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Un estridente sonido similar al del Es-Alert emitido desde su móvil interrumpe a Albert Dalmau en su entrevista con Crónica Global, publicada este domingo. El conseller se disculpa y escucha un mensaje. "Acabamos de desconfinar a los vecinos del incendio de Aiguamúrcia", se justifica con alivio.

Se trata del sistema de alertas que el titular de la Presidencia de la Generalitat comparte con su homóloga de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, y con el president Salvador Illa, y que permite al Govern seguir en tiempo real el estado de los incendios y la toma de decisiones.

Las llamas se han cebado con Cataluña en las primeras semanas de un verano que ya se encamina hacia la tercera ola de calor. Uno de los fuegos más importantes declarados recientemente, el de Les Gavarres, en la Bisbal d'Empordà, da la razón al Ejecutivo del PSC en su estrategia para la reducción de masa forestal, es decir, de combustible.

Allí, el incendio arrasó 2.300 hectáreas, pero "no avanzó más porque se había gestionado el bosque". En conversación con este medio, Dalmau (Barcelona, 1990) explica en qué consisten los esfuerzos de la administración catalana para proteger urbanizaciones y mejorar la resiliencia del territorio, al tiempo que repasa otros importantes proyectos de su cartera.

Como el Catalunya Media City, que reconvertirá uno de los últimos recintos industriales de la costa catalana --las Tres Chimeneas de Sant Adrià-- para relanzar la industria audiovisual catalana; o la ambiciosa reforma de la administración catalana, por la mejora de los servicios públicos en Cataluña.

Esta semana ha visitado las zonas afectadas por los incendios. ¿Cómo están los ánimos entre los alcaldes y los vecinos?

Son días intensos, de sufrimiento por la ola de calor, porque el cambio climático es una realidad y está afectando al país, aunque éste llega mejor preparado a esta campaña de incendios.

La gente agradece de nosotros el espíritu de colaboración, de estar encima cuando hay problemas. Tener un gobierno que toma decisiones importantes que hace tiempo que no se tomaban. Una de ellas, emprender un camino que no tiene marcha atrás en la gestión forestal para prevenir los incendios.

Se deben prevenir en invierno, hacer franjas forestales, proteger urbanizaciones... y justo comenzamos hace un año este camino, después de demasiados años sin cuidar el bosque en Cataluña.

"Los bosques no pueden ser un espacio en el que no pasa absolutamente nada; debe de haber actividad humana"

¿Cuándo los bosques catalanes estarán lo suficientemente preparados ante los incendios?

Deshacer la situación con la que nos hemos encontrado será un camino que nos llevará como mínimo cinco años. Hemos definido 14 ejes prioritarios, de los que cinco ya están en marcha, perimetrando franjas, incrementando de 1,5 a 15 millones de euros los recursos para ayudar a los ayuntamientos a proteger sus urbanizaciones. También estamos reforzando el cuerpo de Bombers de la Generalitat para llegar a los 4.000 efectivos en 2030.

Estamos trabajando para desplegar una política forestal que haga al país más resiliente al cambio climático. Sorprende que todavía hay personas que niegan el cambio climático en Cataluña, pero lo vemos con las olas de calor de estos días. En el caso de las Gavarres, el incendio no avanzó más porque ya se había hecho la gestión forestal.

Albert Dalmau, 'conseller' de Presidencia de la Generalitat de Cataluña, en su despacho del Parlament Simón Sánchez

¿Cinco años?

Ya se están viendo resultados en algunas partes del país. Como mínimo, invertiremos una cantidad muy importante durante cinco años consecutivos, con constancia, que para mí es fundamental. Hemos comenzado un camino y lo que hemos de hacer es no dar marcha atrás.

Ha habido posiciones obstruccionistas que han pensado que no tocar nada era la forma de preservar la biodiversidad, pero es todo lo contrario. Hacer franjas en el bosque, que haya mosaico agroforestal, que haya vida rural y actividad económica... Los bosques no pueden ser un espacio en el que no pasa absolutamente nada, sino que debe de haber actividad humana, que es lo que hace que haya caminos, que pasen los servicios de emergencia para prevenir incendios, etc.

¿Qué hará la Generalitat con la empresa contratada cuyo trabajador ha provocado el incendio de Les Gavarres?

Esta es una cuestión que está bajo investigación judicial, y hemos de permitir que la justicia haga su camino. Lo que es importante es que el Govern hizo sus deberes: notificó a las empresas que en estas olas de calor no se pueden hacer este tipo de trabajos y ha requerido más información. Ahora, la justicia determinará por qué hubo alguien que estaba trabajando con una radial en una situación de Alfa 3 cuando el país estaba en unas condiciones climatológicas que lo impedían.

Pedimos colaboración a la ciudadanía durante la ola de calor. Colaboración de todos y sentido común. También a las empresas que trabajan ahí, que no solo es su obligación contractual, sino que además habían sido avisadas por el departamento.

"Las empresas están obligadas contractualmente a colaborar y actuar con sentido común, y habían sido avisadas"

Albert Dalmau, sobre el trabajador de una empresa contratada por la Generalitat que provocó el incendio de Les Gavarres

El hub audiovisual que proyecta FCC en la cementera de Vallcarca, en el Garraf, ¿es compatible con el Catalunya Media City en Sant Adrià?

