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Gonzalo de Oro cerrará la lista de los candidatos a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del año que viene.

Vox era el único partido con representación en el consistorio que todavía no había tomado una decisión respecto a su cabeza de lista en los comicios previstos para mayo de 2027.

Y aunque el partido de Ignacio Garriga no lo hará oficial hasta después de Navidad --junto al resto de alcaldables de toda España, como es habitual en la formación ultraderechista-- el actual concejal ya sabe que cuenta con la confianza de la formación para repetir.

No estaba claro, pues al edil "le costó arrancar" tras irrumpir por primera vez en la plaza Sant Jaume en la presente legislatura.

Sigue siendo, para muchos, un desconocido; y no es porque el actual grupo municipal, que forman este asesor financiero de 56 años y Liberto Senderos, fundador de la filial española de la secta católica El Yunque, no haya pedido más promoción a la dirección regional durante estos tres años.

Choque con la dirección catalana

Ha sido uno de los aspectos en los que, tiempo atrás, chocaron de Oro y los Garriga, el secretario general del partido a nivel nacional y su primo Joan, presidente de Vox Barcelona y uno de los nombres que estuvieron encima de la mesa como posibles alcaldables si el actual concejal no repetía.

Pusieron como ejemplo al concejal del PP Dani Sirera, que dispone de la mayoría de los recursos de su grupo para diferenciarse, como así ha logrado, en contra de la política que mantienen los de Santiago Abascal, donde sus cabeza de lista son más bien soldados llamados a no salirse del guion.

La dirección de Vox, por su parte, valoró la opción de apostar por un candidato menos discreto, defendiendo que no era culpa suya que su liderazgo no se hubiera consolidado, en vistas a un posible --y muy temido, aunque improbable-- retroceso electoral en la ciudad.

Audios polémicos

Mientras, entre militantes del partido a nivel local corrían mensajes de voz de WhatsApp en los que se aseguraba que la dirección del partido quería "quitarse a Gonzalo de encima", audios que destapó Metrópoli el pasado mes de mayo.

Concretamente, se hacía referencia a uno de ellos, presuntamente del consejero de Vox en Sants-Montjuïc Miguel Martínez, donde aseguraba que el candidato en 2027 iba a ser él; pero el partido lo desmintió rotundamente y alegó que esa grabación estaba hecha con Inteligencia Artificial, aunque nunca se aclaró (dos herramientas de verificación distintas dieron un 2% y un 14% de posibilidades, respectivamente, de que esto fuera así).

En cualquier caso, la relación entre de Oro, Ignacio y Joan se ha reconducido en los últimos meses, imponiéndose entre los Garriga la tesis de que el concejal es una figura "perfectamente válida y leal", resaltando esto segundo, y que están "muy satisfechos" con su trabajo, aunque sigue generando dudas en algunos cuadros del partido.

Pendientes de varios escenarios

La decisión, asimismo, también responde a los posibles equilibrios que tiene en mente la formación de cara a otros procesos electorales para los que cada vez falta menos, especialmente unas generales tras las que Vox aspira a entrar en el Consejo de Ministros, como todo apunta a que sucederá.

Si esto ocurre, las opciones de que Ignacio Garriga entre en el Gobierno son altas, pues ya se apalabró cuando, en 2023, las encuestas también daban mayoría absoluta a las derechas. De hecho, se especuló entonces con que él sería el vicepresidente de Alberto Núñez Feijóo y no Abascal.

Esto implicaría que Joan multiplicara su poder en Cataluña, así como la apuesta por otros liderazgos en el Parlament, principalmente el del diputado Sergio Macián y el de Júlia Calvet, nombrada este año portavoz nacional del partido en sustitución del exsecretario general Javier Ortega-Smith.

Crecimiento sostenido

No obstante, Vox está centrado, por ahora, en consolidar su crecimiento en Cataluña, al que acompañan buenas encuestas incluso pese al auge meteórico de Aliança Catalana, que les roba uno de cada cuatro votantes pero no les impide nutrirse de exvotantes de partidos como el PSC.

La estrategia de los ultraderechistas pasa, de hecho, por seguir recabando apoyos en el llamado cinturón rojo, históricamente socialista, donde aspiran a seguir consolidándose tanto en las municipales como en las próximas elecciones catalanas --donde volverían a quedar por delante del PP y podrían pasar de 11 a 15 escaños--, así como en unas generales para las que todavía no hay fecha pero que, como tarde, serán antes de julio de 2027.

Paralelamente, los últimos sondeos aseguran que Vox mejorará sus resultados en Barcelona, aunque la izquierda seguiría teniendo mayoría.

Batalla en la derecha

El actual alcalde Jaume Collboni, en esta línea, ganaría sobradamente las elecciones seguido de ERC, con la actual líder municipal Elisenda Alamany como candidata, y los Comuns, que seguirían su tendencia a la baja con Gerardo Pisarello como primer cabeza de lista de la era post-Colau.

Junts, ganador de las elecciones de 2023 de la mano de Xavier Trias, podría perder casi dos tercios de su representación actual con Jordi Martí Galbis como alcaldable, mientras Jordi Aragonès, la opción de Aliança Catalana para dar la sorpresa en el ayuntamiento, le superaría con hasta cinco concejales, e incluso más.

La feroz batalla en la derecha, además de un Sirera que se mantendría con la misma cuota y un de Oro que pasaría de dos a tres o cuatro regidores (algunos sondeos contemplan que incluso más) también contará con opciones excéntricas como la que representarán de forma conjunta Santiago Espot, ex de Solidaritat, y Víctor Riverola, el autodenominado batman de Barcelona, que por ahora no tiene nombre y tampoco demasiadas posibilidades de conseguir representación.