Germà Gordó, desde el balcón de la sede de Convergents de Barcelona

Germà Gordó, desde el balcón de la sede de Convergents de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Política

Germà Gordó, líder de Convergents: "Artur Mas debe tener un papel importante en la recomposición de Junts"

El 'exconseller' de Justicia acaba de alcanzar un acuerdo con el partido de Carles Puigdemont para presentarse conjuntamente en hasta 58 municipios en las próximas elecciones municipales, con el objetivo de que sus propuestas, que "vuelven a estar de moda", sigan ganando terreno

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Germà Gordó (La Pobla de Segur, 1963) fue uno de los pesos pesados de la última etapa de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).

El expresident Artur Mas le confió la consejería de Justicia durante su segundo mandato en la Generalitat (2012-2016), y formó parte de las listas de Junts pel Sí en las elecciones catalanas de 2015, hasta que fue imputado por el caso 3% y abandonó tanto el PDECat (partido heredero de CDC) como el grupo parlamentario, quedando como diputado no adscrito. Y apoyando, en estas condiciones, las ilegales leyes del Referéndum y de Transitoriedad jurídica, entre otras.

Poco después, fundó el partido Convergents reivindicando los valores del extinto partido. Y también su moderación, que entonces parecía imposible en este espacio tras la declaración unilateral de independencia (DUI), pero que ahora reivindican algunos de los que apoyaron "mantener la posición" en aquel convulso otoño de 2017.

Germà Gordó

Germà Gordó SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Nueve años después, y con la modesta representación de 24 concejales y las alcaldías de Prat de Comte y Sant Jaume dels Domenys (Tarragona), Convergents acaba de aliarse con Junts para compartir listas, al menos, en las próximas elecciones municipales, donde buscan seguir creciendo.

Su líder, no obstante, va más allá de las siglas, y busca influir en la reconfiguración de la derecha nacionalista, que espera el regreso de Carles Puigdemont para tomar decisiones respecto a un futuro que, a tenor de las encuestas y del auge de Aliança Catalana, no parece muy prometedor.

Sobre este y otros asuntos, como el legado de un Jordi Pujol a quien considera "el mejor presidente de la historia de Cataluña desde 1714", Gordó reflexiona junto a Crónica Global en el pequeño despacho de Convergents en la calle Calàbria de Barcelona, justo frente a la sede de ERC.

-Convergents acaba de firmar un acuerdo con Junts para concurrir conjuntamente a 58 ayuntamientos en las próximas elecciones municipales. ¿Su partido está en el mejor momento desde que se fundó en 2017?

-Estamos en el momento que tenemos más musculatura, eso es evidente. Ha sido progresivo, ocho años de crecimiento sólido y continuo.

-¿Vuelve a estar de moda ser convergente?

-Yo creo que sí, y muchos partidos están intentando llevárselo a su terreno. Nosotros lo hemos sido siempre. Acabamos de celebrar el tercer congreso desde que iniciamos este proyecto, justamente la misma fecha en que se fundó CDC, un partido que nunca debió haber cerrado. Nuestros estatutos han ido ratificando lo que somos: herederos de Convergència y herederos del president Pujol. Ahora también vuelve a estar de moda sentirse heredero o aplaudir su trayectoria política, pero nosotros lo hemos hecho siempre.

-Se definen como un partido de "gente de orden". ¿Qué quiere decir "gente de orden"?

-Orden significa no caer en los populismos, pero tampoco hacer creer a la gente que los sueños siempre son posibles, porque no lo son. Los sueños deben mantenerse siempre, pero hay que hacerlo de acuerdo a la realidad de cada momento. Esto nos hace actuar con orden, orden respecto a la legislación, no solo la española, también la catalana, la europea y la internacional, que vemos estos días cómo algunos países se la saltan.

-¿Quiere decir que su sueño es la independencia de Cataluña, pero que renuncia a conseguirla?