Totalmente. El audiovisual es uno de los sectores de mayor valor añadido, de mayor proyección de futuro, y no queremos ser una fábrica de talento que sale de nuestras universidades y que después se vaya a Madrid. Queremos que las personas que salen del sector audiovisual de Cataluña puedan formarse, desarrollarse profesionalmente en la industria catalana. Y para eso estamos comenzando el Catalunya Media City, desbloqueando un proyecto que hacía años del que se hablaba, y del que solo se hacían PowerPoints.

Construiremos el plató audiovisual más importante de España con 2.200 metros cuadrados en el parque audiovisual de Terrassa. La industria quiere crecer y le debemos poner las cosas fáciles, y por eso reconvertiremos e integraremos el Magical, en Lleida, al Catalunya Media City. Pero también debemos atender a diferentes iniciativas privadas, como la de Vallcarca, pendiente ahora de algunos informes del Ayuntamiento de Sitges. La miramos con interés porque todos los proyectos que contribuyen al desarrollo de la industria audiovisual de Cataluña son buenos para el país.

—Todavía no sabemos si se hará este proyecto privado en el Parque Natural del Garraf.

Ahora están en trámites administrativos entre el ayuntamiento y sus promotores. Estos proyectos siempre pasan por momentos de crisis que, mayoritariamente, se acaban resolviendo. Y espero que, fruto de este diálogo, lo que salga sea mejor.

—También sobre el Catalunya Media City, dijeron que estaban en negociaciones con plataformas y productoras. ¿Qué firmas mantienen su interés en el proyecto?

Hablamos con muchas plataformas, algunas de ellas a nivel internacional. Hemos hablado con Disney, que ahora hará una producción importantísima en Girona. Estamos hablando con Netflix y con la gente que trabaja con Netflix en Madrid. También trabajamos con otros promotores privados con los que mantenemos cláusulas de confidencialidad todavía, que tienen ganas de aterrizar en Cataluña y que esperaban un gobierno que pusiese las cosas fáciles.

Después de muchos años de bloqueo político y económico —paralizando la ampliación del Aeropuerto del Prat—, era muy importante que Cataluña tuviera un gobierno business friendly. Es decir, un gobierno que cree en la actividad económica de alto valor añadido como algo esencial para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Y en nosotros, han encontrado un gobierno amigo y facilitador de la actividad económica.

"Era muy importante que Cataluña tuviera un gobierno business friendly"

—En cuanto a la reforma de la administración, la ley de dirección pública profesional es un pilar, todavía pendiente de aprobación.

La reforma de la administración es uno de los elementos más urgentes para la confianza de la ciudadanía con sus instituciones. Las instituciones públicas no pueden fallar a los ciudadanos cuando más lo necesitan, y eso implica diferentes reformas.

Hemos aprobado el derecho al error, hemos eliminado la cita previa obligatoria, hemos llevado las oficinas de atención ciudadana puerta a puerta con unas furgonetas para que la gente no se tenga que desplazar a Barcelona para poder hacer los trámites, estamos ampliando el teléfono de atención 012 los fines de semana... Y hay algunas reformas muy estructurales, como la ley de dirección pública, que envía un mensaje importante: queremos contar con los mejores profesionales en los puestos de dirección pública del país.

Y esto es positivo para la propia democracia y para la propia política. Parte de un consenso muy amplio de más de 300 entidades, tenemos el acuerdo con los sindicatos, con la Cámara de Comercio y con la CECOT. Nuestro objetivo es, antes de las vacaciones, o si no en septiembre, aprobarla en el Govern y abrirla a debate de los grupos parlamentarios con los que estamos negociando.

¿Cómo están las negociaciones con Esquerra y Comuns?

Yo les pido valentía a los grupos parlamentarios. El sistema que hemos construido necesita algunas reformas. No es normal que, cuando cambia un gobierno, tengan que cambiar obligatoriamente 400 cargos; ha de ser posible venir del mundo público, de la política, del profesional o del tercer sector a servir al país, y hemos de tener mayor estabilidad en la dirección pública profesional.

"No es normal que, cuando cambia un gobierno, cambien 400 cargos. Debemos tener mayor estabilidad en la dirección pública profesional"

—¿Negocian también con Junts para esta ley?

También. Coincidimos en que este es un camino a recorrer porque también lo llevaban en el programa electoral, y nos hemos de poner de acuerdo sobre la letra pequeña. Ahora me toca ser discreto en estas negociaciones, pero siempre lo hemos dicho: nosotros no tenemos apriorismos y negociamos con todas las fuerzas democráticas para hacer avanzar al país.

—Usted es un gran defensor del trabajo presencial e hizo revertir el teletrabajo en puestos directivos. ¿Están ofreciendo una compensación económica a los funcionarios de la Generalitat que renuncien al teletrabajo?

Creemos en una organización del trabajo flexible y en la conciliación, pero es normal que le pidamos su presencia al personal directivo de la Generalitat, que cobran como personal directivo y dirigen equipos de 500 o de 5.000 personas, que trabajen presencialmente. Los necesitamos aquí, porque el liderazgo requiere saber cómo está tu equipo, cuáles son sus problemas, entender sus retos, atender a los ciudadanos y a las empresas, y recorrer el conjunto del país.

Se han de hacer muchos kilómetros cada día si uno quiere entender qué pasa en las Terres de l'Ebre o en el Pirineo, y esto requiere estar presente. No se puede liderar un país desde casa.

Esto es diferente de la situación que afecta al resto de trabajadores. En ese sentido, mantenemos un diálogo con las organizaciones sindicales sobre un elemento que el Govern de entrada ve con buenos ojos, que son la reducción a las 35 horas semanales, y estamos discutiendo sobre cómo se aplican y cómo se llega a este acuerdo en la administración.

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