El presidente Salvador Illa celebra los presupuestos de 2026 con la 'consellera' Alícia Romero y otros miembros del Govern

El presidente Salvador Illa celebra los presupuestos de 2026 con la 'consellera' Alícia Romero y otros miembros del Govern Gala Espín / Crónica Global

Política

Illa blinda la legislatura ante los efectos del año electoral 2027

Con los primeros presupuestos aprobados en tres años en Cataluña, el presidente ya puede tomar decisiones de calado, como el futuro de la consejera portavoz Paneque en Girona, uno de los elefantes en la habitación

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Con los presupuestos en el bolsillo, Salvador Illa gana en libertad. Libertad para terminar la legislatura al frente de la Generalitat de Cataluña y para poder tomar decisiones de calado que, hace solo unos meses y semanas, habrían sacudido la estabilidad de la que presume.

Después de que la política catalana flirteara con un anticipo electoral el pasado febrero por un plantón de ERC con el que nadie contaba, republicanos y comunes le han despejado la segunda mitad del mandato al PSC, que ya dibuja un segundo e incluso un tercero.

Tanto es así que en la plaza Sant Jaume plantean los años venideros como los de la plena ejecución de las políticas diseñadas hasta la fecha. "Nos hemos encontrado una situación peor de lo que imaginábamos", han evidenciado en múltiples ocasiones para pedir tiempo.

Año electoral

"Ya no hay excusas", le advirtió a Illa su aliada parlamentaria Ester Capella (ERC) este jueves, antes de aprobar los presupuestos. Tampoco las habrá para que el president tome las decisiones que hasta ahora no podía tomar, y que hubiesen contravenido la estabilidad que juró al entrar por la puerta del máximo despacho del Palau.

Algunas de ellas tienen que ver con las elecciones que se celebran en 2027 y que siempre generan distorsiones. Además de dificultar sobremanera la aprobación de otros presupuestos —algo cada vez más difícil de ver en los parlamentos españoles—, los comicios arrojan el próximo gran dilema que afronta el jefe del Govern.

El dilema de Paneque

¿Debe la consellera Sílvia Paneque hacer las maletas de su departamento y volver a la política municipal? La líder de los socialistas en las comarcas gerundenses es la principal baza del PSC para tomar la única capital de provincia que se le escapó en 2023, pese a la victoria de la hoy consellera.

Este movimiento, no obstante, supondría renunciar a la titular de la macrocartera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, a la mujer fuerte en dos de las grandes misiones de la legislatura: la construcción de viviendas y la dignificación del servicio de Rodalies. Grúas y ladrillos, trenes y raíles, dos carpetas en las que el PSC se juega la credibilidad en las próximas elecciones.

La 'consellera' y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, en rueda de prensa el 7 de abril de 2026

La 'consellera' y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, en rueda de prensa el 7 de abril de 2026

La decisión está prácticamente tomada

Sobre Paneque también recae la portavocía del Ejecutivo catalán, dando explicaciones ante la prensa cada martes, multiplicando así el desgaste que le ha supuesto haber dado la cara por la peor crisis ferroviaria que se recuerda en Cataluña tras el accidente de Gelida y el temporal Harry.

Todo ello, junto a la vocación por Girona de la consellera y la espina que tiene clavada porque Lluc Salellas (Guanyem) le arrebatara la alcaldía, dota de sentido al movimiento. Illa deshoja la margarita, aunque la decisión está prácticamente tomada, explican voces conocedoras en conversación con este medio.

El calendario del PSC sitúa el anuncio en febrero, así que, en caso de materializarse, Paneque hoy tiene por delante siete meses para continuar con sus transformaciones y allanar el terreno a su sucesor. Los mismos siete meses en los que Illa debe decidir, también, quién será el nuevo portavoz.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con la 'consellera' de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con la 'consellera' de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque

Romero, reforzada

Si bien las dimensiones del departamento —diseñado en su momento para ser repartido con ERC o Comuns si pedían entrar en el Govern— implican la entrada de un nuevo conseller, la función de la portavocía conlleva tener callo. Y si alguien ha salido relanzado en los últimos meses es Alícia Romero.

