"No permitiré que se la acuse de ser una enchufada ni de tráfico de influencias ni de inmoralidad. Es falso", ha afirmado Sílvia Orriols este miércoles en el pleno municipal de Ripoll.
La incorporación de Guinadell Orriols, de apenas 19 años, como agente interina de la policía local ha desatado un vendaval político que pone en el punto de mira a la líder de Aliança Catalana.
Decreto a medida
El movimiento viene de lejos. El 11 de junio, la regidora firmó un decreto de urgencia alegando una "situación operativa crítica" e "infradotación estructural" del cuerpo de seguridad, según reveló El País.
Pero la sospecha no estaba en la prisa, sino en quién repartía las cartas. La propia Orriols —que ostenta el mando superior de la policía— se encargó de fijar el tribunal para el examen.
Conflicto de intereses
La alcaldesa designó directamente a un sargento y dos cabos como jurado, una maniobra que colisiona con el artículo 23 de la Ley de régimen jurídico del sector público.
Sílvia Orriols
Dicha norma obliga a cualquier autoridad pública a abstenerse en un expediente cuando exista un vínculo familiar tan directo, con tal de blindar la imparcialidad de las instituciones.
"No es una enchufada"
Acorralada en el pleno municipal, la líder ultra intentó ponerse de perfil. Negó tajantemente haber colocado a su primogénita "a dedo" e imputó la elección del jurado a los "servicios técnicos".
Según sus datos, de 24 aspirantes solo 15 se presentaron a los exámenes. De los cinco aprobados, su hija logró la nota más alta tras despuntar en la decisiva "entrevista personal".
"No permitiré que se la acuse de ser una enchufada ni de tráfico de influencias ni de inmoralidad. Es falso", espetó Orriols, atrincherándose en la indignación ante la oposición.
La meva filla serà Policia Local perquè té la formació i vocació necessàries, i ha tret la millor nota (amb diferència) en el procés selectiu.
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) July 28, 2026
De la mateixa manera que no la puc beneficiar servint-me del càrrec que ocupo, tampoc la puc perjudicar ni privar de fer realitat el seu… pic.twitter.com/Bloe5gBOhR
La regidora llegó a admitir la "tentación" de pedirle que renunciara por la presión mediática, pero justificó su decisión alegando que no podía "impedirle cumplir su sueño".
Fuego cruzado
El argumento no ha convencido a nadie. Desde Junts han exigido a la alcaldesa que delegue de inmediato las competencias de seguridad para evitar la desfachatez de ser la jefa directa de su hija.
El concejal Ferran Raigon advirtió que "las instituciones no solo deben ser imparciales, sino parecerlo", mientras reclamaba el expediente completo para destapar posibles irregularidades.
Cacería política
Las réplicas han saltado al escenario autonómico. El presidente del PPC, Alejandro Fernández, censuró la doble vara de medir de Orriols a la hora de dar lecciones sobre la "casta" política.
Però aleshores hauràs de ser més curosa quan parlis genèricament de la "casta" com si fossis podemita.
— Alejandro Fernández (@alejandroTGN) July 29, 2026
Com canvien les coses quan ens afecten a nosaltres i les nostres famílies, oi? https://t.co/NAuRyv3Q2i
"¡Cómo cambian las cosas cuando nos afectan a nosotros y a nuestras familias!", ironizó el líder popular en redes sociales, rematando el desgaste del discurso populista de la alcaldesa.