-No somos un partido independentista, somos un partido soberanista. Creemos que el derecho a la autodeterminación es un derecho que tienen todos los pueblos, que tenemos todas las naciones, y que por tanto Cataluña debe poder decidir su futuro. Así lo especifica nuestra ponencia ideológica. Entre nuestra militancia hay soberanistas independentistas y soberanistas que no lo son. Somos un partido de centro, de centro amplio. Tenemos a socialdemócratas, democristianos, socialcristianos, liberales y socioliberales, que eran las familias que aproximadamente articulaban CDC.

-¿Y cuál es el sueño, entonces?

-Nuestro sueño es tener un pueblo, un país, que sea más libre. Esto pasa por el derecho a la autodeterminación, por poder decidir libremente nuestro futuro. Pero el sueño no solo son las libertades colectivas, también están las libertades individuales, que son muy importantes. En estos momentos, por ejemplo, creemos que hay un auténtico ataque a la propiedad privada o a los pequeños y medianos propietarios.

Germà Gordó

Germà Gordó SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

-¿La "gente de orden" está cómoda con el Govern de Salvador Illa?

-Hay gente que, en relación a la paz social, está contenta. Pero un Govern no solo es esto, también hace falta gobernar bien. No creo que esto esté sucediendo en un momento en que la red ferroviaria funciona como funciona, hay huelgas de sanitarios, huelgas de profesores... No creo que esté funcionando muy bien.

El president Illa, por su manera de ser, transmite paz, y esto es muy importante. Hay cosas que el Govern hace bien, y otras que no. Claramente, no es un Govern valiente a la hora de reclamar lo que le corresponde a Cataluña, como por ejemplo el concierto económico. Sería impensable que el Partido Socialista de Euskadi no defendiera el concierto vasco. No entiendo cómo hay partidos catalanes que no defienden que el dinero de los catalanes se recauden y gestionen aquí. Pero, volviendo a Illa, tiene la misma responsabilidad que los partidos que le apoyan.

-¿Qué hay que hacer con la inmigración?

-La gran mayoría estamos de acuerdo en que la inmigración es un fenómeno necesario para el crecimiento económico y para el desarrollo de nuestro país. Ahora bien, no puede venir todo el mundo. Es evidente que aquí no cabemos todos. Solo hay que pasarse un fin de semana por la red de trenes catalana para ver que no damos abasto. Tenemos una realidad o una estructura pensadas para seis millones, somos ocho millones y, si llegamos a diez millones, los servicios públicos colapsarán del todo. ¿Hay que regularizar a la inmigración? Evidentemente. ¿A todos? Yo creo que no. Todos, no.

-¿Qué criterio utilizaría usted?

-El normal. Las personas que tienen antecedentes penales no se pueden regularizar, por ejemplo. Yo siempre he creído en la contratación en origen, porque lo lógico es que tú aceptes los flujos migratorios en función de tus necesidades.

En el contexto actual, estoy de acuerdo con la regularización, y solo pondría el límite en los antecedentes penales. Pero también hay que frenar que siga viniendo todo el mundo, porque no cabemos todos. Tiene que venir más gente, así lo dicen todos los operadores empresariales, pero no todo el mundo que quiera, porque será inviable.

Mientras, también, debemos fortalecer y preparar las infraestructuras, el sistema educativo, el sistema sanitario, el sistema universitario, la estructura viaria y la estructura ferroviaria. Son dos procesos que deben darse de forma acompasada.

Por otra parte, lo que no se puede hacer son discursos de odio. Yo estoy absolutamente de acuerdo con lo que dice el Santo Padre: la gente que emigra, lo hace buscando una oportunidad. Una vez están aquí, con independencia de los criterios que se utilicen para regularizar o no, se les debe tratar con toda la dignidad humana que merecen.

-Las encuestas apuntan, en esta línea, a un auge sin precedentes de la ultraderecha. Concretamente, Aliança Catalana pasaría muy por delante de Junts, según algunas encuestas que se han publicado en las últimas semanas. ¿La cuestión migratoria puede suponer el final de Junts?

