Las apariencias engañan en el matrimonio de conveniencia sellado por Junts per Catalunya en Girona de cara a las elecciones municipales de 2027. Detrás de la foto oficial que sitúa a Carles Ribas como número dos de Gemma Geis se esconde una feroz guerra soterrada y un pacto urdido al más alto nivel.
Según revelan fuentes conocedoras de las cuitas internas en la formación neoconvergente, Carles Puigdemont ha prometido al exconcejal la salida de la exconsellera de Universidades si esta no logra imponerse con claridad en los comicios. Así, el expresident se ha comprometido a apartarla en caso de fiasco en las urnas.
Promesa
Esta cláusula secreta deja la puerta abierta para que el propio Ribas, procedente de las filas del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), ascienda de inmediato, de modo que asuma el control del grupo municipal en la capital gerundense si la actual portavoz fracasa en mayo del próximo año.
Ello, pese a que Geis es de la más estrecha confianza del presidente de Junts.
Matrimonio de conveniencia
El movimiento responde a una fría operación de cálculo electoral impulsada por la dirección neoconvergente. La dirección fía su suerte al colchón de papeletas que aporta el dirigente del PNC, un puñado de apoyos considerado imprescindible para amortiguar el previsible impacto que asestará Aliança Catalana.
En la dirección de Junts se asume con resignación que el partido de Sílvia Orriols provocará una severa fuga de votantes en el feudo gerundense. Para contrarrestar este sangrado, la cúpula ha ejecutado un pragmático fichaje con el que calculan que se aseguran mil votos, con los que confían salvar los muebles.
No hay 'feeling'
Prueba de que esta alianza es resultado del cálculo electoral es, además, la ausente sintonía entre los integrantes de la candidatura.
No hay confianza entre Gemma Geis y Carles Ribas, lo que deja al descubierto la fragilidad de una entente motivada por la supervivencia política de un partido en sus horas más bajas. Los neoconvergentes perdieron la alcaldía a manos de Lluc Salellas (Guanyem) y ahora ven que la irrupción de la extrema derecha catalana y los problemas de sus socios de ERC amenazan la mayoría independentista.
Quim Ayats (i), Lluc Salellas (C) y Gemma Geis (d) acuerdan impedir que el PSC gobierne en Girona
Ruptura municipal
Esta cuita interna coincide, a su vez, con un escenario municipal altamente convulso que lleva el sello de la exconsellera.
Tras tres años como vicealcaldesa, con el desgaste que ello supone al aparecer en crisis como la de la limpieza o la del Cine Truffaut, Geis ha consumado el divorcio político con el alcalde Lluc Salellas. Una calculada ruptura que ha dinamitado los puentes de gobernabilidad en el Ayuntamiento de Girona y que ha asestado un revés al espacio independentista.
Esta fractura, a su vez, despeja el camino para que el PSC tome carrerilla en una ciudad en la que ya se impuso en 2023 con la hoy consellera Sílvia Paneque. La también portavoz del Govern podría dejar la Generalitat para volver a la política municipal y ensanchar la distancia de los socialistas respecto a Salellas y la propia Geis.