La titular de Economía y Finanzas ha pilotado las negociaciones para aprobar los primeros presupuestos catalanes en tres años. Logró revertir la profunda desconfianza que sacudió las relaciones entre PSC y ERC en marzo, cuando los republicanos forzaron a los socialistas a convertirse en los primeros en retirar un proyecto ya presentado en el Parlament.

Después, dio espacio a los socios para encajar sus demandas, pese a lo apretado de las partidas, y así se lo han reconocido tanto Capella como Jéssica Albiach, presidenta de los Comuns. Y los acuerdos no tardaron en llegar para, esta vez sí, hacer valer la mayoría de que invistió a Illa y alumbrar las esperadas cuentas.

La 'consellera' Alícia Romero y el 'president' de al Generalitat, Salvador Illa, en el Parlament

La 'consellera' Alícia Romero y el 'president' de al Generalitat, Salvador Illa, en el Parlament Gala Espín

El 'caso Pané'

Más inminente es lo que pueda suceder en verano. En agosto, los socialistas cumplen dos años en el Govern, también la consellera de perfil independiente Olga Pané.

La titular de Salud lleva dos meses y medio de baja por un accidente doméstico que le provocó una fractura del peroné y del calcáneo. Una lesión, especialmente la del talón, compleja, dolorosa y lenta en su recuperación, por lo que no volverá hasta otoño.

La 'consellera' de Salud de la Generalitat, Olga Pané, revisando documentación en el Parlament de Cataluña

La 'consellera' de Salud de la Generalitat, Olga Pané, revisando documentación en el Parlament de Cataluña Europa Press

El conseller de Presidencia, Albert Dalmau, ha asumido la cartera de forma interina sin una fecha final clara, oficialmente hasta el regreso de Pané. Pero la facultativa accedió al cargo con la condición de no agotar la legislatura, situando su marcha en torno a, precisamente, los dos años.

Es por ello que, tras proteger la legislatura con 49.126 millones de euros —parte de ellos comprometidos en inversiones plurianuales—, el president podría aprovechar para acometer una renovación parcial e inyectar savia nueva en su equipo, y paliar así el desgaste de gobernar hasta las autonómicas de 2028.

El 'oasis' catalán

Antes de las catalanas, tendrán lugar las elecciones al Congreso de los Diputados, donde la situación es bien distinta a la de Barcelona. En Madrid, Pedro Sánchez (PSOE) se ha lanzado a una piscina sin agua planteando la presentación de unos nuevos presupuestos generales a una oposición que no le ha aprobado ningunos, y que le exige directamente la dimisión y las urnas.

La corrupción que rodea al Gobierno da carnaza al Partido Popular (PP) y a Junts per Catalunya, con un flirteo permanente entre los de Alberto Núñez Feijóo y los de Carles Puigdemont que, sin embargo, no pasa de ahí. Los puentes están rotos y los independentistas no quieren mancharse las manos con una moción de censura que anticipe los comicios de julio si ello puede implicar ponerle la alfombra roja a Vox hacia la Moncloa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, en una reunión para impulsar la gigafactoría de IA en Móra la Nova, en Madrid

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, en una reunión para impulsar la gigafactoría de IA en Móra la Nova, en Madrid Govern

Un seguro de vida ante el bloqueo

Las comparaciones son odiosas, e Illa se ha labrado una suerte de oasis en el que nada desmorona la relación con sus socios. Ni las joyas de Zapatero, ni la infiltración de agentes de Mossos d'Esquadra en asambleas de docentes en huelga, ni el caos de Rodalies, ni los incentivos para reducir las bajas médicas, ni los retrasos en la recaudación del IRPF han podido con esa estabilidad.

Sorteadas todas estas polémicas, las venideras pierden enjundia, habida cuenta del seguro de vida que suponen los presupuestos. Con ellos, pese al bloqueo que puede traer consigo la reanudación del curso político, y que se recrudecerá en año electoral, el Ejecutivo catalán podrá avanzar en la resolución de los retos de la legislatura sin caer víctima en el tacticismo propio y ajeno.

"Cataluña se ha sacado los complejos de encima y no pedirá permiso para liderar España y Europa [...] Esto no ha hecho más que comenzar", ha celebrado el también primer secretario del PSC en una carta enviada a la militancia que insufla esperanza al socialismo catalán.