-No me creo encuestas como la que publicó el Diari Ara (otorgaba a Junts entre 11 y 14 escaños en el Parlament --ahora tiene 35--, y a AC entre 20 y 22 --ahora tiene 2--). He visto muchas encuestas, y lo que dicen la mayoría es que Junts, AC y ERC están los tres entre 20 y 25 diputados, mientras el PSC estaría entre 30 y 35. Lo que sí que es cierto es que la gobernabilidad será muy complicada: las izquierdas no suman, y tanto la suma de las derechas como la del independentismo resulta inviable por la irrupción de AC, que de ninguna forma pactaría ni con la CUP ni con el PP o Vox. La única salida lógica sería sumar a los socialistas, a Junts y a ERC. Se tendría que ver cómo se logra, pero parece el único entendimiento posible.

-Por tanto, ¿cree que Junts no debería pactar con Aliança Catalana? Se lo pregunto porque es probable que sumen mayoría en muchos municipios tras las próximas elecciones municipales, y esto dificultaría un posible acuerdo posterior con el PSC en el Parlament.

-No, yo no he dicho eso.

-Se lo pregunto.

-No, no he dicho eso. Lo que digo es que, en el Parlament de Cataluña, la suma independentista necesitaría a la CUP, a ERC, a Junts y a Aliança Catalana, y esto es imposible.

-Se lo pregunto de otra forma: ¿está de acuerdo con el cordón sanitario?

-No.

-¿Qué debería hacer Carles Puigdemont cuando vuelva?

-Lo primero que hay que hacer cuando vuelva el president Puigdemont es hacerle un homenaje, de la misma forma que se hizo cuando los presos políticos salieron de la cárcel. Esto es lo primero. Y después, creo que él deberá reflexionar si es el mejor presidente para Junts y si es el mejor cabeza de lista para las próximas elecciones al Parlament de Cataluña.

-¿Usted cree que lo es?

-Yo creo que Junts debe seguir virando hacia la centralidad, como creo que está haciendo. Es evidente que es la columna vertebral del soberanismo de centro y que todos los demás somos partidos pequeños, como el nuestro.

Creo que Junts debe seguir acercándose a lo que significaba Convergència i Unió, de una manera distinta porque los tiempos han cambiado, pero reivindicando los derechos individuales y nacionales que antes le comentaba.

Quizás no debería meterme en casa de los demás, pero creo que lo que tienen que mirar es si este giro a la centralidad requiere de movimientos desde el punto de vista de quién debe liderar el partido y de quién debe encabezar las listas en las próximas elecciones.

Lo que está claro es que debe hacerse con el visto bueno del president Puigdemont. Él debe pensar cuál es la mejor aportación que puede hacer a Cataluña y al partido. Lo lógico es que el partido elija como cabeza de lista a quien puede sacar mejores resultados, y entiendo que, como todos, lo valorarán en esta clave.

-Lo digo porque parece complicado relacionar a Puigdemont con centralidad, siendo una figura tan vinculada al procés.

-Hay que dejarle margen para que decida qué quiere hacer. Junts está virando hacia la centralidad, desde mi punto de vista. Al president Puigdemont le conocimos cuando se dieron unos hechos determinados, que evidentemente fueron de mucha radicalidad, aunque tuvieran la mayoría del Parlament de Cataluña a su favor. No es una persona que dé una imagen de centralidad entre la sociedad catalana, pero creo que las decisiones las debe tomar él, y creo que lo hará. Estoy convencido de que cuando vuelva, que no sabemos cuándo será, hará estas reflexiones y tomará decisiones.

Germà Gordó

Germà Gordó SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

-¿Qué papel debería jugar el expresident Artur Mas en el futuro de Junts y de este espacio convergente?

-Creo que en la recomposición de lo que es este espacio soberanista, de centro amplio, el president Mas debe volver a tener un papel significativo.

-¿En qué sentido?

