Las líderes de Ustec-Stes y CGT Ensenyament, Iolanda Segura y Laura Gené, en la manifestación del primer día de curso 2026-2027

Las líderes de Ustec-Stes y CGT Ensenyament, Iolanda Segura y Laura Gené, en la manifestación del primer día de curso 2026-2027 Simón Sánchez

Política

La educación catalana entra en punto muerto tras el fracaso de los docentes en la calle

Los profesores desoyen a los sindicatos y acuden a su cita con la vuelta al cole, pero el conflicto sigue enquistado, sin demandas definidas ni visos de negociación

Más información | El informe PISA situaría en cabeza de España a Cataluña, expulsada por adulterar la muestra de alumnos

Leer en Castellano
Publicada

La imagen ofrecida este martes en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, centro neurálgico del poder en Cataluña, resume a la perfección la situación que vive la escuela catalana. Unos 1.800 docentes ataviados de amarillo que han faltado a la vuelta al cole protestan contra un Govern que, reunido en el Palau de la Generalitat, no da con la tecla para desenquistar el conflicto laboral.

El 12% de la plantilla de docentes, según cifras del Departamento de Educación y FP, ha respondido a la llamada de los sindicatos para complicar el inicio de las clases del curso 2026-2027. Solo han respondido los más beligerantes, mientras que el resto ha priorizado no faltar en un momento clave en la educación de sus alumnos.

Sin aprietos para el Govern

Así, y pese a los previsibles cortes de tráfico en carreteras como la AP-7, donde los maestros han provocado un mayor impacto, el Ejecutivo socialista no se ha visto en apenas aprietos, no sin que ello signifique, sin embargo, que el conflicto languidezca.

Múltiples claustros que esta vez han desoído a Ustec-Stes y CGT han expresado, al mismo tiempo, su voluntad de participar en la protesta en próximas convocatorias que, a día de hoy, parecen inevitables.

La ausencia de reclamaciones definidas para desconvocar las protestas por parte del colectivo docente, así como de un canal de negociación con la conselleria de Esther Niubó, sume a la educación catalana en un estado de punto muerto.

Los sueldos han aumentado y las aulas tienen más manos desde este mismo martes, de acuerdo con las novedades del curso, pero no hay visos de que se desenquiste el pulso educativo a corto ni medio plazo.

No hay demandas definidas

Por partes. La Assemblea Educativa de Catalunya (AEC) ha escenificado una macroasamblea a pie de calle en Barcelona para abordar las reclamaciones que marcarán las conversaciones con la Generalitat. Con cartulinas de colores, los maestros han participado en una suerte de votación para ordenar las reivindicaciones de los docentes.

Fijar nuevas ratios, incrementar salarios en función del IPC, estabilizar al personal interino, inyectar profesionales a la escuela inclusiva y el reconocimiento de categorías profesionales son solo algunas mejoras del centenar de reivindicaciones contempladas en la propuesta inicial.

Una niña en la manifestación educativa del 8 de septiembre de 2026 en la Vía Laietana de Barcelona

Una niña en la manifestación educativa del 8 de septiembre de 2026 en la Vía Laietana de Barcelona Simón Sánchez

Entran las prisas

Estas demandas, sin embargo, no quedarán definidas al menos hasta el 19 de septiembre, cuando la comisión de objetivos dé forma a las enmiendas. La fecha no es casual: Educación ha convocado a la mesa sindical el próximo 21 de septiembre y la mesa sectorial el 8 de octubre, pero no las negociaciones para evitar nuevas huelgas.

Pese al triunfalismo de gran parte de los docentes que sí han salido a protestar —"felicitémonos por comenzar el curso sin normalidad", arengaban los organizadores al colectivo—, otros hacen autocrítica y se ponen deberes.

"Nos hace falta afinar el plan de lucha, interpelar a toda la gente que hoy no ha venido para ser una verdadera mayoría sostenida, definir claramente objetivos para la negociación y activar un ciclo creciente durante este trimestre", se puede leer en algunos chats de profesores.

Manifestación educativa del 8 de septiembre de 2026 en la Vía Laietana de Barcelona, por el inicio del curso escolar

Manifestación educativa del 8 de septiembre de 2026 en la Vía Laietana de Barcelona, por el inicio del curso escolar Simón Sánchez

La negociación se agotó

Las organizaciones sindicales que lideran Iolanda Segura y Laura Gené piden reabrir el acuerdo que firmaron los otros tres sindicatos con representación: CCOO, UGT y Professors de Secundària.

Pero el Govern mantiene esa puerta cerrada, después de que las tensas reuniones celebradas al final del curso pasado ya sirvieran para ampliar hasta los 2.600 millones de euros el pacto de marzo.

A cambio, los socialistas ofrecen ampliar el debate más allá de la conversación con los sindicatos —con los que pretenden abordar tan solo aspectos laborales— e invitan a participar a familias, representantes de alumnos y partidos políticos para construir un nuevo modelo escolar.

La 'consellera' de Educación de la Generalitat de Cataluña, Esther Niubó, durante una rueda de prensa sobre el nuevo curso político, a 31 de agosto de 2026

La 'consellera' de Educación de la Generalitat de Cataluña, Esther Niubó, durante una rueda de prensa sobre el nuevo curso político, a 31 de agosto de 2026 Lorena Sopêna / Europa Press

Ampliar el debate

Fuentes del Departamento de Educación señalan a este medio que está madurando la opción de implicar a nuevos actores con el objetivo de tejer un gran acuerdo que asegure los fondos necesarios para garantizar las mejores condiciones y la estabilidad que necesitan las aulas.

Pero antes de llamar a la puerta de los grupos parlamentarios —el presidente de ERC, Oriol Junqueras, se ofreció a ello—, quieren contar con el visto bueno de la comunidad educativa.

"Es una evidencia que la educación requiere un debate a fondo y global para que los recursos que pongamos en los próximos años sirvan para recuperar los niveles de excelencia", alegaba hoy Sílvia Paneque, consellera y portavoz del Ejecutivo, en la sala de prensa de la Generalitat, mientras al otro lado de la plaza la marea amarilla pedía dimisiones y se congratulaba de que "el curso no empiece con normalidad".