa es president, están llamados a marcar un antes y un después en clave catalana. Serán, todo apunta, los de la explosión de Aliança Catalana, formación que, en estos dos años de mandato, ha pasado de obtener dos escaños en el Parlament a situarse en los sondeos por encima de la veintena.

También se acercan unas elecciones generales que muy probablemente traerán consigo un cambio de gobierno --Illa dejaría de tener un socio en la Moncloa, algo que le ha facilitado mucho las cosas especialmente en relación a los pactos con ERC-- y la entrada de Vox, por primera vez, en el ejecutivo central. El president, que busca erigirse como antídoto contra la extrema derecha, también tendrá que calcular el repunte que pretende el independentismo si el Gobierno pasa a manos de partidos más hostiles para con el catalanismo.

Oposición

En esta línea, e impulsados por una Diada en que se mejoraron los datos de participación respecto al año pasado, también puede mover el tablero la llegada de Carles Puigdemont, líder de Junts y teórico jefe de la oposición en el Parlament, que podría producirse este mismo mes de octubre si el Supremo no encuentra más obstáculos para aplicar la amnistía.

Está por ver qué papel juega, dado el caso, y si decide presentarse a las próximas elecciones catalanas. Oriol Junqueras, líder de ERC que a priori también será amnistiado, sí lo hará. Y la legislatura no tardará en prepararse para una nueva llamada a las urnas en Cataluña que, inevitablemente, subirá el tono de una oposición que hasta ahora, pese a intentarlo, no ha sido capaz de constituirse como alternativa al actual Govern. Y también podría alejar a los republicanos de la vía pactista, complicando todavía más el reto de gobernar en minoría.

Por buen camino

Todo esto está por ver, y el president está decidido a que su paso por la plaza Sant Jaume se extienda durante un segundo mandato. Las encuestas empiezan a castigar a los socialistas, pero tampoco aúpan demasiado a ningún otro partido más allá del de Sílvia Orriols, cuya imposibilidad de llegar a acuerdos con otras formaciones le sitúa aún muy lejos del poder.

Por lo pronto, Illa vuelve al Museu Marítim --donde dio la famosa conferencia "Unir i servir", un mes antes de las elecciones de 2024, catapultándose hacia el Govern-- con el objetivo de relanzarse de cara a los próximos dos años. El reto resulta mayúsculo y el entorno, cambiante e incierto. Pero el convencimiento de que van por buen camino es total y absoluto.

Una semana de debate y reflexión

Según detalla el propio ejecutivo catalán, que quiere dotar al acto de la máxima solemnidad, la puesta en escena de este lunes a las 19 horas vendrá de la mano de una semana "de movilización y debate" que continuará el próximo sábado con actos junto a otros consellers, mientras el jueves y el viernes estará en Extremadura para celebrar allí actos de la Diada.

Respecto al contenido de la intervención de Illa, el Govern asegura que se tratará de "una reflexión de fondo sobre el rumbo que debe seguir Cataluña en los próximos años".