Este lunes, en el Palau de Congressos de Catalunya, el periodista de The New York Times, Christopher Caldwell, y la exembajadora estadounidense en España y Andorra, Julissa Reynoso, han radiografiado las dinámicas de poder en Washington y su impacto directo en Europa.
Durante la jornada del Cercle d’Economia, la geopolítica global y la seguridad de las inversiones han centrado una sesión marcada por el crudo realismo de la era Trump.
Anatomía del voto
Caldwell ha desmitificado la supuesta ceguera del electorado republicano al asegurar que, en realidad, los estadounidenses “ven en Trump la misma persona errática que en Europa”, reconociendo que a sus propios votantes les cuesta descifrarlo.
Christopher Caldwell y Julissa Reynoso analizan la situación entre España y EEUU en el Cercle d'Economia con Camino Quiroga como moderadora
Según el colaborador de The New York Times, el trumpismo responde a un vuelco estructural profundo donde el poder se ha desplazado de las viejas fábricas hacia la hegemonía de la tecnología y las universidades.
Inflación y fronteras
Por su parte, Reynoso ha puesto números al descontento social, atribuyendo el auge de la derecha al impacto de una inflación que “está peor que cuando llegó”, espoleada en parte por la guerra de Irán.
Julissa Reynoso, en el Cercle d'Economia
A esto se suma el complejo escenario migratorio en las fronteras, un flanco abierto donde la diplomática reconoce abiertamente que los propios ciudadanos norteamericanos “consideran que se le ha ido la mano”.
Garantías jurídicas
Pese a la agresiva retórica proteccionista de la Casa Blanca, la exembajadora ha lanzado un mensaje de total tranquilidad jurídica e industrial para blindar los intereses de las empresas europeas.
"Estas economías son tan integradas que es casi imposible para cualquier presidente golpearla y hacerla desaparecer", ha afirmado tajantemente Reynoso, recordando que en el sistema de su país "todavía hay cheques y balances propios".
Estrategia política
El debate ha aterrizado de inmediato en el barro del pulso político entre la Moncloa y Washington, rebajando de golpe el alarmismo generalizado por los últimos desencuentros bilaterales.
El presidente de EEUU, Donald Trump, en una reciente comparecencia ante los medios en la Casa Blanca / EP
Caldwell ha sostenido que "un buen porcentaje de las diferencias del presidente Pedro Sánchez con Donald Trump se han tomado en el sentido de que ayudan domésticamente" a ambos mandatarios.
Precedentes históricos
El analista ha recordado que el verdadero momento de máxima tensión ocurrió en 2004, con la retirada de las tropas de Irak decretada de forma fulminante por José Luis Rodríguez Zapatero.
Aquel giro soberano sí puso la alianza bajo una presión real, desde la perpectiva del periodista; el escenario actual, en cambio, responde más a una calculada pirotecnia para el consumo interno de sus respectivos electorados.
Coherencia internacional
Reynoso ha legitimado la firmeza internacional del Gobierno español frente a las presiones de Washington, argumentando que "la crítica del presidente Sánchez hacia la política de Estados Unidos ha sido consistente".
Además, la diplomática demócrata ha subrayado que la postura de Madrid no la aísla, sino que conecta con la centralidad de la opinión pública estadounidense: "Con el pueblo americano estamos hablando".
El factor China
El gran eje de la autonomía estratégica europea se ha centrado en la gestión de las relaciones comerciales y tecnológicas con Pekín frente a los severos vetos exigidos desde el Despacho Óvalo.
La mesa sobre EEUU y la Unión Europea en el Cercle d'Economia
Caldwell ha elogiado explícitamente que España mantuviera su soberanía comercial y no cediera a las exigencias de Washington para romper lazos con Asia, destacando que "España no ha seguido en esa dirección".
Alianza futura
El analista conservador ha concluido lanzando una advertencia clara para los próximos años: la verdadera pugna geopolítica de fondo no estará en la retórica de los discursos, sino en "la relación con China".
La sesión del Cercle ha concluido constatando la resiliencia de las instituciones norteamericanas y la solidez de los lazos transatlánticos de cara a los desafíos de la próxima década.
