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La política municipal en Girona se ha convertido en una caldera a presión. A tan solo nueve meses de las elecciones, la capital gerundense se encuentra sumida en maniobras de despacho, micrófonos abiertos y cuitas orgánicas que ensucian la carrera por la alcaldía mucho antes de que arranque la campaña.

El episodio más convulso lo ha protagonizado ERC tras la filtración de unas grabaciones de su alcaldable, Marc Puigtió. Las revelaciones empujaron al presidente, Oriol Junqueras, a forzar su renuncia "por dignidad y responsabilidad" el pasado jueves. Este viernes, el político ha roto el carnet y ha abandonado la concejalía de Sant Julià de Ramis y la vicepresidencia del Consell Comarcal del Gironès.

ERC intenta 'borrar' a Puigtió

Mientras, los republicanos intentan borrar del mapa su vinculación con Puigtió. La federación gerundense ha eliminado un vídeo colgado en Instagram hace dos meses en el que la secretaria general, Elisenda Alamany, lo apoyaba en público paseando con él por el Mercat del Lleó y la Plaça Catalunya.

No obstante, los ríos de tinta sobre el caso quedarán en la hemeroteca, que les recordará cómo el político de Moviment Gironí se alió con ellos para "echarlos a todos" filtrando información tóxica en redes sociales y hacerse así con el control del grupo; también para aprovecharse de los derechos electorales y de sus recursos para costear su campaña.

Quinielas en ERC

Ahora, en el plano de la improvisación en el que se ha instalado ERC, Junqueras y Alamany buscan sustitutos. En las quinielas suenan Adam Manyé, profesor y poeta catalán nacido en el Camp de Tarragona, director de servicios territoriales de Educación con el Govern de Pere Aragonès y perdedor por una sola papeleta en las primarias.

También se especula con la diputada Laia Cañigueral, socióloga nacida en Cassà de la Selva y secretaria general de la federación republicana en Girona. Incluso con el exconseller Quim Nadal, quien ya ocupó el despacho de la alcaldía de 1979 a 2002 con el PSC; hay quien piensa en su eventual candidatura como un último servicio a la ciudad, aunque es la opción más rocambolesca.

Se les complica al independentismo

El tiempo corre en contra de los republicanos, mientras los otros dos partidos independentistas hace tiempo que tienen nombrados a sus candidatos. Son el alcalde de Guanyem, Lluc Salellas, y la hasta ahora vicealcaldesa de Junts, Gemma Geis.

Las tres formaciones suman hoy 17 concejales, tres por encima de la mayoría necesaria para la investidura. Pero si ERC no logra sobreponerse del esperpéntico caso Puigtió y tropieza en las urnas, al secesionismo podría complicársele la aritmética para arrebatarle la alcaldía al PSC, como ya sucedió en 2023, con la hoy consellera Sílvia Paneque como perjudicada por la operación.

Y más aún si mantienen su veto a pactar con Aliança Catalana, puesto en práctica en el resto de instituciones, como en el Parlament de Catalunya. La formación de Sílvia Orriols muy previsiblemente le quitará una importante bolsa de votos principalmente a Junts.

La hasta ahora vicealcaldesa de Girona, Gemma Geis (Junts) EFE

Una oportunidad para el PSC

En conversación con este medio, voces republicanas quitan hierro a la situación que atraviesan recordando que los socialistas tampoco han elegido a su candidato y, de hecho, sus planes son anunciarlo en febrero. El president de la Generalitat, Salvador Illa, tiene hasta entonces para decidir si cesa a su consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica --y también portavoz-- para que regrese a la política local.

Las encuestas encargadas por los partidos pronostican que este movimiento ampliaría la distancia respecto a Salellas y Geis para recuperar la única capital de provincia que aún se le resiste al PSC después del procés. Además, encuentran en la inestabilidad e improvisación de sus rivales una oportunidad para capitalizar la imagen que tratan de proyectar de seriedad y gestión.

Guerra soterrada en Junts

Precisamente en Junts, las aguas también bajan revueltas. Detrás de la foto oficial que presenta a la exconsellera Geis como cabeza de cartel y a Carles Ribas como número dos, se esconde una guerra soterrada por el control del grupo.

Fuentes conocedoras revelan que Carles Puigdemont habría prometido al exedil la salida de Geis si esta no logra un triunfo claro en las urnas. Una cláusula de la que ha dado cuenta este medio y que abre la puerta a que el dirigente procedente del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) asuma el grupo municipal, pese a que la exconsellera es de estrecha confianza para el expresident de la Generalitat.

Asimismo, la sintonía entre Geis y su número dos es nula y la falta de confianza personal resulta evidente en un matrimonio de conveniencia creado, en parte, para intentar frenar el impacto de la irrupción de la extrema derecha catalana sobre el espacio convergente en su feudo histórico.

Precoz precampaña

La precampaña la inauguró la propia Geis, al romper el consistorio a mediados de julio.

La exconsellera consumó la ruptura con el alcalde Salellas, que se quedó en minoría, en un movimiento que persigue reponerse del desgaste de haber compartido el gobierno de una ciudad marcada por los problemas con la recogida de residuos y la accidentada licitación del Cine Truffaut, en manos del tribunal catalán de contratos públicos.

En este sentido, fuentes conocedoras apuntan a que la "ansiedad" por la proximidad de los comicios y la precampaña permanente en la que ambos dirigentes han sumido a la ciudad han precipitado la ruptura, que no causó sorpresa habida cuenta del rumbo tomado por el consistorio desde hace meses.

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