-En este momento tiene un papel únicamente institucional, como expresidente de la Generalitat. Pero últimamente empieza a ir a algunos actos más significativos desde el punto de vista del color político. Y creo que en esta recomposición del espacio político debe tener un papel importante, no a nivel institucional, sino claramente como representante de este espacio político.

-¿Esta refundación, estos cambios, requieren un cambio de nombre, un cambio de marca?

-Bueno, esto se debe valorar. No se pueden volver a hacer mal las cosas. El gran error del procés fue tirar a la basura la marca de CDC. Yo ya lo dije en su momento: nunca se tenía que haber liquidado. Por tanto, si ahora se hace un cambio, debe hacerse de una manera mejor de la que se hizo. No se puede repetir el mismo error que cuando se creó el PDeCAT. Evidentemente, el nombre que a mí me gusta es Convergents, porque una parte muy importante de la sociedad catalana se considera convergente, pero seguro que se discutirá y decidirá en el marco de esta recomposición.

-Si hablamos de Barcelona concretamente, las encuestas para las elecciones municipales de 2027 también son bastante malas para Junts, que sigue sin decidir su candidato. ¿Qué deberían hacer?

-Uno de los municipios en los que nos presentaremos con Junts es Barcelona. Es cierto que es un acuerdo marco y que faltan muchos flecos por cerrar. Es un acuerdo ampliable, pero también laminable, pueden ser más de 58, pero también menos.

-¿Qué candidato le gusta más, de los nombres que suenan?

-Todo el mundo sabe que yo soy amigo de Jordi Martí [actual presidente del grupo municipal de Junts, próximo al exalcalde Xavier Trias, aunque no el favorito de la dirección del partido, que apuesta por el también concejal y diputado Josep Rius]. Nos conocemos desde 1979, cuando ambos nos incorporamos a CDC. Es amigo mío de toda la vida y no tengo ni que pensármelo: si me preguntan, lo tengo clarísimo: Jordi Martí.

-¿Y usted? ¿Le gustaría volver a la política institucional de alguna forma?

-No.

-¿Lo descarta completamente?

-Sí, sí. Por ahora, la verdad es que no tengo ninguna intención. Compagino mi labor profesional como abogado con el partido y con, como estoy haciendo, ayudar a recomponer este espacio político soberanista de centro y de orden. Yo intento trabajar en esta línea. Si usted me pregunta si me gustaría volver a ser conseller o diputado... no me gustaría.

-¿Cómo cree que Cataluña recordará al presidente Pujol, ahora que ya no será juzgado?

-Para nosotros es el mejor presidente que ha tenido Cataluña desde 1714, y así esperamos que se le recuerde. Creo que se ha ganado una plaza y una calle, aunque estoy en contra de dar plazas y calles a la gente cuando todavía está viva.

-¿Cómo cree que terminará el juicio contra su familia, contra sus hijos?

-De momento, él está fuera. Yo hace mucho tiempo que lo decía, tanto si lo juzgaban como si no lo hacían. Estamos muy contentos por esto, y yo espero que al resto de la familia Pujol que continua en el juicio, y también a los empresarios, les vaya lo mejor posible. Lo espero como persona y también como representante de Convergents.

Germà Gordó

Germà Gordó SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

-El juicio por la financiación irregular de CDC arranca a principios de 2027, y la Fiscalía Anticorrupción le pide 18 años y 10 meses de cárcel por delitos de organización criminal, fraude a las administraciones públicas, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y blanqueo de capitales. ¿Se arrepiente de algo?

-No, yo creo que actué 100% dentro de la legalidad. Y creo que, por tanto, esto irá bien.

-¿Si volviera atrás, volvería a hacer exactamente lo mismo? ¿Cambiaría algo?

-No he pensado en ello, la verdad. Pero creo que irá bien.

-¿Le da miedo entrar en la cárcel?

-Ni siquiera entra en mis previsiones. No pienso en ello, porque creo que no sucederá.