Fotomontaje de Jordi Turull i Carles Puigdemont, con una urna y Cataluña de fondo

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Política

Turull, en la cuerda floja por las malas expectativas de Junts en las municipales

Puigdemont tomará decisiones orgánicas tras su vuelta, prevista para octubre, y el primero en salir podría ser el secretario general, muy cuestionado por la organización de las primarias de la formación en Barcelona, entre otras cuestiones

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La crisis que arrastra Junts desde hace años podría cobrarse su primera víctima este mismo curso, concretamente la del secretario general del partido.

Según detallan fuentes de la dirección de Junts, la figura de Jordi Turull está muy cuestionada por la organización de las candidaturas para las próximas elecciones municipales, donde las encuestas apuntan a un notable retroceso de la formación e incluso un sorpasso de Aliança Catalana.

Como número dos del partido --un puesto desde hace casi un año compartido con Albert Batet, aunque con responsabilidades muy distintas--, Turull tenía la misión de blindar la Cataluña interior ante la embestida de la ultraderecha y articular una estrategia sólida en las principales ciudades grandes.

Pactos locales

Es una realidad que Turull ha logrado múltiples acuerdos con formaciones locales, algo que siempre le había costado a Junts, y que ha sumado los esfuerzos de Convergents, el partido del exconseller Germà Gordó, en unos cuantos municipios. También del PNC de Marta Pascal en Girona, con el fichaje de Carles Ribas como número dos de Gemma Geis, aunque esta operación la llevó a cabo el propio Carles Puigdemont desde Waterloo.

En Tarragona, el secretario general resolvió la crisis cerrando filas con el candidato en las pasadas elecciones Jordi Sendra, que no era la opción del líder del partido, y sigue dejando a los posconvergentes divididos en la ciudad, con una oposición interna que misteriosamente desapareció.

Aunque el verdadero conflicto, el que deja a Turull en una posición delicada, se originó en torno al alcaldable en Barcelona. Una plaza que Junts considera clave y donde, de todas las opciones que se abrieron tras la marcha de Xavier Trias, se ha acabado imponiendo la que menos quería Puigdemont.

Barcelona "le ha hecho mucho daño"

Tras ganar las elecciones en 2023 y no poder formar gobierno, el exalcalde dejó el acta de concejal para que el partido pudiera rearmarse de cara al siguiente ciclo electoral, como prometió, dejando casi tres años a la dirección para encontrar o promocionar una alternativa capaz de repetir el triunfo.

Turull sondeó a exdirigentes políticos de primer orden como Artur Mas o Quim Forn y empresarios como Tatxo Benet, pero solo recibió negativas, y acabó logrando que el concejal Josep Rius, que era el plan B de Puigdemont, acabara apartándose de la carrera entre tantas especulaciones. Con una formación que buscaba un plan A sin disimulo y un Jordi Martí, que heredó el liderazgo municipal de Trias, insistiendo en forzar unas primarias.

El asunto terminó con Turull animando a todo el mundo a contrastar su proyecto. Un proceso interno con hasta cuatro aspirantes y la cantada victoria de Martí, que era lo que Puigdemont quería evitar y lo que le había pedido a su secretario general, haciéndole esto "mucho daño" a nivel interno.

Partido enfrentado

Esto ha dado alas a las distintas facciones de Junts a la hora de verbalizar que el exconseller, todavía no amnistiado tras su paso por prisión, ya no es imprescindible; especialmente, desde perfiles próximos a Josep Rull, presidente del Parlament, y de los "jóvenes" que se incorporaron después de 2017.

Y es que Junts se ha convertido en un polvorín, y para más inri tiene a cada vez más satélites --antiguos miembros de Convergència i Unió, como Felip Puig, y muchos representantes patronales y empresarios catalanes importantes-- que maniobran desde fuera para cambiar el rumbo de la formación.

Lo que piden es que progresivamente caigan las caras que protagonizaron el procés y den paso a una nueva dirección que recupere los ideales convergentes. Primero, para construir un proyecto ganador, y segundo, para enterrar la secesión como motor del centroderecha catalanista.

Decisiones en los próximos meses

Por lo pronto, Puigdemont se ha comprometido a tomar decisiones en los próximos meses. Todo apunta a que volverá este otoño, y aunque su prioridad es tratar de reconectar con el votante, también está llamado a reordenar el partido a nivel interno, decidiendo si espera o no al previsible batacazo en las elecciones municipales --Junts espera retener Sant Cugat, Figueres y poco más; y deberá abrir el melón de si pacta o no con Aliança Catalana-- para sustituir a Turull, con quien le une una estrecha relación personal.

Las fuentes consultadas detallan que este cambio, de producirse, será "pactado" con el secretario general que, según añaden, también estaría "cansado".

Todo ello, con la incógnita de si el expresident decide volver y ejercer su liderazgo de cara a las próximas elecciones catalanas, que es lo que quiere la plana mayor del partido, o si sus primeros meses se destinan a allanar el terreno para un congreso sucesorio en 2027, algo que tampoco se descarta.